Ella estaba mirando mi paquete

Esta empleada, es a su vez la ex mujer de mi compañero de trabajo, y entre ellos están de litigios por el tema de divorcio, y le ha pasado las fotos, tanto del exterior del paquete donde se ve mi nombre y mi dirección claramente, así como del contenido del mismo «alardeando» de que a ella nadie le engaña (está convencida que estamos ... Mi abuela estaba en la habitación contigua, teníamos la película con actores reales de Scooby Doo de fondo, y mi perro trataba de tirarse su pierna. Cuando terminamos, mi abuela salió y ... >Mi nombre es Eduardo, mido 1.70 un tanto pasado de peso, tengo 33 años, mi esposa se llama Elia, mide 1.68, delgada 35 años, no tiene un cuerpazo de modelo ni nada por el estilo, pero su forma esta pronunciada, su cintura divide muy bien su cuerpo, cabello lacio a veces lo tiñe de rojo… Ella me había pasado un brazo por el pescuezo y había recostado su cabeza en la mía. Esa noche tuve un susto muy grande. Yo estaba asomado a la ventana, mirando el cielo y oyendo el río, cuando sentí arrastrar pasos lentos y vi una figura agachada. Era una mujer de pelo blanco. Al rato volvió a pasar en dirección contraria. Mi maestra quiere sexo conmigo? Hola, bueno; mi maestra tiene 28 años y yo tengo 18, he visto que me mira constantemente el paquete, cuando voy caminando atrás de ella, ella se para como para que 'roce' mi pene con su trasero, y luego sigue caminando. También una vez me fije que estaba mirando mi trasero, iba camino a mi lugar, un compañero me grito, y cuando voltee vi que la maestra tenia ... mim la conoci en mi nuevo trabajo lam7 si7 yo era el junior de la oficina se quedo mirando mi paquete mim y me dijo que grande lo tenia le conte al que limpia los baÑos lam7 si7 y me dijo que tuviera cuidao que ella era la mina del jefe mim y que siempre tira los cagaos. y asi transcurrieron los dias lam7 si Mi primer condon – Me acuerdo de mi primer condón, fue cuando tenía 14 años. Fui a comprar un paquete de condones. – La empleada de la tienda era muy bonita, y se dio cuenta de que yo era completamente novato en esas cuestiones. – Me entregó el paquete y me preguntó si sabía cómo usarlos. Yo le contesté con sinceridad, – “No”. miedo. Pero allí estaba mi novia a mi lado. Su vida dependía de mí. Los otros me estaban mirando. Nunca me he sentido tan dueñoº de mí mismo. Nunca tan hombre,º nunca tan macho.º Me sentí primitivo, defendiendo a mi mujer. Ella y los demás tenían confianzaº en mí. Alcéº el rifle. Apunté.º Firme, seguro. Ella estaba anonadada. Sacudí mi cabeza al tiempo que mi padre abría el paquete. ―Hay una nota― nos dijo cuando vio el contenido de la caja―. La leeré si nadie se opone. ―No nos oponemos― dijo Alice en nombre de todos. Carlisle asintió y comenzó a leer la nota. Estimada familia Cullen:

Reporte de viaje con lechita de cannabis

2020.08.31 00:24 Tuquitasalvadora Reporte de viaje con lechita de cannabis

Hola gente, espero que anden bien, la experiencia que les voy a contar es de este pasado viernes. No use flores, solo hojas (20g casi exacto)es la tercera vez que hago comida con marihuana, lejos está vez fue la que más pegó. Las hojas que use se le fueron cayendo a mis plantas, específicamente por una deficiencia de fósforo (Ya resuelto por suerte) cómo son 4 plantas junte bastantes hojas, todas secas y marrones. Piqué bien todo con tijera. Puse a calentar la leche hasta el primer hervor y mandé todo, leche con 3% grasa, y le mandé un poco de manteca por las dudas. Una hora al fuego, lo deje enfriar y listo, salieron 2 vasos. Uno era para mi novia y otro para mí, al mío le puse chocolatada y me mande la mitad del vaso, y mi novia se tomó la otra mitad (le dejé menos de la mitad porque soy re fisura). Ella había pedido comida y llego al toque, mientras estábamos comiendo nos dimos cuenta que ya estábamos re locos (Tomamos a las 16:30 aprox. Y a las 17 ya había pegado). Mi novia se mareo un poco y me dijo que se quería acostar, la acompañe, y nos quedamos sentados en la cama. Ahí perdí la noción del tiempo, nos dio un ataque de risa tremendo, al punto de que sentía que me quedaba sin aire... Así un rato largo, porque cuando volví a ver la hora ya eran casi las 19hs y lo mejopeor es que sentía que seguía subiendo la locura... Nos tapamos porque nos dio frío (estaba el aire prendido tirando calor) y ahí quedamos como echados jajaja me acuerdo que flashaba ver líneas rojas y verdes verticales como en los teles viejos. Lo único que hablábamos entre nosotros era para decir "Re turbio esto" pero nada más. Yo estuve así hasta las 21:30 más o menos, ahí como que reaccione, mi novia en el quinto sueño, osea no dormía porque me contestaba, pero estaba re desmayada. Como estaba bien la deje dormir, y me levanté al baño, en el camino pinto bajón y me comí un sangunche de salame y queso, seguidito nomas un alfajor bien chocolatoso y un paquete de pitusas. Al rato se levanto mi novia y también le pinto el bajón. Nos pegamos un baño y los fuimos a dormir, me levanté el sábado re colgado mal (4:30hs) estaba re callado, muy en la mía. Mirando la nada, pensando en todo. Recién a eso de las 8hs 8:30hs ya estaba ready. Sigo pensando que por suerte no tomamos un vaso entero cada uno, porque con la mitad estuvimos flashando todo el día... El otro vaso lo deje en la heladera tapado, espero que siga funcando para el martes. Bueno ese es mi relato, tengan cuidado con la comida que lleva marihuana porque es muy complicado calcular la dosis. En mi caso como eran hojas no le tenía tanta fe, pero salió re potente la porquería. Un saludo gente, buenos humos
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2020.08.25 17:11 im-not-a-crack-pot La mitad del primer capítulo de mi novela de ciencia ficción

Los soles brillaban en el cielo púrpura, en los pisos blancos hechos mármol se reflejaban las luces, dándole a la estructura del palacio un aura multicolor.
Alistar sostenía a su padre y a su madre con ambas manos. Los tres tenían piel gris, orejas puntiagudas, ojos negros con pupilas blancas y cabello largo y blanco. Iban caminando lentamente mientras el niño se balanceaba de arriba hacia abajo hasta el punto que su padre se quejó.
-Alistar, ya basta- le advirtió y luego miró a su esposa- Es por eso mismo qué te trajimos aquí.
El pequeño dejó de moverse y frunció el ceño, y pequeñas lágrimas se empezaron a formar en sus ojitos. Él realmente no quería estar aquí, él quería estar en su casa con sus juguetes, pero sus padre había insistido en que vayan a visitar a sus tió en el Archivo.
El Archivo era un gran castillo blanco hecho de un material llamado mármol, altas columnas estaban erguidas enfrente de él. La estructura en sí era un gran domo rodeado de algunas ventanas transparentes y redondas, con torres erguidas en los cuatro puntos cardinales.
La familia llegó a la puerta del domo y se detuvieron en frente de una gran puerta hecha de un material llamado vidrio traslúcido. Allí fue cuando su madre llamó a la puerta con una mano mientras sostenía las mano de su hijo con la otra.
-¡Roman!- la madre gritó-Ya llegamos.
Pasaron unos minutos y no hubo respuesta, Alistar empezó a sonreír, esperanzado con la falta de comunicación por parte de su tío en el castillo. Esperaba que su padre y su madre se arrepienten de su decisión y que pudieran ir a casa. Pero justo cuando parecía que ese iba a ser el caso, las puertas se abrieron.
De adentro del domo salió el tío de Alistar, Roman. Él también era un elviano, pero como solía pasar la mayoría del tiempo en el Archivo su piel no era tan gris, sino más bien de un blanco sucio. También tenía el cabello rapado y vestía una larga toga negra.
Su madre y su padre se despidieron del niño. Alistar se cruzó de brazos y no les dirigió palabra. Roman puso una mano sobre su hombro pero este no se inmuto. Roman simplemente lo guió hacia adentro.
-¿Sabes por qué estás aquí?- Le pregunto Roman
-Porque estoy siendo castigado.
-¿Castigado?- Roman frunció el ceño indignado- Todo lo contrario, es un privilegio estar rodeado de tanto conocimiento.
El elviano mayor tomó a Alistar por la cintura y lo apoyó sobre sus hombros para que viera mejor el lugar. Estaban en un hall rodeados de libros. Kilómetros y kilómetros de estantes se extendían por todo el lugar. Alistar no podía encontrarlo más aburrido.
-Yo no quiero conocimiento, tío- se quejó él infante.
-Tal vez no ahora,- le advirtió Roman- pero creeme que nadie ha salido de aquí sin una gran sed de sabiduría.
Alistar revoleó sus ojos. Roman lo siguió guiando hasta su cuarto, donde él niño pasaría una temporada para aprender sobre distintos temas como historia, filosofía, biología y otros. Su padre y su madre lo habían enviado allí para que pudieran neutralizar su personalidad tan avivada y vibrante que no era común entre la comunidad elviana.
La habitación de Alistar se encontraba en ala Este del domo: tenía una cama, una ventana triangular, un escritorio y por supuesto una biblioteca.
Esa noche Alistar no pudo dormir, su cama era demasiado dura y la habitación era demasiado fría. Él solo quería irse a su casa. Luego de mucho tiempo decidió que no iba a soportarlo más y se levantó de la cama, con la intención de irse.
Puso sus pies descalzos en el frío piso de mármol, y comenzó a avanzar hacia la puerta, justo cuando la abrió, saltó de la sorpresa al ver que algo lo estaba esperando detrás de ella.
-¿Qué crees que estás haciendo?- había una bola flotante en frente de Alistar, tenía luces en lugar de ojos y brazos largos de metal.
Alistar se quedó sorprendido al ver al robot.
-¿Qué estás mirando?- le dijo el robot, cruzando los brazos.
-N-nada- respondió Alistar- Perdóneme señor…
-Dot.
-¿Dot?- El niño río.
Al robot le salió condensación de los costados, claramente estaba ofendido.
-Perdón, perdón- dijo Alistar moviendo los brazos- Es que no puedo dormir y estoy muy aburrido.
- Pues claro que lo estás, no entiendo porque el Maestro pensó que el Archivo sería un buen lugar para un niño- Dot contestó.
-¿Y porqué estás aquí?- le pregunto Alistar
-¿Quien? ¿yo?- Dot se apuntó a sí mismo- Es mi deber vigilar el Archivo, cuando el Maestro no está.
-¿El tío Roman no está?- Preguntó Alistar
-No, se fue a un simposio en…¿Por qué estás sonriendo?
En esa milésima de segundo, Alistar empujó a Dot fuera de su camino, y comenzó a correr lo más rápido que pudo a través del pasillo de mármol. El chico río mientras corría y Dot le gritaba que se detuviera.
Alistar siguió corriendo hasta que llegó al hall lleno de libros, desde allí fue hasta la gran puerta de vidrio traslúcido y tiró del picaporte pero no pudo abrirla sin importar cuánta fuerza el pequeño pusiera.
-Buen intento- Alistar se dio vuelta y vio a Dot- No creíste que iba a ser tan fácil escapar…¿verdad?
Alistar se cruzó de brazos y dio un pisotón.
-¿Qué se supone que haga entonces? Estoy aburrido.
Dot también se cruzó de brazos y suspiró, claramente alterado por tener que lidiar con el niño.
De repente los ojos de Alistar se agrandaron.
-¿Puedo leer los libros prohibidos?
Dot bajó los brazos y se paralizó-¿Los que?
-Mi padre me dijo que aquí es donde guardan los libros prohibidos de la galaxia.
- E-ESO ES UNA MENTIRA- Gritó Dot de repente, asustando a Alistar- No existe tal cosa, ahora vete a dormir, antes de que el Maestro vuelva.
Alistar suspiro y se dio vuelta, pero no se iba a rendir tan fácil. Él iba a hallar la forma de divertirse en este lugar, aunque fuera muy difícil.
Pero justo en ese momento alguien entró por la puerta, era el tío de Alistar, luciendo su toga negra con un abrigo del mismo color arriba
-Alistar- dijo Roman con una mirada sombría.
-Maestro- dijo Dot - Estaba tratando de decirle al niño que _
-Dejanos solos, Dot- él adulto lo miró fijamente y Alistar pudo ver miedo en la cara del robot.
-Tio.
-Alistar- Roman se quitó el abrigo y lo dejó en el piso sin darle importancia, luego se acercó al chico y lo sostuvo de los hombros mientras se agachaba.
-¿Tio?
-Alistar- su tío tenía lágrimas en los ojos- Me han acabado de informar que mi hermana y su esposo tuvieron un accidente al regresar a la República
-¿Un accidente?- Alistar frunció el ceño, no entendía qué estaba pasando.
-Tu padre y tu madre...murieron.
Alistar se paralizó, tardando en digerir la noticia. Esperaba que su tío le estuviera jugando una broma pesada, pero nadie en su familia tenía sentido del humor. Así que debía ser cierto. Pero aun así él no podía entenderlo, nada tenía sentido. Nada parecía lógico en la cabeza del niño de cinco años. Se suponía que sus padres pasarían a buscarlo una vez que él se aprendiera a comportar. Ahora ese día nunca llegaría.
- Creo que entenderás que debes quedarte aquí- dijo su tío
Alistar asintió con una mirada perdida.
*
-No deberías estar aquí.
Alistar ignoro al Dot, y siguió leyendo su libro. Cuarenta años habían pasado desde esa trágica noche y él elviano había decidido vivir según el deseo de sus padres: se había vuelto frío, distante y calculador. Como cualquier elviano de bien. Actualmente él se encontraba caminando mientras leía “Los mitos de Sux”
-¡Te estoy hablando!- Dot gritó flotando enfrente de él. Alistar apenas levantó la mirada- ¡Él maestro se enojara cuando se entere que estuviste leyendo en la Sección Secreta sin su consentimiento! ¡Otra vez!
Aun cuando Alistar se había transformado en un adulto serio, parecía que la curiosidad de su niñez había permanecido intacta, e incluso tal vez se había vuelto más fuerte. En algún momento de su adolescencia se había cansado de leer solamente los libros “autorizados” de su tío y se había embarcado en una especie de travesía en la secciones más oscuras del Archivo.
-¿No crees que después de veinticinco años mi tío no tiene algo mejor que hacer que monopolizar lo que leo?- Alistar preguntó mientras sus ojos se concentraban en el último párrafo del mito del “El Pescador y la Bruja”.
El elviano sonrió satisfecho al ver la cara enojada de Dot cuando terminó su lectura, El robot le arrebató el libro y floto para ponerlo en su lugar.
Alistar suspiro y se pasó una mano por su pelo blanco y largo qué le pasaba los hombros. También llevaba puesto una toga negra como la de su tío. Se había convertido básicamente en la mano derecha de Roman, quien actualmente estaba en otro de sus simposios. Su tío generalmente se la pasaba viajando por lo que Dot se encargaba de su educación. Aunque las cosas se habían calmado entre ellos al pasar de los años, el robot y el elviano aún mantenían una animosidad constante.
Dot estaba apunto de decir otra cosa justo cuando se escuchó a alguien tocando la puerta. Alistar suspiro. Realmente no le gustaba que lo molestaran, pero era su deber. Camino hasta la puerta y se repasó una mano por su toga antes de abrirla.
En la puerta había un alto langtiano con una toga amarilla del Senado. Era más alto que Alistar y tenía piel roja y dos cabezas con cabello marrón con peladas.
- Ah, Estudiante Mags- dijo la cabeza derecha mientras la izquierda asentía.
-Senador Kelkiek- dijo Alistar.
-¿Se encuentra aquí el Senador Roman?- preguntó
- No, actualmente él se encuentra en un simposio en Lapyrus- Alistar noto que el senador llevaba un paquete debajo del brazo izquierdo-...¿Puedo ayudarle con algo?
En ese momento Kelkiek se puso tieso como una roca, Alistar frunció el ceño confundido ¿Había dicho algo malo? En ese momento el senador se le acercó más y le susurro con una cabeza mientras la otra miraba de un lado al otro.
-Lo que tengo aquí es super importante y no debe caer en las manos equivocadas
Alistar se confundió aún más pero asintió, sabiendo que el senador Kelkiek era de fiar.
-Un grupo de arqueólogos de Sarlex ha descubierto lo que creen que es “El Ojo de Sux”
Las pupilas de Alistar se dilataron gravemente. Él miró adentro y luego de nuevo hacia él senador.
-Pero...eso es un mito.
-Eso fue lo que le dijimos- Respondió Kelkiek mientras agarraba el paquete con una mano y lo miraba - pero tu tío fue insistente en que trajera el...objeto para que sea examinado.
De repente el elviano sintió una especie de calor en el pecho, algo que no había sentido nunca. Aun cuando la parte racional de su cabeza le decía que era una tontería.
-Naturalmente, no podemos dejar que esto caiga en manos equivocadas
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2020.08.16 07:00 iria1997 EP01 Taza de café.

Los rayos del sol que penetraban por la ventana y el canto de los pajaros la despertaron de su sueño. Bostezando se levantó quedando sentada sobre su cama y arrascándose los ojos pusó los pies sobre el suelo y se inclinó para buscar sus zapatillas para andar por casa.
Domingo. Aquel día, como cualquier otro, los miembros de la academia se despertaban temprano para entrenar y estar activos durante todo el día. Al contrario que ella, una chica ordinaria y a la que su padre solo llamaba si necesitaba algo, rara vez ocurria. Mas a veces la dejaba observar a sus hermanos en sus entrenamientos y misiones. Aquello la acercaba algo a ellos pero al no ser parte de su día a día solo podía comunicarse con ellos en raras ocasiones. A veces se colaba en la habitación de Allison y discutían sobre su día, casi siempre sobre el día de la mayor ya que era más interesante. Con sus otros hermanos también se comunicaba pero de forma distinta. Klaus por ejemplo era muy juguetón y se acercaba a ella para jugar, Ben siempre merendaba con ella y con el resto era más complicado pues solo estaban interesados en mayor parte en entrenar y ser mejores. Aun así amaba a su familia, y era lo único que tenia.
Unos ruidos por el pasillo la espabilaron. Todos debian estar ya en su habitación tras el entrenamiento matutino pero alguien habia salido. Se levantó de la cama decidida a hablar con quien hubiese salido y convencerle de desayunar con ella, así que rapidamente sale de la habitación. Algo nerviosa ve a su hermano Cinco andar por el pasillo, no le dió tiempo a alcanzarlo cuando lo vio entrar a la oficina de su padre.
– ¿Qué quieres? -se escucha una voz desde dentro tras unos segundos de silencio.-
– Sabes que quiero perfectamente. ¿Por qué no me entrenas para ello? ¿Por qué no me dejas intentarlo?
Vanya sabia que no era correcto escuchar tras la puerta pero ambos sonaban muy serios y habia empezado a preocuparse. Así se quedó allí poniendo la oreja.
– Ya lo hemos discutido antes. El tiempo no es algo que se pueda controlar o usar a nuestro antojo, centrate en viajar por el espacio. Si empiezas unos centimetros y entrenas puede que lleguen a ser metros.
– No me interesa mejorar en eso, ya soy lo suficientemente bueno. ¡Quiero más! -el chico levantó el volumen de su voz.-
– ¡Cinco!
– ¡No! Padre. -cinco le interrumpe.- Creo que tiene miedo a que no lo necesite, que tiene miedo a que me vaya y ya no quiera volver aquí y puedas seguir utilizandome a mi y mis poderes.
Un golpe fue seguido por un silencio. Vanya volvió a su habitación antes de que alguien la descubriera. Parecia que nadie tenia suficiente en la academia. Ella solo pedia que la vieran. Pero el resto parecian más ambiciosos. Tenia miedo a quedarse sola allí y solo le quedara su violin.
– ¡Vanya! -una voz la sacó de sus pensamientos.- ¿Has desayunado ya? -Ben le preguntó llegando hasta ella.-
– No, y-yo.. -una mano le interrumpe. Ben la arrastraba escaleras abajo.-
– Será mejor que desayunes antes de que baje papa y te regañe por levantarte tarde.
Tarde. Tarde era las 9 de la mañana.
– ¿Klaus? ¿Qué haces?
Ambos hermanos se sentaron en la mesa, ya estaba servido su desayuno y su madre no se veia por allí.
– Nada, cosas de mayores. -respondió el chico escondiendo algo.-
– ¡Somos de la misma edad!
– Ben, Ben, Ben. -Klaus niega con la cabeza diciendo su nombre.- la edad no tiene nada que ver con esto. -señala su cabeza.-
– Pues si es por eso tú eres el menor.
Ben y la chica rieron al ver la cara de ofendido de su hermano y al fin dejó ver lo que escondia con tanto esmero.
– ¿Café? ¿Eso es de mayores? -preguntó la chica y su hermano solo asintió a lo que se acerco y le sirvió un vasos a los tres.-
– ¿Intentas malinfluenciarnos? -Ben pregunta mirando dudosamente su vaso.-
– Venga, hermanos. Podemos sellar nuestro amor con un sorbo. -Klaus levanta su vaso y lo lleva al centro, a lo que ellos le imitan y chocan sus vasos antes de beber.-
1, 2, 3.
– ¡Arg! -todos gritan a la vez por el sabor tan escandaloso que sumergia en sus paladares.-
– Dios, Klaus. Esto es asqueroso. -Ben se levanta huyendo de la cocina.-
– ¿Qué es este escandalo? -un nuevo hermano entra a la cocina.-
– Cinco. ¿Qué crees? Nada. -Klaus responde huyendo también.-
Un silencio carcome la cocina. Cinco se sienta frente a ella mirándola intensamente. Vanya no soportaba su mirada. Era tan... penetrante.
– ¿Café? ¿Por eso estáis así?
El chico descubrió todo al ver las tazas en la mesa. Aquellos dos la habian abandonado.
– S-si. Nos ha espantado a todos. -sonrie levemente.-
Cinco levanta la taza mirándola, se la llevó hasta la nariz oliendo y finalmente se llevo la taza a los labios saboreando el liquido.
– Hmmm. -cinco cierra sus ojos.- no está mal. -dice tras unos segundos y con una sonrisa.-
¿Cinco sonriendo? En su vida habia visto tal cosa y menos viniendo de él. El silencio entre ambos era bienvenido, Vanya con Cinco se sentía comoda. Pero hoy estaba deseosa de preguntarle sobre la discusión con su padre.
– Cinco. -le llamó haciéndole levantar la mirada hacia ella.- hoy... tú y papa habeis discutido.
– ¿Cómo lo sabes? ¿Nos estabas espiando? -su voz estaba calmada pero su rostro se tensó.-
– No, no. Y-yo iba a hablarte pero entraste allí y os escuche.
– Vamos que si. Número siete no puedes ir escuchando conversaciones ajenas. -se levanta con la intención de salir de la cocina.-
– No, Cinco. -le sigue levantándose detrás de él.- Yo no queria. Solo estaba preocupada por ti.
– Pues preocupate más de ti misma y no te metas más en los asuntos de los demás. Y menos si son asuntos de la academia.
Aquello le dolió. Sabia que no era una de ellos pero no le gustaba escucharlo de sus hermanos. La dejó en blanco y Cinco ya se habia marchado cuando volvió en sí.
∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞.
La tarde se estaba yendo trayendo con sí la tranquilidad de la noche y la luz de la luna. Vanya estaba ida jugando con la funda de su violin. Sentada sobre su cama no se dio cuenta cuando Allison habia entrado a su habitación.
– Tierra llamando a Vanya. -la chica puso la mano delante de su cara moviéndola.- ¿Estás bien?
Allison se sienta a su lado sobre la cama moviendo los pies de delante a atras.
– Yo le he hecho daño a alguien, creo. Y me siento mal.
– ¿Y por qué no te disculpas? Si te importa tanto seguro que las palabras salen solas.
– No se. -baja la mirada.- no estoy segura.
– ¡Ya está! Puedes llevarle algo de regalo.
¿Algo de regalo? ¿Qué le gustaba a Cinco? Tenia que hacerle sentir bien. ¡Un cafe! Con solo darle un sorbo habia sonreido tontamente. Pero, ¿cómo iba a conseguir café a las 10 de la noche? Una idea se le vino a la mente, era arriesgado pero no quedaba de otra.
∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞. ∞∞∞.
Se encontraba delante de la puerta de la habitación de Cinco, con café en mano y con nervios para morirse. Iba a tocar pero la puerta se abrió antes.
– ¿Vanya? ¿Qué haces ahí?
– Solo... queria disculparme. No ha estado bien que os escuchara y... he traido café. -lo lleva hacia adelante nerviosa y temerosa del rechazo.-
Se quedaron mirándose unos segundos cuando Cinco se hizo a un lado dejándola entrar a su habitación.
– Perdón. -baja la mirada jugando con las puntas de su cabello. No queria mirarlo.-
– Vanya. -su nombre sale en un susurro y eso la hace sonrojar.- está bien. Creo que soy yo quien debo disculparme.
– ¿Tú? -sube la mirada y siente las manos de Cinco contra las suyas. Fueron unos segundos en los que él tomada la taza de café pero fue suficiente para que su corazón se alocara.-
– Si. -antes de explicarse toma un sorbo y lo escupe poniendo una cara estraña. Sin remedio empieza a toser sin parar.-
– ¿Cinco? -pregunta preocupada. Se acerca agarrándole la mano.- ¿estás bien?
– No, ¿quién ha hecho eso?
Vanya aparta la mirada avergonzada. Era su primera vez haciéndolo pero habia seguido todos los pasos que ponia en el paquete.
– Emm, yo. -dijo en voz baja y sintió un apretón en su mano seguido de una risa.-
¿Cinco riéndose? Si que era raro ese día.
– ¿Y qué querias? ¿Matarme? -soltó aquellas preguntas aun riéndose.-
Vanya no sabia que hacer de lo avergonzada que estaba. Cinco la arrastra por su mano sentándola en su cama.
– ¿De quién fue la fantastica idea del café?
Aquella noche se acercó a su hermano más que nunca antes. Ya lo queria de antes pero sintió una conexión que no habia tenido con el resto de su familia y eso la asustaba pero le gustaba demasiado para poder ignorarlo. Lo que no sabia es que aquella seria la primera noche de muchas.
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2020.06.05 00:11 Lightnight799 Karen me grita porque mi compañera no la trata tan bien como yo a mis pacientes

Esta es mi primera publicación, así que intentaré ser clara dando un poco el contexto de toda la situación. Así que será largo.
Actualmente estoy trabajando en una clínica (no poseo estudios médicos ni de enfermería, entré bajo una beca). Actualmente, por el tema de la pandemia, ninguno de los derechohabientes tiene permitido ingresar al edificio, lo que hacemos es hacerles hacer dos filas (una para la gente con cita medica agendada , y la otra para aquellos que NO tengan cita agendada. El protocolo es el mismo: hacen fila, se revisa el carnet, se les pone un sticker de color para diferenciarlos [si vienen por faltantes, si tienen cita, si van a vacunas, si van a realizar algún trámite, etc.], los pasamos a una fila de 10 personas (aquí los que no tienen cita suben con un médico para que les haga recetas y actualice el expediente y ya después baja y se une a la carpa de abajo), después los pasamos a una carpa (para protegerlos del sol) donde deben esperar otro rato y de ahí los pasamos a la segunda carpa donde se les recogen los carnets, de ahí llevamos los carnets a las listas de los consultorios para buscar al paciente y sus recetas, después los agendamos para el mes que sigue, llevamos los carnets y las recetas a farmacia para que surtan el medicamento y ya después lo llevamos al dueño). La verdad es un proceso largo y tedioso para ambas partes.
Casi todos los corredores (los que recojemos carnets, re-agendamos y surtimos) tenemos la misma rutina:
Corredor: ¡[inserte nombre genérico aquí]! -el paciente se levanta de la banca y camina a una mesa que está a medio camino entre los dos- buenos días, aquí está su siguiente cita -abre el carnet en la página, señala con el dedo la fecha y la hora-, su siguiente cita es el [inserte día, hora y consultorio genéricos], le faltaron: [inserte numero y nombre de los medicamentos faltantes mientras le muestras las recetas selladas]. No señ[email protected], no sé cuando llegue el medicamento, lo que puede hacer es llamar al numero de farmacia la próxima semana [se le entrega un papelito con el número de la farmacia] y preguntar por su medicamento o puede venir y preguntar en la entrada (aquí la conversación se divide, o te dan las gracias por atenderlos aunque no haya habido medicamento o te empiezan a mentar la madre y a gritar. Si ocurre lo primero nos sale una sonrisa sincera debajo del cubrebocas porque pocas veces nos dicen palabras amables y les deseamos un bello día y hasta tenemos una pequeña conversación, si ocurre lo segundo los dejamos gritar o nos ponemos a pelear con ellos, dependiendo de tu humor y de cómo se esté comportando la persona frente a ti).
Ahora si, mi historia.
Hace un par de días estaba surtiendo y habían dos Karens en la mesa, esperando sus medicamentos faltantes y se me ocurrió preguntar si ya las habían atendido (porque a veces se acercan para preguntar algo, decir que les faltó algo, que si podían ir con el médico, que la cita, o alguna duda sencilla de responder). Grave error.
La Karen uno me contestó que si, que le estaban resolviendo de su medicamento faltante y le dije que muy bien y la otra Karen se quedó callada. Ya me disponía a retirarme por el siguiente surtido de medicamentos cuando la Karen de 50 años me comenzó a increpar que porqué mi compañera que la estaba atendiendo (que tiene la delicadeza y amabilidad de un ladrillazo en la nariz) no la trataba tan bonito como yo que trataba bonito a las personas que me tocaban surtir (ella llega, deja el medicamento en la mesa, llega en paciente y le entrega todo con mala actitud y se va. Yo llego y hago toda la rutina que ya describí con mi mejor voz de recepcionista, me quedo hasta que la persona se va y resuelvo dudas de otras personas); que por qué no hay medicamentos entre otras cosas.
Yo: mire señora, el medicamento está faltando desde la capital del país, no es culpa nuestra que no nos manden todo lo que ustedes necesitan; no sabría decirle por qué no le agendaron cita a su padre, generalmente cuando nosotros les entregamos el medicamento les decimos el día y la hora de su cita, si no, de todos modos les entregamos todo y ustedes tienen el deber de revisar su siguiente cita para que nosotros se las re-agendemos.
Karen: ¿Y COMO LE HAGO ENTONCES, EH?, ¡MI PADRE TIENE CÁNCER Y ESTÁ MUY ADOLORIDO Y USTEDES NO LE AGENDARON NUEVA CITA Y SU MEDICAMENTO ES MUY CARO!
A media alegata azotó la mesa con sus manos y me miraba furiosa, yo simplemente la veía con aburrimiento, hacía menos de una hora un sujeto me gritó mil veces peor, el cual estoy segura de que si no hubiera habido un policía ahí, habría intentado agredirme físicamente [al cual también mandé a la chingada], así que su pequeño berrinche no iba a hacer mella en mí.
Sí podemos agendar cita si no tiene, lo hacemos seguido con aquellos pacientes que son amables y lo piden de por favor o que vemos muy preocupados o urgidos de cita, pero esa perr* no se ganó mi favor y consideración tras comenzar a gritarme y tratarme de esa manera.
Yo: puede formarse a las 6 de la mañana aquí afuera y hacer fila para cita presencial. No se si haya citas aún para que pase de una vez, así que, cuando salga puede ir a preguntar. (Ya no habían cupos, se acaban en las primeras dos horas de trabajo y ya iba a ser medio día, pero su actitud solo me ponía de mal humor porque yo no tenía la culpa de nada y ella había decidido que yo iba a ser el chivo expiatorio y como ella me estaba tratando con la punta del pie, no merecía mis consideraciones).
Se veía lo suficientemente sana, fuerte y cuerda para madrugar y hacer fila como todos los demás.
Karen: ¡¿LAS SEIS DE LA MAÑANA?!, ¡ES MUY TEMPRANO!, ¡SE SUPONE QUE NO DEBEMOS SALIR POR EL VIRUS Y USTEDES NOS OBLIGAN A SALIR CON SU INEPTITUD!, ¡ADEMÁS, ES SU TRABAJO RE-AGENDAR Y DECIRNOS NUESTRA CITA, NO TENGO POR QUÉ REVISAR YO, SI TU DEBER ES INFORMARME!
Yo: señora, estamos llenos de trabajo, no estamos todos al pendiente de todo, se nos pasan las cosas también y, usted puede decirnos si ve que le falta algo.
Karen: ¡ES TU TRABAJO!
Karen 2: Si, ustedes deberían de estar al pendiente de todo y decirnos todo, no tenemos por qué ver si ustedes deben de hacerlo. Para eso les pagan.
Simplemente resoplé, con ellas no iba a poder dialogar como personas civilizadas así que tapé mis oídos (tengo la habilidad de tapar mis oídos y dejar de escuchar cualquier cosa que me molesta, todo se queda en silencio a mi alrededor) y solo veo como mueve los labios. Me retiro y llego por el siguiente paquete de medicamentos mientras veo como esa compañera de la que se quejaban manda a la chingada a la Karen 1 tras darle sus medicamentos (no le faltaba nada, todo lo de sus recetas era lo que se le da mes con mes), así que se esperó cerca de 40 minutos extras y no recibió nada de lo que exigía.
Un pequeño fragmento de su conversación:
Karen: ¿Y esta crema? -gritando, mirando la crema con desprecio.
Compañera: -en su mismo tono y volumen- se la recetó su ginecóloga.
Karen: -bajándole chingos de huevos a su voz- que extraño. -Tomó todos sus medicamentos y se fue.
Paréntesis: atendemos a un promedio de 250 personas físicas en 6 horas, la mayoría de ellos llevan de uno a cuatro carnets cada uno, de los cuales debemos buscar las recetas o llevarlas al médico para que las haga, re-agendar, surtir y entregar, y luego lidiar con aquellos que se inventaron alguna dolencia en el momento y nos exigen medicamentos que no tienen en su expediente y hablar con el médico a ver si se les puede dar, irnos a farmacia a preguntar y luego ver si se repite lo de ir a farmacia y luego entregar. Ten por seguro que tu carnet, al momento de volver a ti, ya pasó por, al menos, ocho manos diferentes y ninguna de ellas está al pendiente de tus cosas. Si tú haces una escena por un medicamento que no te dimos porque no viene en tu receta, ni en el sistema, ni anotado en tu expediente como medicamento de uso prolongado (como insulinas o psicotropicos relajantes) nos quitas tiempo que pudimos usar para atender a alguien más necesitado que tú. Si ves que te faltó medicamento (que si utilizas) o que te falto cita, dinos y te atenderemos con gusto, pero no nos hagas perder el tiempo.
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2020.05.14 02:20 takumi371 Madre con derecho intenta robar mi carpeta de cartas (yu-gi-oh)

Hola, soy algo nuevo en Reddit, lo descargué por un amigo que lo usa regularmente el cual me habló de esta comunidad, ya conocía la que está en inglés pero prefiero contar la historia aquí ya que mi inglés no es del todo bueno para hacer redacciones largas.
Contexto: tengo 20 años y soy jugador de yu-gi-oh, suelo jugar con amigos de la universidad aunque al local que frecuento llevo el juego a ritmo del meta (el competitivo) por tanto tengo varios decks y uso cada uno dependiendo de con quién juego, además de que éste me es un ingreso por las ventas que hago.
Elenco: Madre Niño Dueño Roberto (no es su nombre real) Yo
Esto pasó antes de la situación con el virus, fue un día que salí temprano de la universidad y decidí ir al local y ver si había alguien conocido, cómo era entre semana habían pocas personas, entre ellas Roberto (de las personas que habían era con las que más me llevo) se estaba por ir pero cuando me vió me invitó a jugar cómo de costumbre, estuvimos jugando y en eso el dueño (que ya nos conoce por tener años frecuentando el local) nos dijo si podíamos echar un ojo en lo que regresaba ya que saldría por unas cosas, aceptamos y seguimos jugando mientras estábamos pendientes si alguien entraba a comprar o algo, un rato después entró una madre con su hijo de al rededor de 7 años y aquí es donde empieza el show.
Madre: hay alguien atendiendo?
Roberto: buenas tardes señora el dueño regresará pronto, mientras puede esperarlo
Madre: bueno, le espero entonces
Roberto y yo seguimos en nuestro juego cuando el niño se nos acerca y se queda mirando, después intenta agarrar mis cartas y meto mi mano para que no lo haga.
Yo: amm disculpa, pero no toques (soy muy cuidadoso con mis cartas por lo que me costaron además de ser un arquetipo que me gusta mucho)
Niño: quiero ver, no se parecen a las mías
Roberto: también juegas? Vaya
Roberto se mostró amable ya que en local aveces hablamos sobre la gente que estafa a los niños pequeños y no queríamos molestar a éste, en eso el niño sacó unas cartas de su mochila y preguntó si podía jugar (cómo esperábamos, tenía cartas normales, lo que normalmente vez en los sobres) le dijimos que espere y podíamos jugar con él, de repente se nos acercó su madre.
Madre: no quieren jugar con él?
Yo: solo vamos a terminar nuestro juego
Roberto: no nos tomará mucho, igual y su hijo puede ver y se entretiene
Madre: solo quieren hacer tiempo para no jugar con él, además ustedes están grandes para jugar con cartitas
Roberto me vió con cara de que se estaba fastidiando y me dijo que lo dejáramos para jugar con el niño y evitar problemas
Niño: quiero jugar contigo (yo)
Yo: bueno, solo déjame sacar otro deck
Niño: usa ese, me gusta el dibujo
Yo: me gustaría pero este es competitivo, usaré uno más sencillo
Madre: le estás diciendo que no sabe jugar? Que no sirven sus cartas?
Roberto: disculpe, no quiso decir eso pero esas cartas son normalmente para torneos y cómo dijo él, es competitivo
Madre: solo se están burlando, le diré al dueño cuando llegue
Niño: vamos a jugar?
La verdad el niño no estaba siendo un problema o algo y se veía que solo quería jugar un rato así que decidí usar el mismo deck, empezamos el juego y solo estuve poniendo monstruos y defendiendo para que el niño pudiera jugar y se entretenga.
Niño: no estás usando los mismos conmigo
Yo: los otros los usé porque mi amigo es bueno jugando y quería intentar ganar (le dije eso pero era porque no estaba haciendo ningún combo o jugada fuerte)
Niño: yo también soy bueno, úsalos
Yo: veamos entonces, haz lo mejor
Luego de un rato Roberto me preguntó si podía ver mi carpeta (carpeta de cartas la cuál llevo para ventas) le dije que si y, dato: no me percaté que el dueño había regresado pero fue a la parte de atrás (nosotros estábamos adelante) la madre del niño no lo notó, creo porque pensó que era otro cliente. Roberto me preguntó por una carta y le dije que podía agarrarla, el niño vió la carpeta y dijo que quería verla también.
Niño: me dejas verla?
Yo: puedes verla cuando mi amigo termine, pero ten cuidado
Roberto: puedes tenerla ya
El niño empieza a ver las cartas que hay y se interesa en una
Niño: quiero esta
Yo: bueno, es algo cara no creo tu mamá te la compre
Niño: a él le regalaste una
Yo: porque es un amigo, aparte me lo pagará después
Madre: por qué no le das la carta?
Yo: porque son para vender, no las regalo
Madre: tienes muchas, solo dale la carta
Yo: ya le dije que son para vender, si la quiere puedo vendersela
Madre: bueno, cuánto es entonces?
Yo: por esta, son 80
Madre: 80? Un paquete me cuesta 80 no te voy a pagar eso, nos estás estafando!
Roberto: señora, el precio está bien, no tiene porqué gritar
Madre: no, me quiere robar dinero, además solo es una carta y tiene muchas, puede darle una a mi hijo
Yo: disculpe pero no quiero...
Madre: solo dáselo!
Yo: no le voy a regalar una, las ventas que hago son un ingreso extra para mí y no puedo ir regalando las cartas
En este punto el niño seguía insistiendo, de él entiendo ya que es un niño y no creo sepa del negocio que tiene el juego, en cambio su madre, la cuál me siguió diciendo que le diera la carta a su hijo y que me llamó inmaduro, tomó mi carpeta y agarró la carta.
Yo: señora, por favor deme eso
Roberto: no puede ir robando las cosas de los demás, regreselo
Madre: mi hijo se la merece, fue bueno con ustedes
Yo: puede que haya sido bueno, pero me está robando
Madre: por dios! Deja de estarme molestando, solo es una, además ya estás grande para jugar con esto, no deberías tener estás cosas
La madre (que no había soltado mi carpeta) le dijo a su hijo que agarrara sus cosas porque se irían y le dió la carta, él empezó a recoger sus cosas y luego caminaron para irse pero me puse en el camino mientras que Roberto fue por el dueño.
Madre: déjanos irnos, tenemos cosas que hacer
Yo: primero devuelvame mis cosas
Madre: ya estás grande, no las necesitas
En eso llega Roberto con el dueño
Dueño: que pasa? Tiene rato que se escucha escándalo
Madre: este joven le quiere quitar sus cosas a mi hijo
Yo: claro que no, se quiere ir con mi carpeta solo porque "soy muy grande para esto"
Madre: deja de estar mintiendo, solo nos has estado molestando
Quiero recalcar que el dueño tenía ya rato de haber regresado y no se acercó con el escándalo porque creyó era el típico que hacemos cuando nos emocionamos jugando
Dueño: bueno, acompañenme entonces
Madre: no tengo tiempo, tenemos que irnos
Dueño: solo será un segundo, no desespere porfavor
El dueño nos llevó a la computadora y puso las grabaciones de la cámara de seguridad donde se veía que fue ella la que tomó mi carpeta
Dueño: señora, esa carpeta no es de su hijo, regresela
Madre: si lo es, nos la acaba de regalar
Dueño: porfavor señora, regrese la carpeta del joven
Madre: no, no lo haré, él ya está grande para esto
Además de eso la madre del niño siguió gritando sobre que ya estamos grandes para estar jugando con cartitas además de estar insultando al dueño porque no le dió razón en qué podía llevarse la carpeta.
Dueño: porfavor, devuelva eso ya o llamaré a la policía
Madre: la policía no vendrá por unas cartitas
Dueño: pero si lo hará por robar las pertenencias ajenas y alteración del orden, así que regrese eso
La madre ya molesta a más no poder, me aventó la carpeta mientras alegaba por tener "un mal trato", el niño me devolvió la carta y se fue con su madre, antes de que salieran el dueño le dijo a la madre que tenían prohibida la entrada al local y no quería verlos de nuevo ahí. Efectivamente así fue, no volví a ver a ambos aunque si me sentí algo mal por el niño ya que no tuvo culpa de la actitud de su madre.
Esa es la historia, espero les haya entretenido y me disculpo si tuve algún fallo ortográfico o de redacción pues es mi primer post.
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2020.04.26 06:04 DanteNathanael Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

Así termina el día: el reloj da la última hora sobre su circunferencia y reinicia, pero él, reflejado en el centro, lo único que puede ver es cuánto tiempo ha perdido.
Detrás del vidrio circular, vector mayor y menor del tiempo apuntan rectos hacía el opaco cielo. Desfigurados claustros posthervoreos avanzan lentamente en fila bajo la fría atmosfera de las ultimas suelas anuales de Leo. En las sonrisas de luna que logran aparecer de vez en cuando entre las grietas de la troposfera, se puede oler el petricor proveniente de la naciente Aura, cortesía de la recién bautizada Katia, vanidosa hija del vórtice tropical buscando la manera de tragarse en sus cabellos efluentes la luz del Sol, para escupirla fría, difuminada y obscura—Coyolxauhqui en el reino de Tonatiuh, imponiendo desde el ojo de su vientre atmosferas extranjeras con apocalipsis en mente, despertadores para los oxidados engranajes del mecanismo tectónico.
Debajo de todo, por fin arriba, él espera . . . no hay nada, ni tampoco ha llegado a su cuerpo. Cierra los ojos por pequeños lapsos que culminan en un esfuerzo por mantenerse despierto cambiando de posición, solamente para cerrarlos otra vez y hacerlo de nuevo. La noche cae en el horizonte lentamente, el invisible manto de estrellas moviéndose silenciosa mientras los sifones oculares, pupilas negro esterlino, llevan esa luz que hace posible verlos al reino de la inconsciencia, la promesa de vida progresivamente desvaneciéndose estrella a estrella, bulbo a bulbo, interruptor a interruptor. La cantidad de silencios a su alrededor crecen, los pasos del Sueño cada vez más audibles juntos con las campanitas llenas de almas chocando entre si paso a paso . . . el deseo de pertenecer a ellos aumenta, pero el brillo cuadrangular pide un poco mas de compañía. Y con un largo bostezo Somnolencia llega, y con ella . . .
. . . llega un bólido balido expulsado del interior de alguna casa vecina, atraído por la fina influencia de sus oídos. Refunfuña tal Caguamo, meneando la cabeza exhalando frustración en torrentes sincopados a las flautas tocadas por el viento entre árboles, edificios y telarañas de cobré y PVC. Deseando reanudar su ritual con ella, quién ya ha vuelto a la seguridad de las sombras, sin saber a estas alturas de su vida una manera constante de atraerla de nuevo cuando quisiera, y sin una vibración reciente en su mano, comienza a platicar con Caguamo, como ya es costumbre, que lo espera, con un poco de frío, en la base de la plegable escalera de aluminio que uso para subir a la azotea.
"¿Qué piensas de las ovejas, 'Wamo?"
"¡Aarf! Ggrarf, arf aarf raff . . . Raf."
"Claro, si son deliciosas, ¿pero alguna vez has visto una?—viva, no en carnitas, digo—no te parecen un tanto, no sé, ¿estúpidas? ¿inocentes?"
Caguamo levanta su rostro confundido, pequeños aglomerados de hielo hay en sus bigotes, hacia su dirección. No había comentado nada sobre su sabor . . . pero claro que lo amaba. El olor característico de un domingo, con todo y sus meteorológicos tintes religiosos, volviendo el aire más pesado, difractando la luz en un espectro más cálido, colores para algunos hogareño, que llenaría sus corazones de calor con tan solo recordarlos, pero para otros el más simple y doloroso indicador de su soledad. . . . Para nada. Caguamo compartía con su compatriota humano el dolor auditivo que era aquella nueva inquilina, con la furia propia de un chihuahua.
Dentro de las sombras, el panorama cae. Los antenados, cableados y apilados bloques negros del horizonte pronto y lejano, melenas construidas de borrosos aluzamientos y brillantes bocas poligonales adornando las caras de planas obscuridades, caen hacia arriba, inversa gravedad circadiana del profundo y fluido negro que ella ha derramado con un beso entre la superficie de sus ojos y el anverso de sus párpados. Al chocar con las magmoides nubes prekatianas liberan paquetes electromagnéticos atrapados en altas estacas de acero, vibrando al llegar a su celular, movimiento periódico que quizás no en fuerza, pero si en ritmo, es indistinguible del rebote asiento-trasero del puñado de pasajeros sentados en el metro. Todos, despiertos o no, recorren alabeadas e invisibles guías al destino de siempre . . . ¿Por qué habrían de dudarlo? En la ceguera impuesta por la subterraneidad (que dos días antes había celebrado su cuadragésimo octavo cumpleaños) las sensibilidades autogeolocalizadoras necesarias para notar que efectivamente, así como al dormir, flotando en los vientres del Sueño, el rumbo, el final, habían cambiado bruscamente por capricho de Alea, eran inmensamente escasas. Dormidos a la mitad, tan cerca y tan lejos de descansar en paz, frunciendo seños, formando sonrisas, asfixiándose a efecto retardado es su apilación horizontal, son llevados a un lugar que reconocen como el mismo, pero que no podría estar más lejos de serlo.
Las ofrendas de todos los alabastrones presentes se alzan hacía los ventiladores negros.. El sonido generado por el vórtice es solamente audible cuando el metro se paraliza en miedo, junto con todos adentro. Buscan quedarse callados, el más mínimo sonido puede ser malinterpretado. La respiración disminuye, las lenguas paran de moverse en sus cavidades bucales, los audífonos empiezan a susurrar, aquella comezón debe de esperar . . . ¿esa luz estaba parpadeando cuando subí? La obscuridad del túnel empieza a multiplicarse, extendiendo su cuerpo en contra de las ventanas, crujiendo, vibrando . . . nadie parece notarlo, pero, pero, lo oyen, ¿no? Cada vez todo se hace más fuerte. . . . Es . . . no no, solo es el reflejo de sus audífonos en la ventana. Ja. Juré que era un rostro afuera de la ventana . . . está dentro, ¿no? ammm, no . . . algo definitivamente se acerca . . . viene de muy lejos, corriendo por el túnel, trayendolo consigo . . . si, los oigo, oigo sus dientes castañeando de hambre, deletreando mi nombre en sus estómagos. . . . Aquí vienen. . . . Un gran borrón naranja pasa hecho la Mocha por las ventanas, silbando crujiendo, cientos de siluetas difuminadas entre si derritiéndose por la velocidad en la obscuridad de su anonimato . . . nada fuera de lo usual. Mira todo pasar, suspirando en alivio. Vuelve a cerrar los ojos. Por lo menos hasta que oye el rechinido de los frenos. Cara a cara, no se atreve ni a ver los reflejos que piden un poquito de sus ojos, una mordida visual, un grito inaudible clamando por digestión cerebral . . . siente que algo se abre paso sobre el mar capilar, sale por la ventana y aterriza en el techo con un estrudendo. Lo único que puede oír es el ventilador succionando sobre al aire que exhala pesadamente. Sudor empieza a ser secretado, el calor aumenta hasta que algo sobre ella empieza a decir, un susurro encantador, un gran siseo, mientras todo yace unánime y petrificado, "Si recuerdas qué es la luz al final del túnel, ¿no?" Ella no responde. "Parece que no . . . que lástima, pensé que lo recordabas." Trata de alertar alguien, pero todo está hecho piedra, incluso ella, de la cabeza para abajo, su miedo y eso lo único con aparente permiso de moverse. "Aura, Aura . . . la luz al final del túnel es otro tren . . . la luz al final del túnel—" Por fin logra alzar la cabezs, sumida en miedo, sudor y desesperación, en el momento exacto para ver cómo el ventilador ya no está girando, y entre la rejilla desciende rápido como la Miseria, "—s o y y o."
Al fondo del vagón, visibles a través de un infrecuente valle de espaldas, dos hombres se saludan con los puños, uno de ellos silbando la melodía de Mi destino fue quererte. Sin soltarse, el otro, vestido de azul, mangas arrugadas y recogidas hasta el codo, revelando un reloj en cada muñeca, empieza a cantar “. . . maldigo al amor.” Sus manos empiezan a bailar en el reducido espacio que tienen. Muchos empiezan a sentirse incomodos, no están acostumbrados a ver la felicidad nacer de la nada. Un muchacho empieza a sonreír con ellos mientras que en los altavoces se les da los buenos días a todos con información sobre la estación que se aproxima. Sí, sí, nunca debes de olvidar sonreír. . . . Parece que él pensaba lo mismo hasta que entre gritos inesperados, Aura despierta del trance y logra ver en su cara una mueca para que la tierra se lo tragase, tirando la pequeña sonrisa que había logrado extraer de su interior al aire, el ventilador succionándola . . . pero la tierra ya se los había tragado a todos: el roce de su pene contra las nalgas de un señor habían despertado las fantasías reprimidas de su juventud, liberando a manera de supresión insultos y movimientos para mentarle la madre:
“Para pendejo no se estudia.”
“¿Lo dice por experiencia?”
Pero el peso del Amanecer hunde su rostro y su vigilia de nuevo entre cientos de suaves pelos sintéticos, propios de su almohada—afelpada chaqueta color cobertor, modelo hombro, con olor a suavizante y perfume—dejándola salir seis estaciones después de la planeada. Su destino es la escuela, la maldita escuela.
“¿Si pasaste?”
“Si, y no gracias a ti, maldito ‘storbo,” corriendo a las escaleras, 4 pasos por cada paso de persona normal.
Ring-ring. Extraída de la cama, Alán expide una serie de bostezos indivisibles. Coloca su desnudo pie izquierdo sobre la fría gravedad, espera un segundo, y descansa el derecho sobre la rejilla del compañero delantero. Con una mano silencia la desesperada alarma, con la otra vierte tinta negra de su pluma en símbolos latinos, pigmentos diluidos formando cadenas que denotan en claro-obscuro las ideas recibidas sobre el papel adiestrado. Las lagañas que bordean sus ojos se extienden en trenzas segmentadas hasta la tenue cuadrícula azul con fondo blanco, medio centímetro cuadrado de blancura, treinta y seis por cuarenta y nueve cuadritos, más bordes—blanco como el de su pijama, procediendo a quitársela con sonambulico fervor: primero la camisa, revelando la falta de ropa interior superior, enseguida los pantalones, dejando como huella de su presencia un patrón pintado en carne viva, montañas en contracara a las presentes en el elástico que lo mantenía adherido a su cintura. Todo cayendo a la misma velocidad. Al pasar a la siguiente página, esquina superior derecha, continua cepillándose los dientes, arriba-abajo, escribiendo izquierda-derecha, palabra tras palabra, deslizando sus ya calcetados pies dentro de un cómodo calzado sucio. Primero izquierdo, cruz, orejitas, nudo iniciando por la derecha, otro nudo más, después derecho, lo mismo. Seguridad, firmeza, libertad, alas para volar hechas de nilón y algodón. Finalmente ha acabado, la clase ha terminado y todos podemos relajarnos hasta que arribe otro metro atrasado, trayendo el clima del túnel, los vientos estacionarios presentes en la obscuridad llenando las arcas del andén, aventados a treinta kilómetros por hora más su velocidad natural. Variable. Demasiado variable. Cierra los ojos, no quieres que nadie entre en ellos, no quieres que nadie vea lo que hay en ellos.
“¿Por qué siempre llegan tarde?" Y al verlas tomadas de la mano, Alán añade "—¿y juntas?”
Un par de huh's desentonados y unísonos, lagrimitas de bostezo saliendo de los ojos de Kessandra y la anillada por Insomnio mirada perdida de Aura le responden.
Se toman de las manos en la forma particular de "hermanas" recién reconciliadas. El pulgar e índice de Kessandra formando un anillo falángico que, con sus internas sombras, logra diferenciar los de otra manera indiferenciables pigmentos de sus pieles, PMS P 37-9 C, dinámico a la temperatura ambiental y corporal—la anchura y profundidad de sus pares de ojos el único punto de anclaje del que todos pueden decretarlas como amigas, en vez de familiares, diferentes constelaciones, misma obscuridad.
"¿No han visto qué hora es?" continúa Alán.
Kessandra al fin se atreve a verla—09:07—al levantar la cabeza hacia el cuadrangular reloj sobre el pizarrón. Al bajarla, la punta de su nariz despliega el panel de notificaciones del estratégicamente posicionado celular de Asán, donde antes de retroceder y levantar sus puños, vislumbra debajo de la hora atrasada por un minuto, una serie de mensajes insoportablemente falsos con una tal "Linx", que días antes, vagando por las calles que de alguna u otra manera conectan a la burbuja de existencia de la preparatoria con el mundo exterior, la había visto con él, tomados de la mano, compartiendo con bromas y risas altisonantes una orden de tacos de canasta, frijol y papa por el olor, con un helado de la nevería más cercana, fresa, uva y choco-chips, caminando a una velocidad casi lo doble que la suya hacia Tlalpan.
"Shiinga tu madre, pende—" Entre i'es y e's, burbujea a la superficie de su consciente sensorial el espacio negativo, ciento cuarenta y tres punto ocho por sesenta y nueve punto cinco por ocho punto cinco milímetros, dejado por el vacío que su celular creó en su mochila al saltar de su posesión a la de otro sin su permiso, retribución monetaria o ya de mínimo un "gracias," apagando el final de su oración mientras Aura, ahora libre, camina hacía su lugar. Una mirada registra cada uno de sus movimientos.
Caminando, suelta un suspiro. Todos creen que se trata de un lenguaje pneumático por descifrar, pero nadie se atreve preguntar. Ella misma se ha percatado de esto, por lo que de vez en cuando expira versos de Blake y Lorca en un amateur morse. Pero hoy no se trata de eso, pues al saludar al resto, se pregunta cómo es que llega todas las mañanas sin recordar el trayecto ("¿Qué onda?"), con la ligera sospecha de haber vivido ya éste día ("Hola Aury, te ves preciosa." Ay: "Gracias, bebé.") de manera exacta. ("Hola chicos.")
Al ajustarse los garabatos del pizarrón poco a poco a sus ojos, cree haber leído algo relacionado a lo escrito alguna vez, aunque la memoria visual de un "proceso subconsciente" no puede ser traída a la consciencia, y las palabras "arco reflejo" sólo le recuerden a la entrada de su hogar anterior, memorias de un domingo por la mañana. La sigue mirando.
Con el Sol alcanzando su cénit, montañas apenas visibles, rugir incesante de motores, cláxones, comercio, pasos y risas sobre los pasillos, las paredes haciéndose más chicas con el paso del día, el reducir inquebrantable de la paciencia y los niveles de atención, sobre las empolvadas losas gris penitencia y tras mucho debatir interno, una figura se alza por detrás de los bosques de queratina teñida de colores extracapilares, aproximándose a ella mientras su respiración se hace más pesada.
"¡A!—Aura . . ."
Pausa la escritura, su mirada asciende y desciende al confirmar la forma de la voz . . . y suspira de cansancio. Pero él continúa, titubeando en su nervio-sismo: "¿Cómo e-estás?"
Al recordar lo dicho por su madre, tan repentino pero esperado como un relámpago en medio de la tormenta, Aura se toma firme y bruscamente de la chaqueta blanca de Ródian, usando el impulso para levantarse unos centímetros de su asiento y decirle, en un tono desinteresado y ahogado, cerca de su oreja: "Ah. Hola, Rod."
"¿Recuerdas lo de ayer?"
"No," responde bruscamente, hundiendo los ojos en su siguiente aliento, "no recuerdo ni cómo llegué aquí hoy, mucho menos los días anteriores; ¿qué hay de ti?" Pero antes de dejarlo responder, su madre de nuevo presente, vuelve al tema: "Ammm . . . No. ¿Qué fue lo que dije ayer?"
"Bueno, me dijiste que te sentías sola y querías compa—"
"¡Ahhh! Si."
"Y . . . Y pues—"
"¿Ajá?"
"Quedamos en salir. Además, me dijiste que—"
"¿Enserio dije eso?"
"Ammm. Si."
"Ah . . ."
"—me dijiste que te recordara, porque estabas un poco ebria."
"Creo que no fue solamente un poco, Ródian."
"¿Mande?"
"No, nada . . . Demasiado."
"¿En-tonces?"
"Si, seguro. ¡Ya qué!"
Ródian, un momento sin decir nada, se convulsionaba con tan grandiosa oportunidad. Aura le despertó.
"Búscame al salir."
"Claro."
Aura, Aura, su nombre rondaba incansable en las espirales de su pensamiento. Por un lado, se generaban memorias de posibles futuros, por el otro, con considerable mayor peso, un torrente presurizado de ingeniosa envidia y excelente mentira dejaba caer frente a su tercer ojo las memorias del famoso—por lo menos para él—muro de su hermano. Una pared patronizada con lazos y clavos de los que pendía ocasio-nalmente una impresión de 10x13 centímetros de algún tiempo en el pasado, a pie de recuerdo el nombre de la acompañante en turno, y por debajo la fecha y una aproximación de las coordenadas, tomadas de Gmaps, del lugar y el tiempo donde fue extraído aquel momento. Los lazos varían en color: hay una gran cantidad de rojos, los cuales, retorciéndose en las ápsides de la pared, finalmente regresan, tras separarse en T'es y reconformarse en Y'es, hasta un circular vacío central donde pareciera que habría de colgar una fotografía que aún no había sido tomada; y azules, verdes y negros, brotando en pasajeros callejones, resaltando puntos y fotografías que Ródian no comprendía, pero que su hermano, encantado con su palacio mental exteriorizado, siempre miraba todas las mañanas, para revitalizarlo.
"Una foto de las fotos, eh."
"Así parece ser. Quizás no deberíamos de llamarles fotos, si no capturas . . . engramamos bucles de los cuales no sabemos en dónde está su origen."
"Oye, ¿y si nosotros somos el origen?"
"Mira pequeño . . . Deberías ya estar en camino, migrando hacia las regiones fronta-les, en donde con tus habilidades servirías más para lo que se lleva a cabo detrás de aquellos rangos misteriosos. Y-Y no me digas—"
"Oh, quiero intentarlo."
Sola de nuevo, nota el acre olor originado por la quema de sustancias ilícitas en la calle vecina alcanzándola tras haber envuelto a todo el salón, entrando por la lejana ventana paralela a ella. Había encantados y había asqueados. La plasta azulada leve-mente bosquejada que el Amanecer resalta siempre sus contornos de, al alzarse y transformarse en el Atardecer, ya ha desaparecido por la reducción por contamina-ción del horizonte y su lejanía según el observador. Juntos, función y límite se deslizan en el mismo plano que los anticuados pantalones obscuros del profesor. "Bienvenido 23, por favor, antes del 49. Y 16, al extremo derecho, si es tan amable." Sobre las abscisas siguen corriendo datos y líneas, mientras gira su cabeza hacia la ventana, con asco de frente, ora al pizarrón, ora a su cuaderno, mismo asco, recreando las mociones ritualistas con las que despierta cada mañana, mojando sus ojos con lágrimas que, negándose a correr expulsadas de las órbitas hacia el suelo, hacía el centro de la tierra, empiezan a flotar, haciendo todo el uso posible de su tensión superficial, frente a su visión para contaminarle la vista con atmosféricas imágenes de ella, ésta mañana, frente a su espejo, contorneada por la niebla de su Insomnio. . . . Pues un sueño no sería tan aburrido . . . ¿O sí? Pero ya ha ocurrido tanto, por tanto, que ya no se inmuta mucho . . . No, no, no es la rutina, es que la rutina ya no cuadra dentro de lo que según ella, en algún momento, pensó que la llevaría a ser feliz; la lista de Cosas que valen la Pena hace un tiempo que ya fue olvidada, tanto para agregar, como para tachar, pues ahora la dinámica de su vida funciona a partir de la búsqueda de pretextos para seguir despierta, seguir con su vida de cualquier manera . . . Recuerdos y sueños, pasado y futuro, nunca presente . . . Quizás allí esté el problema . . . Quizás. . . . Y quizás hoy mismo descubra sí, sus sospechas confirmadas, alguna vez ha despertado realmente.
A sus apagados ojos cafés llegan fumarolas expirándose en patrones circulares, llevando su mirada, con cada grado recorrido aumentando el volumen acumulado ya dentro de ella desde hace años de su desesperanza, hacia el típico cuadro en el que se la vive y regocija Alán—que en realidad es la imagen típica de cualquier semipareja que se pueda encontrar en ese lugar, en cualquier salón, en cualquier jardinera, intentos por vencer la manera en la que todo parece perder calor progresivamente, incluso dentro de los corazones de aquellos que juran amarse con todo el corazón—lo que concuerda mucho con él, pues lo único que tiene fuera de promedio es su panza y su altura, ambos sobre la norma.
Vaya.
Aura se pregunta si alguna vez podrá dejar de verla—en realidad, verlas—de esa manera. Se “aprieta” dentro de su pantalón al centrar su vista en nada más y nada menos que en una de sus tantas tontas fantasías de pobre enamorado. Chica original y despampanante. Realmente la quiere, la quiere para esto y el otro. La mezcla de sus simplezas, dadas por ser partícipes de un mismo espectro en género opuesto, le da sabor a todos sus encuentros, encuentros en cuyos rumbos se pinta la orgánica corona de una pura Necesidad de Amor. Trap y reggaetón resonando con rock y hip-hop. Las voces de vodka, tequila adulterado, las famosas y queridas aguas locas, encantan los sentidos con la mirada concentrada de erotismo de unas medias lunas en celo, un movimiento de cadera o de cabello o de ambos, tejiendo y empujando con sus atracciones y sus repulsiones la tan buscada Receta Hormonal. En crestas se dice "son sólo tuyas" y otras tantas invitaciones para iniciar el fuego, en sus valles se ven frondosos abandonos e idas-sin-despedidas, tan originales en argumentos y disculpas, como cuando Alán piensa en cómo se congela cada vez que la(s) ve y cómo se calienta cada vez que la(s) besa, mucho más si le permite(n) un par de toques—aunque no muchos, disculpa, tiene(n) novio. . . . Y piensa que todo ello lo acerca a algún día encontrar a la indicada, aunque no se dé cuenta que solamente, con cada capa de lubricante vaginal de distinta procedencia añadida sobre su cabeza, solo reduce el círculo en donde persigue su propia cola, llegando beso tras beso a un punto donde no tenga más remedio que escoger entre parar a encontrarse o tragarse a sí mismo “sin querer.”
O eso se pinta mentalmente ella, con todos los grises del pantalón de Alán y el azul mezclilla de los ajustados jeans de Linda: colores celestiales familiares de aquel día. Pues . . .
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2020.04.07 15:04 kachoperren Otro post más del “Coronas” o "el Día Después" (artículo de opinion personal)

Otro post más del “Coronas”. Si hay algo que creo que ha servido este virus, aparte de haber hecho un bajón a la contaminación y darle un respiro al planeta, ha sido para que nos pusieran a todos en nuestro sitio, y parece ser que así ha sido y que nos ha igualado a todos en casi todos los rincones del planeta donde ha llegado este virus (creo que ya no se ha librado ningún país casi). Tan solo ha hecho falta un virus mortal para que nos pongamos de acuerdo y que empecemos a darle la importancia, como sociedad en general hablo, que se merece a cosas que antes dábamos por sentado. El cambio de paradigma al que nos enfrentaremos tras el “después” si que va a ser algo digno de recordar y nos vamos a sorprender sobre todo a nosotros mismos con este día despues. Algunas de las cosas que si que van a ser redefinidas totalmente tras todo este acontecimiento, y las que me olvidaré y me daré cuenta más tarde, me gustaría detallarlas a continuación:
1º.- ¿NOS HA VALIDO DE ALGO PERTENECER A EUROPA? Viendo cómo se desarrollaban los acontecimientos y cómo se ha ido desarrollando, está claro que ha habido una gran cantidad de fallos. Evidentemente, a agua pasada, es más fácil ver estos errores una vez ya este tema se va dejando atrás. Esa especie de “sálvese quien pueda” que cada país ha hecho lo que le ha dado la gana y/o se establecieron los protocolos que entiendo que cada gobierno ha hecho lo mejor que sabía hacer acorde a la información que tenían y la capacidad de la clase dirigente, y que no siempre han sido los mejores protocolos de actuación. Y desde Bruselas parecía como que no iba la cosa con ellos, hasta que llegó el virus y los puso en su sitio. La negación de las ayudas desde el principio, la falta de protocolos, la falta de información, la no facilitación a los medios sanitarios de los medios necesarios de detección, … un etcétera tan largo que vosotros mismos podéis hacer la enumeración y seguís mirando los medios que soléis informaros, y montar la historia como la queráis recordar, porque esta historia la están escribiendo varios medios y no todo el mundo lo va a recordar igual.
2º.- ¿NOS HA VALIDO DE ALGO LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS? Aquí pincharé en hueso seguramente, pero lo mismo que ha pasado con Europa, aquí en España tres cuartos de los mismo. Que si uno no quiere que entre el ejército, pero luego al final pidieron ayuda para entrar a desinfectar, otros comprando material que luego no vale, otros que pillan tests que no son válidos, otros, que aprovechan que no va nadie al ayuntamiento y hacen una toma de la alcaldía por sorpresa, y otro largo etcétera que cada día se escribe otra nueva historia para cuando a lo mejor estéis leyendo esto. Tanto las comunidades que quieren sacar pecho ante situaciones tal que así, aunque se esconda en la buena fe de querer lo mejor para los suyos, como desde el gobierno central a la hora de intentar coordinar la ayuda desde el epicentro de la expansión, todo tiene pinta que los trámites burocráticos para sacar adelante todo esto han tenido que ser infernales y que aun así no creo que realmente lleguemos a conocer el alcance de los trasiegos que se han tenido que realizar para poder mover todo este berenjenal, y que unas comunidades si, y otras menos a pesar de tener más casos, y tantas otras situaciones. Muy jodido todo. Está claro que hace falta un protocolo de actuación y si se presenta otra situación tal que ésta, se sepa qué hacer y quienes han de hacer de una manera clara, concisa y precisa. Saber qué ha de cerrar, saber qué fábricas empiezan a fabricar qué, y tantas otras reglas básicas para la no propagación y tratamiento de lo que venga. Si este virus hubiera sido un poco más “cabrón”, ya digo que el desastre hubiera sido inimaginable.
3º.- LA IMPORTANCIA DEL SISTEMA SANITARIO. Ni qué decir que la falta de material ha hecho que la tasa de sanitarios infectados haya sido de las más elevadas del mundo, con el riesgo que eso ha conllevado. Ya me diréis para qué se ha estado recortando tanto en el sistema sanitario en los últimos tiempos, si luego llega una situación como ésta y nos pilla con los pantalones bajados y en postura. Se ha visto claramente que no se puede depender de China, la supuesta fábrica del mundo, y que a la mínima, por burocracia se agarran a un clavo ardiendo y nos hacen el lio como pasó con Turquía y se quedan el material secuestrado con la falta que bien hacía; que las empresas que puedan “transformarse”, en este tipo de situaciones, han de hacerlo y empezar a producir el material que nos hace falta y que desde el gobierno central se den las ayudas y facilidades para que esto suceda. Ha quedado en evidencia que cuando pasen este tipo de cosas, al final estamos solos y que al final cada uno por su lado “se ha tenido que buscar las habichuelas”. Esto ha sido así, aunque llegara el material que se solicitara. Esa sensación de desamparo ha quedado ahí y los sanitarios lo han notado.
4º.- LA CLASE POLITICA DE ESPAÑA DA MUCHA COSICA (por no decir asco). En serio. Gente reprochando que el 8M fuera lo que “desencadenara” el virus en España. Como si ese día no hubiera habido más eventos durante ese fin de semana. Justo el día antes hubo un partido político que llenó un pabellón con 9000 personas y luego uno de los integrantes resulta que estaba infectado. Y en el 8M también. Pero también ese día abrieron centros comerciales, tiendas, eventos deportivos, gimnasios, teatros, … politizar movimientos sociales al final sale caro. La verdad es que tras esta situación, no puedo tener una valoración tan baja de la clase política actual en general. Como los 132 diputados que han seguido cobrando unas dietas entre 700 y 1500 € por asistir al congreso cuando desde que empezó la crisis no han ido ni uno, literalmente. Me parece lamentable.
5º.- LOS CAMBIOS EN EL TRABAJO. Supongo que ahora veremos qué reuniones podían haber sido un email y no hacernos perder tanto el tiempo, así como valorar qué tantos otros viajes de los jefazos realmente hacían falta y se pasaban a cargo de las empresas. Ni qué decir que los ERTES han hecho ver cuan realmente prescindible somos para la gente que nos tiene contratada. Si no fuera tan sacrificado emprender en España, fijo que más de uno tras este tramo decidiría montar algo por su cuenta y no depender de los que ahora han aprovechado y te han dejado aparte porque realmente no haces tanta falta, o no han sabido valorarlo y verán después, haciendo que te valores más tu mismo. Todos los negocios que han tenido que cerrar este mes para siempre y aun asi el gobierno exigió su tajada por la cuota de autónomos draconiana que tenemos en España. Tela con el tema. No entiendo como todavía estamos permitiendo un chantaje tal. Salimos a la calle a reventar escaparates porque un equipo de fútbol gana una de las 20 copas que se juegan al año y por estas cosas no se moviliza ni el perro.
6º.- CONOCEMOS A NUESTROS VECINOS. Para bien y para mal. Ya todos sabemos qué vecinos son lo que se saltan la cuarentena sacando 4 veces al perro, se ponen a hablar con el resto de vecinos en las zonas comunes durante horas, o directamente todos los días salen y hacen su vida normal de ir a comprar su pan, su tabaco y resto de recados. A esta gente ya se le dio el toque por fin y creo que algún multazo cayó por mi zona, aunque pocas multas han caído, sinceramente. Siento destacar lo feo al principio, pero es que sobre todo, el haber visto ciertas actitudes por parte de algun amigo que me ha dicho “¿no vas a ver a tus padres? Pues yo cojo, meto 4 cosas en una bolsa como que me voy a comprar y voy a verlos”, y decírmelo como si yo fuera el único tonto que no realiza esta práctica, no es plato de buen comer. Echo de menos a mucha gente, el salir a socializar y estar con gente, pero no si ello implica una posible exposición que pueda fastidiar a alguien, me quedo, por mucha pena que me de.
7º.- NOS SABEMOS ADAPTAR. Lo que nos ha pasado a todos alguna vez y que nos ha hecho iguales. Esa extraña sensación la primera vez que fuimos al supermercado, los que no fuimos lo suficientemente estúpidos como para comprar 18 paquetes de papel higiénico el día 1, y se nos hizo extrañisimo, y nos empezamos a creer que esto del coronavirus era al final cierto. El viernes antes que declararan el estado de emergencia ya se desató la locura y fue cuando la gente arrasó con todo el papel higiénico y toallitas y pañales (al final pude comprar en la gasolinera un paquete de 6 y porque al final paré porque tenía que echar gasolina), y miraba a los cajeros del supermercado con la cara desencajada por la locura que habían tenido que pasar las horas anteriores. Esa histeria por mucho que haya leído sobre ella no he logrado darme una explicación razonable. ¿A que al final ya se hace uno a estas nuevas costumbres? Me sigo asombrando en cómo somos capaces de adaptarnos a las nuevas situaciones y hacerlas nuestras. Ante ésto me quito el sombrero y me seguiré sorprendiendo. Lo de llegar, ponerte guantes y gel, la distancia con los otros,… tantas cosas que al final hemos hecho nuestras y que apuesto que más de uno hará suyas estas costumbres.
8º.- EL CONTACTO HUMANO. ¿Cómo creéis que será la sociedad del después? Yo soy de esos pesados que da la mano, abrazos, besos y si puede ser, todo lo anterior a la vez. Echo de menos este tipo de contacto, pero también entiendo que mucha gente a partir de ahora se vayan a limitar a saludar a la japonesa o adaptar nuevos saludos como el golpe de mentón, el guiño, el codazo, el choque de pies y tantas otras variantes que he visto. La precaución ante el germen nos ha enseñado y bien es sabido que si no fuéramos tan “intensitos” el tema hubiera tenido menos impacto en parte. Yo soy de los que lo va a pasar mal, porque la verdad es que tengo a tela de gente que me gustaría achuchar entre mis carnes, no lo voy a negar, y alguno se va a tener que joder, hablando claro.
9º.- LA MALICIA. Qué pesados con pasar información porque si, sin tener ni idea. Los falsos audios. Los medios poniendo artículos con titulares tipo “clickbait”. El típico cuentaverdades que grita a la cámara de su móvil. El nefario ciberataque a las redes de los hospitales en estos momentos de crisis por parte de hackers. La escalada de timos a través de correos y SMS. Las funerarias que subieron sus precios ante esta situación. El que compra mascarillas y luego las vende infladas de precio. La gente que dice que está enferma y luego sube videos a redes sociales paseando al perro. Los que no pueden “evitar” salir a surfear o correr. Recordad a todos y cada uno de éstos, porque espero que los saquéis de vuestro círculo cuando volvamos. No quiero ese tipo de gente cerca de mí al menos. Deshechos humanos zafios y rastreros.
10.- LO GENIAL. Cómo se están dejando el pellejo los sanitarios para lidiar con esta situación. La cantidad de gente que están ofreciendo sus artes a través de las redes, aunque algunos hayan descubierto que el problema no era la piratería. Los directos. Cómo se está reinventando el ocio y de lo poco que está sirviendo ese invento asustaviejas que es la televisión estándar. La increíble oferta de material audiovisual que hay y haber descubierto pequeñas joyas entre tanto producto mediocre y poder compartirlo con los tuyos. Saber que cuando pase esto, hay gente con la que has podido contar a pesar de todo y que se ha interesado por ti y los tuyos. Que mis gatos estén ya de mi hasta el culo y se extrañen que pase tanto tiempo en casa que ni saben donde se van a meter ya.
Es lo que tiene el confinamiento. Que me pongo delante del PC y es que me gusta darle a las teclas en vez de ponerme con cosas a las que saco más provecho. A ver si edito un video de una vez y pongo algunas recomendaciones para la prórroga del confinamiento. Gracias por haber llegado hasta aquí.
P.D: No. No salgo a aplaudir y el famoso tema del Dúo Dinámico me parece terrible. No me la vais a colar. Siempre ha sido una mierda y siempre lo será. Me parece una copia barata hacendader. Mis excelentísimos vecinos alargan el aplauso desde las 19.50 hasta las 20.20 y cada día deseo… no su muerte, pero si un susto de cojones.
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2019.11.05 10:36 Davidemagx Historias del Kiosco 24 Hs (Tres)

Necesito dormir, hice 16 horas de corrido hoy por cubrir a una compañera que tuvo un accidente...

La llamada me llegó alrededor de las 15:30, tenía media cara hundida en la almohada, lo escuché por poco y di el manotazo a los libros apilados que me hacen las veces de mesita al lado de la cama para agarrar el celular apenas con los dedos. Muy torpemente lo acerqué al oído y dije "¿Mmm?", la voz de mi jefe me recibió con un "Chango ¿Me vas a decir que estabas durmiendo?"
- ¿Qué te parece que puedo estar haciendo después de laburarte toda la madrugada?
- No sé, ¿no probaste estar con una mina?
- ¿Tu señora?
- Concha de tu madre... Escuchá, hubo un accidente con el convoy hoy y Carla no va a hacer su turno...
- Entonces ¿pasa el convoy, se accidentan y Carla falta al laburo? Cualquier excusa para faltar.
- No, pelotudo, la chocaron a ella. Por eso no va a venir.
- Ah... Perdón... Bueno. Voy en 20', de paso me contas lo del accidente.
Llegué al kiosco media hora después y mi jefe estaba sentado en la mesa que tenemos armada adentro. Hacía calor afuera, demasiado para ésta época del año, así que se había puesto cómodo con una cerveza que ya iba por la mitad y que tuvo la gentileza de servirme en un vaso plástico tan pronto me vio entrar. Lo tomé y dije "No está mal para desayuno..." y me acerqué hasta el exhibidor donde están los alfajores y agarré un triple de chocolate.
- Descontame luego. - le dije.
- No te hagas drama... - dijo y miró por la ventana a la calle desierta. - Una de las camionetas se desvió del convoy hoy a la mañana, aceleró como para pasar a las demás y no alcanzó a frenar llegando a la esquina de los chinos. Carla estaba cruzando la calle en moto y la agarró en la rueda trasera. Está bien ella, quebrada, pero fuera de otro peligro. Ya está enyesada en su casa. La camioneta fue a parar contra un árbol en la vereda de enfrente y... - miró a la calle otra vez - ahí lo vimos bajar...
- ¿A quién? ¿El chofer? Hasta ahora que me contas esto creía y estaba convencido de que las controlaban por satélite... Bueno, ¿y a dónde está el tipo? Lo tienen preso, me imagino...
- No, se escapó. No dió tiempo de nada. Se bajó de la camioneta y salió corriendo pero...-
- No se habrá ido muy lejos si anda a pie. Como si pudiera esconderse, hay que buscar la cara extranjera y listo.- lo interrumpí.
- Dejame terminar, chango. Salió corriendo muy rápido, a lo Speedy Gonzalez. Los que alcanzaron a verlo de cerca dijeron que era todo negro, cabezón y flaco. Que parecía una sombra larga.
- Una sombra larga, ajá... - Dije tratando de asociar la descripción con algún ente que hubiese visto ya. No había visto nada igual antes.
- Bueno... Me voy a dormir la siesta... - dijo Hugo, mi jefe, y tomando lo que quedaba de cerveza de un solo trago se levantó. - Perdón que te haya hecho venir. Por el doble turno te voy a pagar el triple, sé que estás cansado. Le digo a mi señora que te traiga la cena esta noche. Cuidate chango. - y salió por la puerta sin esperar respuesta.
No voy a aburrirlos con los detalles de la tarde, aburrida y lenta para mi gusto. La rutina ordinaria se siente pesada para el que no acostumbra a tratarla o en mi caso, no estoy acostumbrado a tratar con clientes normales. El único alivio que tuve en ese horario me llegó cerca de las 19:25 cuando vi a Berto saliendo del baño caminando en dos patas, con un sobrecito de Tang de naranja - mango apretado en la axila derecha. Llevaba las patas delanteras echas una copa a la altura del hocico, me llevo un instante darme cuenta de lo que estaba haciendo, se estaba metiendo el jugo como si fuese de la pura mientras casualmente salía al patio por la puerta de atrás, sin prestarme la menor atención. "Mi dosis de normalidad" pensé en ese momento.

Para las 2 de la madrugada estaba a dos tragos de café de alcanzar la velocidad de la luz, en lo que era una mezcla de agotamiento y estados alterados por el exceso de cafeína. Si me hubiese dado un ataque cardíaco entonces habría estado seguro de que sólo se trataba de una corazonada. Tenía tanto Dolca encima que de todas maneras mi cuerpo se habría negado a morir y no, nadie me batió el docla.
Había limpiado el piso dos veces, llenado las heladeras y freezers por encima de sus capacidades normales y pasado el trapo a todos los chocolates y paquetes de galletitas en las exhibidoras de manera que no tenía más qué hacer y las opciones se agotaban rápido. Netflix y Youtube fallaban en mantenerme despierto, no había un alma en la calle, todo estaba tranquilo. De hecho, muy tranquilo... Era raro. No, se sentía raro, como si me estuvieran observando desde afuera. Una mirada intensa capaz de penetrar el vidrio grueso de la ventana, de hecho al mirar por ella vi que la noche era más oscura de lo normal, que las luces no la cortaban y me sentí como atrapado en un cajón. Empecé a agitarme, a respirar hondo mientras una sensación repentina de puro terror me sobrevino salida de la nada. No entendía por qué o qué podría causarlo, después de las cosas que había visto esto era enteramente nuevo. Había maldad en el aire, demasiada como para poder ser tangible, transpiraba por cada poro y temblores se apoderaron de mi cuerpo. Estaba entumecido de pánico y no podía quitar la vista de la ventana, ví entonces la extensión de una extremidad salir desde la oscuridad. Lo que emergió desafiaba completamente todo el sentido de razón que tenía construído hasta entonces, lo que es decir mucho si tienen en cuenta mis experiencias cotidianas en éste lugar. Era alto, dos metros y algo con facilidad, cuerpo delgado, los brazos terminaban en puntas redondeadas y no tenía piés o al menos eran iguales a los brazos, la cabeza era desproporcionadamente grande. Circular, enorme, como un chupetín excepto que en vez de palito negro era todo oscuro y en vez de estar hecho de caramelo estaba hecho de maldad absoluta. Era un... Un... Un hombre palo... ¿Vieron esos dibujos o animaciones con hombrecitos hechos de palitos? Como los que hacíamos cuando éramos chicos al estar aburridos en clase. Así.
Dió un paso hacia adelante y me dí cuenta, tenía abierta la puerta y no había manera de que llegara a cerrarla antes de que lo tuviera adentro... Reformulando no había forma de que yo llegara a cerrar la puerta antes de que... ¿entrara al local? Comencé a moverme forzando cada fibra del cuerpo para salir del estado en el que estaba, tarea que no me resultó nada sencilla, muy despacito como para que no se diera cuenta de lo que estaba por suceder. Logré moverme un paso cuando volví a sentir que me miraba y al ver por la ventana el hombrecito estaba quieto, mirándome fijo a los ojos, ¿cómo sabía yo que me estaba mirando fijo a los ojos? no sé, lo sentí. No tenía ojos por ninguna parte y aún así estaba viéndome directamente a los ojos. Penetrándome... Reformulando otra vez, ¿atravesandome? con la vista! Supe que el sabía lo que estaba por hacer, peor aún, yo sabía que él sabía que yo sabía que él sabía que yo también sabía. Corrí hasta la puerta y por la periferia de mi visión lo ví correr a una velocidad tal que parecía una distorsión. Tres zancadas llegué a dar y quedar frente a la puerta pero me lo encontré de golpe y moviéndose a como una tren bala en dirección a mi, creí que iba a ser mi final, no vi mi vida pasar frente a mis ojos pero sí apreté en asterisco para no desgraciarme de miedo, puse las manos en frente para recibir el impacto y ¡Bam! El desgraciado se dió la cabeza como venía con el marco de la puerta, escupiendo un pedazo de papel de donde la boca debería haber estado, que aterrizó entre mis pies. El hombrecito completó medio giro en el aire y cayó al suelo con fuerza. Inmediatamente me sentí mejor después de eso, tomé el papelito. Escrito en imprenta y con mayúscula decía "D'oh!"

Lentamente se puso de pié y me miró. Otro papel salió de su boca, esta vez me lo alcanzó él, decía "¡Aquí viene el dolor!" y se refregaba la cabeza donde se golpeó.
- ¿Estás citando a Carlito de Carlito's Way? - pregunté y otro papel salió de él, me lo alcanzó gentilmente.
" Sí, sensei!"
- ¿Karate kid? - dije y aún otro papel salió.
"Sí, sensei!" otra vez.
- Entonces... No hablás y te comunicas con estos papelitos. De eso puedo darme cuenta... - el hombre se puso de pié sin dejar de refregarse la cabeza. -... ¿qué sos? no había visto uno como vos antes. - pregunté. Otro papel.
"¡Soy tu padre!"
- Star Wars. te afectó el golpe parece...
"Sin daño cerebra-bra-bra-bra-bra"
- Homero Simpson cuando se arrancó el chip. ¿Hablás en citas entonces?
"Sí, sensei!"
- Bárbaro... - pausé por un segundo. - ¿Me vas a matar? -
"¿Matarte? No quiero matarte..."
- ¿Entonces a qué viniste?
"Haz el amor y no la guerra."
- ¡Epa! No me gustó nada ahí. ¿Venís a violarme?
"No Lisa, no estoy comiendo sapos"
- ¿Ah?
"¡Nooo!"
- ¿Darth Vader en el episodio III?
"¡Simón!"
- ¿De donde carajo sacas las citas?
"Usamos la red mundial de redes."
- Me estás jodiendo... Optimus Prime en Transformers. ¿Y no podías aprender a hablar bien?
"La educación hace al sabio un poco más sabio, pero hace al idiota infinitamente más peligroso."
- No tengo idea de cómo interpretar eso... ¿Y de donde carajo salen tantos papeles? ¿Sos un robot, una impresora? ¿Qué sos? - tras unos segundos tres papeles salieron de el hombre palo respondiendo por separado cada pregunta,
" Bueno, pues , no se...mmm"
"No me pregunten quién soy ni me pidan que siga siendo el mismo." y,
"Lo siento, mis respuestas son limitadas. Debes hacer las preguntas correctas."
- Ok... Evidentemente no vamos a ir a ningún lado con el ping pong. Decime al menos qué querés acá, conmigo...
"Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos."
- De verdad necesitas mejorar tus respuestas. ¿Y ahora, qué hacemos?
"Hay cosas que hay que hacer y las haces y no hablas nunca de ellas."
- Sabés, citando a El Padrino das la vibra de mafioso... - antes de que pudiera formular otra pregunta o decir algo, un nuevo papelito
"Volveré, Bennett", decía. No podía no reconocer una línea de Comando así que sólo pude responder con lo que correspondía, - Te estaré esperando, John. - y así como así se alejó a la misma velocidad con que inicialmente había querido entrar. Sí oí el ruido de algunos tachos de basura desparramarse a la distancia y alguna alarma de auto, como si se los hubiese llevado puestos. Vi el montón de papeles que tenía en la mano, los hice un bollo y tan pronto abrí los dedos recobraron su forma original sin exhibir una sola arruga o marca. Bueno, no era papel, después de unas horas se desintegraron sin dejar rastro.
Cuestioné si era sano para mi salud mental seguir con éstas cosas, quizás debería tratar de salir de acá y llevarme mi depresión a un lugar más normal... Al final me venció el sueño, y honestamente también la curiosidad. Volví al escritorio y empecé a tipear ésto. Me dormí cuando iba por la mitad y me desperté cuando escuché a Berto cantar Kilómetro 11 en guaraní a todo pulmón, usando el escobillón como guitarra.
"Aní nde pochi Angha che ndivé Desengaño ité Manté arekó Che aká tavi Angyha oiku´á Nde rejhe kuñá Che upeicha aikó..."
Puedo cerrar la noche con ésto, de verdad necesito dormir.
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2019.10.15 03:31 rdsmod LA MEJOR REDDIT JUNTADA EVER, MUCHAS GRACIAS A TODOS! LA MEJOR LA MEJOR LA MEJOR EPICA

Spoiler: Esta fue la mejor reddit juntada que ha habido hasta ahora, realmente explotó, eran la una de la mañana con el local cerrando y redditores a los gritos “A la prima se la arrima”, discutiendo si darle o no a las primas, jugando juegos, tomando cerveza, el local cerró y nos quedamos en la puerta hablando, luego dijimos “Sigue la joda” y nos fuimos caminando a 18 reddit-excaveando, llegue a mi casa 4AM con eso digo todo. ESTUVO REALMENTE EPICO
Es imposible resumir todas las cosas que pasaron, y hay varias que no da para contar en reddit (No se sientan aludidos :P)
El mas grande tenia 53 años :P
Es dificil contar objetivamente lo que paso como hago siempre, porque esta juntada estubo tan buena, que apenas pudo concentrarme en ver las cosas desde la perspectiva de los demas.
La noche fue una antes de las 21:30 y otra de 21:30 hasta la madrugada...
Ufff…. Como empezar, creo que desde el principio…
Aproximadamente a las 19:00 me dirijia hacia el punto de encuentro (Mercado ferrando), con un paquete en mano, pues antes de la juntada debía hacer un intercambio intercambio. De golpe, a unas cuadras me cruzo con cierto user que me dice “Vos… Vos…. Sos… RDSMOoooo el que organiza las reddijuntadas?” mientras me miraba con sus grandes ojos saltones.
Procedí a decirle que sí, mientras me percato que la camioneta a la cual debía entregarle el paquete me hacía señales de luces indicando que estaba todo listo, el user me pregunta si se puede quedar conmigo para hacer tiempo, a lo que le pedi que vaya yendo sin mi, que después lo alcanzaba.
Me acerco a la camioneta, le entregó el paquete y me da los $25.000 acordados(Si, estuve toda la noche con 25 mil pesos en la billetera sin que nadie se percatara) ni siquiera quise contar la plata para que nadie se percatara que tenia ese monto encima.
Luego de realizado el intercambio me dirijo al mercado ferrando, recién eran las 19:10 y estamos en uruguay, así que ya me imaginaba, sentado en una mesa haciendo tiempo mientras me como una hamburguesa hasta las 20 que empezara a caer la gente.
Pero a veces la realidad supera la ficción, en cuanto entró, logro visualizar un gran sombrero de fedora y a su gran portador, el honorable Dude.Y por si fuera poco, además de su honorable presencia, había otros 7 users mas en la mesa. No podía creer lo que mis ojos veian, gente llegando a tiempo.
En cuanto llego me topo con un user demasiado chico (Le doy 12 o 13 años) pero muy buena onda, y los saludo a todos, a lo que uno acota que me vio haciendo una transacción bastante sospechosa, claramente les dije que no se preocupara, que era de sustancias (Spoiler: Era una laptop que vendi en mercado libre :P )
Comenzamos a hablar de todo un poco, felices, contentos, y disfrutando el momento. A lo que dude dice “Tengo ganas de clavarme un wafle”, procede a gastar una torta de guita en su wafle, a lo que yo indignado le digo, ni empedo gasto tanta plata en un wafle, agarro, saco uber eats y me pido 2 metros de pizza muzzarela, la mesa se iba poblando poco a poco de users, hasta el punto que ya no entrabamos. Decidimos irnos para arriba, pero dude seguía esperando su wafle, por lo cual esperamos.
Mientras tanto, nos cuestionamos ¿Cómo vamos a meter dos metros de pizza de infraganti en el mercado ferrando? (Solo te dejan comer comida de adentro)
Surgieron muchas ideas, sobornar al guardia de seguridad, meterla en el gorro de fedora, entre muchas otras. Ninguna nos pareció factible, estábamos a punto de darnos por vencidos e irnos a comer pizza al cordón cuando por arte de dios, cae u/cahelum con su gran mochila, la cara de todos se iluminó con una sonrisa, mientras lo mirábamos en silencio…
¿Que pasa? -Pregunto sonriendo
Que linda mochila tenes - Le digo
Parece muy espaciosa - Exclama u/eggstasy
Es grande y resistente - Exclama Dude
Y más larga que la de luci… cas… - Exclama u/frapet
Nos comenta que se la compro de viaje en estados unidos, y le pido que me acompañe a buscar algo, mientras en el camino le comento que vamos a meter 2 metros de muzzarela, a lo que me dice
“No me la mancharan?”,
Vos tranquilo yo nervioso - Le contestó DUDEsamente
Cuando llegamos al repartidor, veo que está cerrando su mochila con un paquete que dice
“Caracas de noche” (La pizzeria a la cual le pedimos la comida)
-Nos mira y nos dice que en la pizzeria no le dieron el pedido, pero tuvo que venir hasta acá para que la aplicación no se la cobrará.
Me pareció muy raro todo… Claramente nos quería hacer la cama.
En ese momento llega lightstyle y le comentamos lo que está pasando,
No logramos encontrar el número de caracas, por lo cual, lightstyle se queda buscandolo, mientras nosotros hablando con el repartidor.
Repartidor: Ponganlo como entregado y correcto asi no me genran problemas
Yo: No te voy a poner como entregado, porque no me lo estas dando.
Repartidor: Yo fui a la piseria, me merezco que me lo pongas como correcto.
Yo: No te preocupes, le escribo a soporte
Repartidor: Uber tiene soporte en otro pais, te van a salir mas cara que la pizza, ponelo como correcto.
Yo: Tengo contrato internacional, vos tranqui.
Repartidor: Ah no, pero si llamas me vas a perjudicar a mi
Yo: Quedate tranquilo, digo textual lo que vos me estas diciendo, y que al parecer no tenes nada que ver
A lo que lightstyle me dice “No te preocupes, yo te doy plata si no te lo traen” Un amor <3
Ahi logre contactarme con la pizzeria a lo que me dicen “Ah si, el repartidor estubo aca y pidió que le separamos el paquete en 2 diferentes, se lo dimos”
En cuanto digo eso, el tipo arranca la moto y se va al palo.
Quedamos de cara, no podíamos creer lo que estaba pasando.
EL HDP PIDIÓ QUE LA SEPARARAN EN 2 PAQUETES PARA QUEDARSE CON 1 Y AL FINAL SE TERMINÓ QUEDANDO CON LOS DOS.
Despues soporte me comento que el delivery envio una foto en cuanto recibio el paquete, y que lo tenia en buen estado.
Entre para adentro re caliente, a contarles a todos lo que paso.
Habían aproximadamente 30 personas, habia muchas caras nuevas, muchas de ellas paradas, claramente la mesa nos quedo super chica.
Quedamos todos de cara, nadie podía creer lo que había pasado.
Mientras les contaba como el delivery nos había afanado la pizza observaba sus cara de tristeza, viendo como poco a poco su boca se hacía agua desapareciendo todo rastro de esperanza de probar una porción de muzzarela.
Hubieron propuestas de ir a buscar al delivery para recuperarla, CON LA COMIDA DE UN REDDITOR NO SE JUEGA, pero poco a poco fueron desapareciendo mientras el enojo se pasaba.
Se fue sumando más gente, hasta el punto de ser alrededor de 35, claramente la mesa no daba abasto, así que nos fuimos para arriba. Lamentablemente, no había dos mesas juntas, pero habia algo bastante parecido, una mesa solita y otra al lado con dos señoras,
Mi primera impresión fue “Vamos y copamos las mesas, nos sentamos todos de one”, pero no fue necesario, los redditores en cuestión empezaron a comportarse como animales en su hábitat natural, mientras las señoras comenzaron a asustarse, uno comenzó a decir “A mi prima la arrime una vez” y otro contestó “Es normal, todos arrimamos a nuestra prima alguna vez” la cara de las señoras fue indescriptible.
Se levantaron y nos dijeron “Les dejamos las mesas” a lo que los reditores agradecieron.
Copamos las mesas, las unimos y comenzamos a jugar cards-against-humanity mientras recordaba mi odio por el delivery que me afano la pizza, así que me calente, saque la aplicación y pedí dos metros de pizza común.
Jugamos al juego de mesa sin importar nada a nuestro alrededor, básicamente el juego consistia en dada una frase, poner lo que parecía más gracioso, se dieron cosas como:
“Lo más excitante en el mundo que tener un _ _ _ _ _ a tu lado”
Respuestas:
I got 99 problems but _ _ _ _ ain't one
De repente me suena el celular, el delivery estaba en la esquina, (Lo pedimos a la esquina para poder meter de contrabando la pizza sin que la viera el patobica)
Toco a cahelum y le digo “Camon beibi, tenemos que actuar” rapidamente comprende la situacion, coje su mochila, nos ponemos nuestros lentes de sol y vamos camino a la puerta, cuando salimos el delivery en la puerta, se acerco al mercado porque al parecer vio mi ubicacion gps.
Nos hicimos los boludes, fuimos caminando a la esquina y le dijimos que era en la esquina, vino, nos dio los 2 metros de pizza, le dimos 20 de propina, no entraba en la mochila de cahelum entonces partimos a la mitad la caja, la doblamos con salsa cayendo y pam, pa adentro de la mochila.
Habiamos salido y entrado varias veces antes, entonces el patobica nos quedaba mirando. Que decir, tenia miedo que nos dijiera algo, pero cahelum se puso la mochila al hombre y paso como si fuera su casa. Un grande.
Nos cruzamos con un par que iban a comprar nachos,
De repente cuando llegamos, nos preguntan a donde habiamos ido, y pammmm, sorpresaaaa.
Sacamos dos metros de pizza de la mochila de cahelum “Pa ustedes beybis”
Una manada de reditores se tiraron encima de los dos metros de pizza, acabandola en 5 minutos.
Enseguida que se terminó, volvieron los que fueron a buscar nacho… Nunca se enteraron que hubo pizza gratis :P (Pagada por el rdsmod :P)
Ponele que esto fue 21:30.
De 21:30 en adelante:
Despues de esto la cosa se empezo a poner muy particular, tanto asi que prefiero no describir las cosas que sucedieron (Si quieren enterarse vayan al próxima reddit after)
Estuvimos 3 horas y media ahi en la mesas, a la 1 de la mañana surgio una conversación a los gritos “A la prima se la arrima”, “Quien nunca estuvo con su prima”, y cosas del estilo. En un momento dado vino el patovica y nos pidio que nos fueramos porque iban a cerrar el local.
Estuvimos afuera del local hablando un rato mas, y dijimos que nos ibamos, cuando nos estabamos yendo, algunos en autos otros caminando, uno se para en al esquina y grito, “La joda sigue, nos vamos de joda carajo” y doy vuelta corriendo con los que estabamos, los que iban en auto se bajaron y lo que estaban en la esquina volvieron.
“Pah donde vamos”
“Vamos a buscar bares es el primer reddit after, a explotarlo”
“Dale, va pa eh”
“Paren que voy a dejar el auto a casa”
“Alguien tiene fuego?”
Y nos fuimos caminando, eran las 2:30 de la mañana y estabamos en una pizzeria enfrente al iava hablando con los dueños y fumando habano (Yo no fumo)
PD: Ni piensen que volví a leer todo este socrotoco. Perdon las faltas.
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2019.01.25 15:16 jupixweb Convivir con el nerviosismo mediático actual

Fuente: https://www.jupixweb.de/2019/01/24/convivir-con-el-nerviosismo-mediatico-actual/

Continuando la traducción de entrevistas, otra vez traigo a Dirk Baecker, uno de los sociólogos más importantes de Alemania, alumno de Niklas Luhmann e impulsor de la sociología de sistemas en la actualidad. Uno de los pocos intelectuales de verdad que toman en serio al internet, sus derivados y sus consecuencias para la morfología de la sociedad futura. La entrevista, emitida en octubre pasado por la radio alemana Deutschlandkultur, puede encontrarse en mi canal de Youtube en donde también subí la transcripción original en forma de subtítulos.
Reproduzco la entrevista íntegramente aquí. La traducción, los enlaces y el subrayado1 son míos:
[Periodista] — Hace dos semanas, la antropóloga cultural Aleida Assmann dijo en la Iglesia San Pablo en Frankfurt:
„… mientras que la era de la imprenta y la de la fotografía analógica aún estaban centradas en valores como verdad, verificabilidad y evidencia, la era digital está abierta de par en par a la manipulación de información …“
Al mismo tiempo, el sociólogo Dirk Baecker publicó en estos días un libro con el título „4.0 o el hueco que deja el ordenador“. Nos encontramos con Dirk Bäcker en nuestro estudio en Berlin, y al preguntarle sobre su mirada como sociólogo en torno a las condiciones digitales del presente, nos vemos envueltos en una conversación sobre las cuatro grandes edades tecnológicas de la historia de la humanidad:
[Dirk Baecker] — Aquí comienza mi interés sobre la digitalización, no solo privado y personal, sino profesional y sociológico…
— Exacto! Eso es lo que queremos conocer: su mirada sociológica a la digitalización!
— …exactamente, ese es el quid de la cuestión: para mí, la digitalización —es decir: la utilización de aparatos electrónicos de todo tipo— reviste la misma importancia profunda para las estructuras sociales y para la cultura humana como la tuvo antes la introducción de la imprenta, antes de eso la introducción de la escritura y antes de eso la introducción del lenguaje. Quiere decir: estamos retomando a pensadores como Marshall McLuhan, Friedrich Kittler y otros al hablar de las cuatro grandes Edades Tecnológicas de la Historia de la Humanidad
— cada una de las cuales fue inconmensurablemente larga…
— ¡Y son cada vez más cortas! Tenemos una lengua desde hace… no se sabe con precisión, solo podemos conjeturar una aproximación de acuerdo al tamaño del cráneo o a estructuras mandibulares… pero [el lenguaje] debe haber caído a la tierra aproximadamente hace treinta o cuarenta mil años… Hay una frase muy bonita de William Burroughs, „Language is a virus coming from outer space“: La lengua es un virus venido del espacio exterior… porque ¡fue tan precipitado! Repentínamente ya no estábamos solamente cara a cara, sólo corporalmente con los demás; de repente comenzamos a oír palabras ¡de las que nunca podemos estar seguros a qué se refieren exactamente! Es lo que yo llamo „El problema de Refrencia de la Lengua“, que fue tan repentino que obligó a la manada primordial —si es que puede llamársela de esa manera— a organizarse en tribus cuya función principal consistía en darle forma a ese problema y a la solución de ese problema (¡y no a la lengua en sí misma!) Ese problema debió ser controlado para que no cualquiera, en cualquier momento, le dijera a cualquier otro cualquier cosa que se le ocurriera…
— Entonces: hace treinta, cuarenta mil años: 1.0, la lengua, la oralidad
— Sí; oralidad. Y después tenemos hace aproximadamente ocho mil años la aparición de la escritura
— 2.0
— 2.0: y más específicamente, hace aproximadamente cinco a cuatro mil años: la escritura alfabética, la condición necesaria para que esa oralidad fluída, esa lengua fluyendo alrededor de nuestros oídos pueda fijarse, observarse… El concepto de „análisis“, el desmenuzamiento de la visión aparece, así, con los griegos; y la sociedad sufre una explosión de horizontes temporales; porque escribir es: poder leer lo que se escribió ayer, escribir lo que deberá ser leído mañana, súbitamente aparece la necesidad de tener conceptos como „pasado“, „presente“ y „futuro“… Otra vez apareció una nueva estructura social, la llamada „sociedad estratificada“… es decir, organizada en estratos sociales… la civilización greco-romana debió así transitar los retos del nuevo… con palabras de Luhman, del nuevo „superavit de sentido“, es decir: más formas, más símbolos de los que pueden ser procesados en un momento dado
„Estratificado“ significa „en capas“, una sobre la otra… ¿y no las había antes de la escritura?
— No en esa dimensión diferenciadora, entre nobles y plebeyos por ejemplo… por supuesto, había jefes, había jerarquías, también había palacios, había segmentos en donde se adivinaba una estratificación más acentuada…
— „En capas“
— Sí, en capas, que formaban un órden estabilizador de la sociedad que, en esencia, funcionaba de forma tal que si habías nacido en ese estrato ya no podrías abandonarlo nunca más. Es, por así decirlo, lo… „dramático“ de la estratificación social: que se define „qua nacimiento“. Y esto es lo que vino a romper la sociedad moderna, al inventar al individuo, que se abre camino a través de esas capas (que aún existen, pero mucho más debilitadas). Ahí aparece el 3.0. El 3.0 es muy interesante porque la introducción de la imprenta es responsable de la aparición de la sociedad moderna…
— ¡Pero aquí hay una diferencia importante! ¡“Lo Escrito“ no es lo mismo que „Lo impreso„!
— ¡Correcto! Con la imprenta aparecen „los escritos“, que son libros, son periódicos, son volantes, son billetes, son documentos oficiales, son diplomas de escuela…
— ¡Es la biblia!
— Sí, la biblia también pertenece a este grupo… curiosamente, Gutenberg inventó la imprenta para distribuír masivamente la biblia. Cosa que rápidamente se convirtió en una blasfemia, pues la biblia estaba reservada a los ojos de los sacerdotes y nunca fue para el pueblo; y al principio se pensó „bien, quizás podamos contrarestar las nefastas consecuencias de la imprenta si con ella distribuímos únicamente la biblia“, pero pronto se tuvo que aceptar que también servía para distribuír otros escritos… Aparecieron los „humanistas„, que en el siglo XV y XVI eran los „Content Provider“ de la imprenta, así es como los denominaríamos hoy; y el truco consistió en que… (por supuesto que esto sucedió luego de la alfabetización generalizada, es algo que tardó décadas, o más bien siglos en llegar), el truco fue que con la imprenta cualquiera podía informarse sobre cualquier tema, sobre el estado de la jardinería, de la democracia, las inversiones, la educación… lo que sea. Y el resultado fue que cualquiera que hubiera leído podía criticar a cualquier otro en cualquier momento. La imprenta moderna es una crítica en la que todos pueden criticar a todos en todo momento, y que, además debe ser aceptada por todos.
— ¿Por qué? Porque se puede revisar…
— Porque los demás también leyeron y comienzan a decir cosas. Kant tiene un pequeño ensayo, „¿Qué es la ilustración?“ Y en las primeras páginas aparece el espanto: ¿Qué hacemos con estos „privados“… es decir, con estos hombres que sentados en sus casas, sin que nadie pueda controlarlos, leen cosas… ¡Cualquier cosa! Sin tener los medios para controlar si lo que leen es verdadero o falso, y sin embargo, salen de sus casas y van al mercado (o a dónde sea) y pregonan cualquier cosa que se les haya ocurrido durante esa lectura?
— Estos „privados“ son, si mal no recuerdo, quienes construyen la esfera pública… o sea que son los privados quienes hacen lo público…
— Bien, sí, esa es la descripción enfática, por así decirlo de la conveniencia de un estado en realidad intolerable…
— Y eso encaja perfectamente con un público que actualmente está marcado por fenómenos como Twitter u otras redes sociales, en donde el chiste reside, justamente, en que estoy solo en mi habitación y… escupo cosas al mundo con una mayor incontinencia que la que observaría en otros contextos, en una reunión por ejemplo (probablemente en coincidencia con la crítica actual)
— Bien, en primer lugar aquí hay que decir que la esfera pública clásica de la burguesía era un medio de control. En efecto, Kant propuso en su escrito „¿Qué es la ilustración?“ que los eruditos únicamente pudieran hablar cuando en el mismo espacio hubiera un segundo erudito, para que el segundo pudiera controlar al primero. Lo que nadie podía prever era que la gente que leería los diarios sería criticada por el propio diario y por otra gente que también había leído los diaros. Ese era un proceso que, comparado con lo que experimentamos hoy, requiere tiempo. Por lo menos necesita de un día entero, hasta que, por así decirlo, cada uno hubiera leído su diario y fuera a su lugar de reunión, en el salón, el café o donde sea… Pero el resultado fue que lo que aparecía en los diarios y lo que se imprimía en los libros podía ser controlado de manera feroz por alguna autoridad: el redactor, el autor, etc. Muchas cosas eran posibles, ¡pero no todo! La situación en la que hoy nos encontramos, es… como se dice habitualmente y sin ninguna ironía: la tertulia se ve extendida a la esfera pública; y cualquier comentario al azar que se le ocurre a cualquier persona en cualquier lado, encuentra su lugar, incontrolablemente, en los posteos de las plataformas de este mundo. Nos encontramos ante una situación totalemente diferente, porque las autoridades, las opiniones aceptadas por todos, los antiguos canales por donde fluía aquello que debía ser comunicado… ya no existen. Aún así, considero que la diferencia entre lo público y lo privado es importante; pero no le daría más importancia de la que se merece. En cuanto nos enfrentamos a algún tipo de medio (ya sea lengua, escritura, imprenta o electrónica) tenemos que lidiar con efectos públicos; y la dificultad que aparece al intentar escapar de la esfera pública (que cominza en la calle), al intentar recluírnos en nuestra habitación a solas para preparar el discurso público… quiero decir: al pensar en algo y decirlo, en ese momento ya nos encontramos dentro de lo privado y lo público a la vez.
— Y también es característico para la época de la imprenta que se tenga algo concreto entre las manos, ya no podemos decir —como en la época oral—, „dije esto y aquello“, o afirmar cosas, o girar fluídamente en torno a los temas; Por el contrario, existe una mayor persistencia y verificabilidad en esta época.
— Sí; una verificabilidad, un comentabilidad… y surge la idea, por primera vez, que los escritos mejoran con el tiempo, que son mejores cuanto más jóvenes son; y no peores, como se creía en la antigüedad (al tener que copiar los manuscritos a mano, con cada copia se producían más y más errores) . Para mejorar es necesaria la crítica; y la posibilidad del comentario es una forma de control crítico.
— ¿De cuándo data la época de la imprenta? ¿La época de la Humanidad 3.0?
— En efecto, surge con la aparición de los tipos móviles; ese sería el momento más visible, más potente. Comienza en 1520, y termina… ¿en treinta o cuarenta años? Por supuesto, todavía nos encontramos en medio del proceso. No hay „cortes duros„, no hay una fecha exacta, no podemos decir „en octubre de 1973“ comenzó la Sociedad Próxima, es decir: la Sociedad del Ordenador… estas cuatro Edades Tecnológicas se superponen unas a otras. Lo podemos notar en este mismo momento: todavía tenemos que lidiar con el problema del lenguaje.
— ¡Absolutamente!
— ¿Quién dice qué cosa al utilizar qué palabra?
— Y hacia allí apuntaba mi siguiente pregunta: luego de hablar del „4.0“, ¿En donde se encuentra esto que estamos haciendo? ¿Dónde ubicamos a la radio? Porque al mismo tiempo estamos en un ámbito plenamente oral, en una conversación que, así como está sucediendo, no puede leerse en ningún lado y nadie sabe exactamente que pasará a continuación, ni predecir nuestra experiencia… Si lo ubicamos históricamente, diría Edad de la Humanidad 1.0, que venimos arrastrando hace treinta mil años… Y por otra parte, todo esto terminará en un archivo digital
— La radio es sin lugar a dudas 4.0. Es un medio electrónico; electrónico porque puede controlar su propia conexión (es decir: porque posee los medios técnicos para hacerlo), es un medio masivode distribución, de distribución de comunicación (potencialmente) a cada habitante del planeta, si bien es cierto que está atrapada en el famoso modo de „un solo canal„: en este momento ningún oyente puede interrumpir el flujo de las ideas que estamos aquí… „torturando„, estuve a punto de decir [risas]
— ¡Solo yo puedo interrumpirlo!…
— Sí, ¡Ud. puede hacerlo! Quizás pueda decirlo así: creo que la radio todavía está muy influenciada por cierta autopercepción, que mantuvo durante mucho tiempo, de ser la traducción de un producto escrito, una especie de revista… una revista que no existe en papel, sino en el medio del éter; y que muy lentamente fue creciendo y adoptando sus propias verdades electrónicas, podría decirse su conectividad extrema, su apertura a comentarios de todo tipo… de música, de sonido… y también del lenguaje, de noticias, de publicidad, de entretenimiento y seriedad, etc etc etc… en intercambio permanente con los oyentes. Quiero decir: todos recordamos la hipótesis de Bertolt Brecht, quien basado en la radio de los años veinte se imaginó el surgimiento de algo muy parecido a lo que pasó después con la aparición de internet: que llegaría un momento en el que los periodistas, con el micrófono en mano, recorrerían las calles de la ciudad entrevistando a la gente sobre cualquier tipo de cuestiones y que eso sería transmitido instantáneamente a todas partes del mundo.
~ SEGUNDA PARTE ~
— Está escuchando Deutschlandfunk Kultur: el programa de filosofía „Sein und Streit“, y estamos conversando sobre la digitalización con el sociólogo Dirk Baecker, quien publicó en estos días un libro con el título „4.0 o el hueco que deja el ordenador“. La segunda parte del programa se refiere a lo dicho por la antropóloga cultural Aleida Assmann, quién hace pocos días dijo lo siguiente:
„Mientras que la era de la imprenta y la de la fotografía analógica aún estaban centradas en valores como verdad, verificabilidad y evidencia, la era digital está abierta de par en par a la manipulación de información. En abril de este año, un empleado de Google publicó un video que mostraba a Obama diciendo algo que nunca dijo, pero que parecía increíblemente real. Imitando su mímica de forma orgánica y natural. Dentro de poco, cualquiera podrá poner palabras en boca de otros, en el sentido más exacto de la expresión, y nadie será capaz de distinguir en realidad quién es el autor de lo dicho.“
— Sr. Baecker ¿Comparte esa idea sobre la manipulación de la información bajo las condiciones digitales del presente?
— En principio, es una observación correcta, pero existen algunos aspectos que no comparto. En primer lugar, no creo que el fenómeno de las Fake News sea algo tan pero tan nuevo: en el siglo XIX, en el siglo XVIII, ya tuvimos escándalos en los cuales nunca se supo que era verdad y qué era Fake News; pensemos por ejemplo en el caso Dryfus. La palabra „Feme“ (el „rumor“), es una palabra anqituísima, de la que ya se ocupaban los romanos y los griegos, concepto sobre el cual podemos leer en Homero y en Heródoto; el rumor, es decir: la noticia aparentemente cierta, pero probablemente falsa, ha sido la causante de conflictos y guerras, porque irrita a la gente, la enfurece y la lleva a tomar las armas en cuanto se le presenta la oportunidad de ir a la guerra
— Pero también podemos decir que hoy todo transcurre mucho más rápido, porque podemos manipular las imágenes muy fácilmente desde nuestros smartphones y subirlas a Instagram… o pongamos otro ejemplo, uno que ocurrió hace pocas semanas, pocos meses y tuvo gran relevancia política aquí en Alemania: comienza a circular por la red un video sobre los sucesos en Chemnitz, y nadie puede decir con seguridad si fue manipulado o no, y ese video se transforma en muy poco tiempo en una cuestión política, si es real o no, si es fake o no…
— Efectivamente, todo sucede más rápido. También puede corregirse más rápido. En mi opinión, el fenómieno más interesante es el siguiente: ¿cómo surgen estas „burbujas“ de gente, de grupos, de clanes, si lo desea: de redes, las cuales son altamente receptivas a las Fake News y que depositan su fe a cualquier precio el ellas, lugares en dónde las Fake News deben y quieren ser creídas? Creo que ahí se pone interesante, podemos decir que nos enfrentamos a un fenómeno doble, una cara del cual… o mejor dicho: nos enfrentamos a las dos caras de un mismo fenómeno: por un lado está la sobreexigencia que experimentamos por la multiplicidad de informaciones que aparecen durante la… podríamos decir „exploración relajada“ de la red; la sobreexigencia de encontrarnos permanentemente con informaciones que se contradicen, de no saber quién las puso ahí ni porqué, ni saber dónde encontrar mecanismos de autocontrol; y que por eso producen la impresión de encontrarnos solos ante nuestra propia sobreexigencia; y de acuerdo al grado de presión, al grado de emergencia experimentado en la tensión entre el querer-comprender y el ya-no-poder-comprender, nos refugiamos en lo que siempre quisimos creer.
William James escribió en los „Principios de la psicología“… En el año 1890… El hermano de Henry James, cofundador de la psicología pragmática, escribió: „los hombres creeríamos cualquier cosa, si tan solo pudiéramos“, y las burbujas que se cristalizan en torno a las Fake News son… grupos de gente que quieren creer lo que quieren creer; y que cultivan —en el sentido más amplio de la palabra—, las Fake News como objeción a un mundo que no pueden ni quieren comprender. Quiero decir: todas estas palabras, „Prensa Hegemónica“, „Elite“ y todo eso que últimamente está tan en boga, son palabras que describen la sobreexigencia ante un discurso con el que esta sociedad, en su modus operandi moderno de una esfera pública razonable, se auto-in-forma. La sobreexigencia aparece cuando no se encuentra el trabajo que se está buscando, la sobreexigencia aparece cuando ya no se encuentran puntos en común con una sociedad (¡qué se yo de qué manera!) homogénea, y ahí es cuando se recae en el cultivo de las Fake News, que en esencia subsisten no porque deban ser creídas, sino porque otros creen en ellas; es decir: porque otros las comparten.
— ¿No aparece ahí otro juicio sobre el estado actual de la esfera pública digital, según el cual se tiende a la histeria, que todo sucede muy rápido, que es muy vertiginoso, etc.?
— Creo que sí. Aunque no estoy seguro en qué medida esa „histeria“ no sea parte de la descripción externa; ya que que podemos experimentar en nuestra propia… Yo, por ejemplo, lo noto en mi propia dinámica con el E-Mail o en Twitter: la vida en el mundo de los aparatos digitales, de los medios electrónicos, es una vida que posibilita el contacto permanente, y por momentos no solo lo posibilita sino que hasta lo impone, pero que puede ser controlado por nosotros (¡y esto es muy importante!) en la medida en la que participamos del contacto permanente pero siempre a nuestro propio rítmo. Eso que algunos denominan „histeria„,ese tipeo permanente sobre la pantalla de nuetrsos smartphones, para otros es una acción tranquilizante de la comprobación del hecho de que todo está bien: „Nada grave ha pasado, la vida de nuestros familiares continúa por los caminos habituales, en las oficinas, en las secretarías todo está bien, podemos volver a nuestras actividades analógicas“. Es decir: por un lado estamos fascinados (¡y esto también hay que decirlo!) por un lado estamos fascinados por la velocidad con la que somos capaces de comunicarnos con familia y compañeros de trabajo, y por otra parte buscamos todo el tiempo alejarnos de la posibilidad de la comunicación instantánea al asegurarnos de que no sucede nada preocupante; y eso solo es posible si chequeamos nuestros smartphones y después continuamos con nuestras actividades habituales.
— Suena como una descripción empática y sensible de lo que otros denominarían „Adicción al Smartphone“. Está explicando por qué estoy todo el tiempo mirando la pantalla de mi smartphone…
— Sí, bueno… sencillamente no tengo nada que ver con esa descripción, no es mía… Quizás yo mismo sea adicto, los adictos no son conscientes de su condición. Mientras uno crea que tiene las cosas bajo control, uno cree que está libre… libre de los efectos dañinos; y es eso justamente lo que nos introduce en la adicción, desde Baetson que lo sabemos, que describió el fenómeno estudiando a los alcohólicos… alguien que sostiene el vaso y dice „puedo beberte porque no me controlas“, y luego bebe, se convierte así en un adicto.
— Porque la situación se repite…
— Porque la situación se repite. Como dije, esa descripción no es mía; la puedo compartir, la puedo aceptar… pero pienso que ese tipo de crítica a menudo aparece junto a otra descripción paralela sobre la banalidad del contenido de la comunicación. „Estoy caminando en Broadway mientras me como un Hotdog“ ¿A quién le importa? En seguida los críticos de la „histeria“ y la „adicción“ hacen esa pregunta.
— Y las imágenes… que circulan en las redes de los platos de comida… las fotos de los Spaghetti…
— Sí, bueno, debo reconocer que a veces a mí también me molestan un poco [risas]; pero aún así: en medio de este mundo cada vez más nervioso (o quizás siempre haya sido igual de nervioso), es un pequeño, insignificante y maravilloso mensaje que le dice a los demás: „¡Todavía estoy aquí!“ „¡Me interesa lo que están haciendo!“ „Creo que a Uds. también les puede interesar lo que yo estoy haciendo, les envío esta foto y sigo comiendo!“ Lo repito una vez más: es una forma de conectividad tranquilizadora en el medio inquietante del Ordenador.
— Y en este marco, si volvemos a preguntar ¿Cómo, bajo estas circunstancias, se puede construír una esfera pública funcional…? ¿Cómo hacemos? Quiero decir; un público que bajo estas circunstancias… cómo dijo Ud. mismo: es propenso a la falsificación, al Fake, a lo estéril, es propenso a… ¿Cómo decirlo? Propenso a cosas banales que son adictivas.
— Creo que aquí sirve olvidar el singular: no hablar de „el público“ o „la esfera pública“, sino de „los públicos“ y „las esferas públicas“ en entender que existe un publico político, un público estético, un público educativo, un público religioso… Existe hasta una esfera pública del derecho, por ejemplo. Eso implica que la gente sabe perfectamente cuál es su área de interés y siempre está en condiciones (siempre y cuando no esté operando en el estado de amenaza y sobreexigencia del que hablamos antes) siempre está en condiciones de switchear entre lo que está haciendo y lo que no está haciendo, y de observar si lo que está haciendo sigue teniendo sentido… Yo hablaría de „los públicos“ y „las esferas públicas“, en plural.. Y también me parece importante observar, como lo hizo el sociólogo Gabriel Tarde en 1910, me parece importante observar el proceso de retroacoplamiento que se produce entre el público (o si quiere: una parte del público) y su proveedor de opinión correspondiente (por ejemplo el teatro, o el partido, o la iglesia, o cualquier productor de informacion que se le ocurra); un proceso de retroacoplamiento que se produce en un sendero muy angosto y que produce choques y fenómenos de control de aquello que se considera interesante, controlable, productivo; qué es entretenimiento, qué es publicidad, qué es quizás una noticia que amenaza con cambiar cosas o dar lugar a otras… En definitiva, no me importa tanto esa esfera puntual de lo público como representación de la sociedad en su conjunto, ni el desarrollo de una racionalidad social, como lo postula Habermas; si no que por el contrario, confío más el el conjunto de todos los públicos, cada uno de los cuales persigue intereses muchas veces irracionales, pero que en su interacción pueden potenciarse y frenarse unos a otros.
— Y que sin embargo conforman una serie, un „ensamble“ de esferas públicas…
— Funciona, sí, pero en el sentido que de extisten, de que „son„. No me animo a afirmar que cumplan una función positiva para algo, más allá de concentrar atención.
— Su perspectiva también está marcada por, o por lo menos Ud. hace incapié en su libro, que la digitalización de la sociedad… Que la expresión „Digitalización de la Sociedad“ funciona en dos direcciones: La sociedad es digitalizada; y la digitalización es socializada, podría decirse…
— La sociedad es el actor de la digitalización, de alguna manera hay que poner en marcha el aparato digital… hay una ejemplo muy bonito: en los hospitales de este mundo el ordenador tardó cuarenta años en pasar de los sótanos de los centros de cómputos a la cama del paciente… Cuarenta años…. quiere decir que hubo un actor que estaba interesado utilizar ordenadores; y al mismo tiempo (lo muestra la historia) el ordenador es el medio que digitaliza la sociedad(„Sociedad“ en genitivo objetivo). Y uniendo estos dos fenómenos, al final, nos encontramos con una sociedad que se digitaliza a sí misma. Así, nosotros estamos en control…
— Nosotros en el sentido de „Nosotros los seres Humanos
— Nosotros los seres Humanos en esta Sociedad, en donde al mismo tiempo estamos hablando (¡y con razón!) de que los ordenadores son los que determinan cómo interactuamos con los ordenadores
— Llegados a este punto quisiera que pudiera extenderse un poco sobre el tema, sobre todo pensando en el subtítulo de su libro, que suena ta poético… „El hueco que deja el ordenador“, en referencia a Alexander Kluge y su libro „El hueco que deja el diablo“… Aquí el diablo es el ordenador. ¿Cuál es el hueco que deja el ordenador?
— El hueco que deja el ordenador es el hueco en el que la sociedad, con sus formas tradicionales de la Política y la Economía, de la Justicia y de la Religión, etc., de la Familia, con esas formas heredadas, intenta modificar o conservar esa tradición, a favor de una vida con el ordenador y en el ordenador. Dicho más claramente: ningún software, ningún algoritmo puede decirnos cual ha de ser el correcto funcionamiento de la economía o de la política o de la familia; los aparatos digitales y los medios electrónicos están a la espera de que a esta sociedad se le ocurra una idea sobre cómo ensamblar todo, sobre cómo usarlos.
— ¿Es una llamada a la Libertad Humana? ¿A a capacidad de acción?
— Sí, quizás, pero yo no quisiera enfatizarlo tanto porque esa libertad está limitada por las posibilidades técnicas, que están en gran parte predeterminadas
— El hueco que deja el ordenador no es demasiado grande entonces…
— El hueco que deja el ordenador es solo el hueco del diseño de ciertos paquetes de software, y de la utilización de esos paquetes de software… En el hueco que deja el ordenador no hay lugar para preguntarse si podemos esquivar o evitar el ordenador. Ya no podemos.—
  1. En la traducción intenté mantener el carácter oral de la entrevista, lo que no pocas veces desembocó en repeticiones y una cierta falta de coherencia estilística que espero sepan disculpar.
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2018.11.13 17:12 marvarlife Al perro más flaco se le pegan las pulgas...

Ya el Fulgencio estaba cansado de tanta fregadera. Cuanti cosa que saliya mal era siempre él el culpable, naiden más!. Y esto le pasaba siempre, no importa dónde, ni cuándo ni cómo, era él, siempre él.
Estaba casi convencido que, como decia el dicho del Tío Licho, que él era el chucho flaco y que por tanto siempre a él se le pegaban las pulgas, es decir, no importaba qué había pasado, cómo había pasado, dónde había pasado, lo que fuera; éra claro que “al chucho más flaco se le pegan las pulgas”.
“A la chucha Maria, yo mejor me voy del cantón que ya no aguanto todo esto” dijo el Fulgencio ya sin ánimos de nada, derrotado y cansado de tanto batallar, de tanto aguantar con todo lo que le achacaban. Y agarró su matata onde puso dos mudadas viejas y zas!, se fue rumbo a donde le apuntaba la nariz.
“achis” dijo, como reflexionando, “si el mundo es grande y mis caites estan nuevitos, a volar caite pues y a echar pulgas a otro lado!” Y no escuchó los lamentos ni razones de la Maria ni de los cipotes quienes le rogaban dejara esa locura, que ellos lo necesitaban allí con ellos.
“nombe hijos, nombe Maria, yo me voy a ver quiago porque la verda quiero algo mejor pa ustedes. Este pueblo esta maldito y agora me voy y en cuanto pueda me los vengo a trer, se los prometo y pongo a Diosito como mi testigo” les dijo jurando haciendo cruz con sus dedos y chupeteandolos con un sonoro beso…y adiós, dijo y se fue con una determinación nunca vista en él.
Y caminó por los cerros y Colinas pasando por algunas viejas aldeas y caseríos y vió con tristeza que el mundo estaba como que muy pobre por todos esos lados; pero, el seguiría caminando, buscando, que según le habían contado, allá en la gran ciudad había trabajo, mucho trabajo y mucho pisto.
Ya las tortillas con queso seco se le habían acabado y sólo le quedaban dos pesos que no podía gastarlos sino en caso de ultra urgencia. El hambre no era de urgencia, el estaba acostumbrado a pasar hambre y además, había en el monte jocotes de pitarrillo y mangos indios que igual servían pa aplacar los ruidos de sus tripas protestonas.
Medio cansado se recostó a la orilla de un cristalino río que había encontrado. Puso su matata de almohada y se quedó viendo pal cielo azul. Pasó más de dos horas viendo las nubes hacer remolinos y formas diversas que se iban creando y desapareciendo al capricho de los juguetones vientos; estaba ido, pensando, soñando con la gran ciudad. De vez en cuando miraba pasar los grandes aviones allá a lo lejos y los miraba desaparecer en la inmensidad de aquel retechulo cielo.
Y se quedó dormido, soñando que un día sería él uno de los pasajeros de aquellos animals voladores; o talvez hasta el “motorista” de esos increíbles chunches!”. Estaba profundo, los ronquidos se esparcían por todos los alrededores y ni las moscas que se le paseaban por los lacios bigotes lograban despertarlo de su profundo soñar.
“Rrrrrrrrrrrrr, Nioooooo, Rrrrrrrrr….” Se escucho el sonido de un avión pequeño acercándose al río. El ruido de las hélices y los motores despertaron al Fulgencio; asustado sintió como si estaba en los algodonales de la hacienda de los Miranda donde cuando andaba en la corta de algodón, sin previo aviso, la avioneta que regaba veneno pasaba por encima de ellos, los cortadores, lanzando el DDT y otros polvos mata bichos. “Sólo mata los bichos, no es malo pa la gente” les decía siempre el caporal. “Sigan muchachos que falta semanas para terminar los cortes!”.
Pero esta avioneta era más grande y parecía que se iba a estrellar contra el río, volando bajo, requete bajo. “A la chucha, solo falta que esa avioneta se caiga y me echen la culpa a mi” dijo el Fulgencio; “yo mejor me voy!” Y se paró y agarrando su matata se sacudió el remendado pantalón, tratando de sacudirse la arena de la playita del cantarín rio.
Y allí es cuando vió aquellos bultos caer desde la fulgurante avioneta; cayeron más de 30 bultos al río, y flotando se fueron yendo con la corriente río abajo. Uno de los bultos cayó casi a la orilla del río, del lado donde Fulgencio estaba y se atascó en una rama de un palo de papaturro que topaba con el río. “Achis, quizas al fin me llego mi diya de suerte; Seguro que esos son bultos de ropita usada pa la gente pobre de estos montes” dijo contento, y se acercó al papaturro y logró “pescar” el bulto.
Pesaba bastante, no menos de 50 libras y estaba muy bien empacado, inclusive protegido contra el agua – resistente al agua, guaterpruf, como decían de los relojes Timex que a veces pasaban vendiendo por el cantón y que nadie podía comprar – y, “que gueno, la ropita no se mojó, que guena suerte!” dijo el Fulgengio muy animado y contento con su suerte.
Y se echó el bulto al hombro y caminó de regreso a su aldea. Llegó re cansado, las canillas temblando, 50 libras y sin comer no era tan chiche pero lo animaba el pensar que llevaba ropitas pa su mujer y sus hijos y la que sobrara la llevaría al tiangue del pueblo pa vender y sacar algunos pesos pa los frijoles.
“Bien dice el dicho, más vale tarde que nunca, verda Maria?” dijo Fulgencio con cara de satisfacción, orgulloso de poder traer algo Bueno a su familia. Y la Maria aun incrédula, presintiendo que alguna cosa mala podia traerles aquel chunche, se fue un tanto renuente a traer el cuchillo romo que usaba en la cocina pa cortar la yuca.
Le dió el cuchillo a Fulgencio quien, con ansias de descubrir lo que venía; comenzó a cortar con gran cuidado -para no romper ninguna pieza- aquel perfectamente amarrado bulto. Le tomó casi diez minutos desmaniar el dichoso bulto, se imaginaba cuanta ropa bonita venía, ropa de marca de la mandan los gringos pa los pobres del país pero que casi siempre se la cogian los encargados de recibir y distribuir y nunca llegaba a la gente que verdaderamente necesitaban.
“Achis, mira Maria, no es ropa este volado, crio que es harina de maiz seco!” dijo el Fulgencio desanimado y triste. Y la probó con un dedo. Estaba amarga y de un gusto feo.
“que mala suerte Maria, ya está pasada la triste harina, está amarga y tiene un sabor refeyo” exclamó ya enojado. “ya deciya yo, que esto era muy gueno pa ser cierto, malaya mi suerte!” dijo mirando al cielo como reclamando a alguien por aplastarle su efímera alegría que le había durado un solo día, el día entero que le llevó en regresar al rancho con el triste bulto al hombro.
Se sento desalentado y cabizbajo; ahora sí, se dijo a sí mismo, “todas esas babosadas y malas suertes eran su culpa”; y que a lo mejor, en verdad, él estaba “salado” y que todo lo malo que ocurría a su alrededor era su mera y única culpa.
Agarró el bulto y lo tiró en el patio de atrás del rancho a la par de un majoncho sin majonchos. “Lo siento Maria, me voy agora mesmo que tengo que seguir mi pensada”. Y no hubo ruego ni llorada de cipotes que lo disuadiera de retomar su, momentaneamente parado Proyecto.
“me voy a buscar la vida y no pararé hasta que estos mis caites estén gastados hasta las lonas o hasta que venga con diez mil pesos pa construir una casita Buena” dijo con gran aplomo, seguro que ahora si no regresaba sino era con suficiente pisto pa la casita y pa comer bien.
Y pensó que su viaje hacia oriente no le habia traido suerte y decidio salir rumbo opuesto, hacia occidente, talvez, si tenia suerte podía llegar a la mera capital donde si abundaban los trabajos. Pasó tres días camina y camina, por ratos conseguía jalón montado en alguna carreta de bueyes o en tractores jala cana. Llegó a un pequeño pueblo de calles empedradas y casas de calicanto, techos de teja roja. Le pareció re bonito, un carretero le habia dicho que en ese pueblo había gente de pisto que talvez con un poco de suerte podría conseguir trabajo.
Caminó hacia el centro, como le había indicado el carretero y pasó enfrente del parque del centro donde alrededor se veían casas más grandes y más bonitas, con sus grandes corredores y amuebladas con muebles de madera fina y hamacas tejidas. Era la zona de casas de los ricos del pueblo y también donde, en el lado opuesto a las grandes casas, se erigía una Hermosa iglesia de estilo barroco con su gran campanario y sus grandes y elaboradas puertas de maderas finas.
A la derecha de la iglesia estaba el edificio de la alcaldía municipal, una construcción de paredes blancas y adornadas con ladrillos rojizos que contrastaban y resaltaban con buen gusto la moderna construcción.
Fulgencio estaba anodadado y miraba pa todos lados, este pueblo era “arrecho”, una chulada, nada que ver con su caserio pobre, pensó. La gente se paseaba bien vestida y alegre por el gran parque, algunos iban rumbo a la iglesia, otros sentados en las cómodas y preciosas bancas de madera y hierro forjado bajo las sombras de los frondosos árboles de abetos y pinos verdes. Estaba Seguro que era aquí, en este re-bonito pueblo donde su suerte cambiaría; y, con fervor y mirando hacia la Hermosa iglesia le pidió a Dios que esta vez si le echara una mano de a deveras; que confiaba en él; que cuando regresara le pondría un altar al niño Jesús y a San Crisantemo, se lo prometió con gran fe y devoción acompañando su petición con una serie de siete persignaciones y supiros.
Mientras esto pasaba, allá en el río donde habian caído los bultos del cielo, había pasado a darle agua a su burro un campesino del mismo caserío donde Fulgencio vivía. Mientras tomaba agua él y su burro, vio a lo lejos una polvareda. Por puro instinto y, por si acaso era cosa del diablo, escondió al burro en los matorrales y él se escondió detrás del palo de papaturro y se quedó allí en silencio, observando la polvareda acercarse a gran velocidad. Era un gran pickup truck, un Toyota nuevecito del que se bajaron cuatro hombres armados con fusiles y pistolas. Se miraban como personas de “malas pulgas”, y recorrieron la orilla del rio buscando algo y maldiciendo su mala suerte.
Uno de ellos, el que parecía ser el mero jefe dijo en voz alta y de pocos amigos: “Busquen bien pendejos que si no encuentramos ese paquete nos jodemos todos!”. Y buscaron por casi una hora y no encontraban el tal paquete. El Jefe habló de nuevo y dijo: Si el paquete no está por aquí, alguno de estos campesinos estúpidos lo ha de haber encontrado.
Vamos a pasar por los caseríos y ofrecemos una recompensa a quien sepa de el paquete o de quién lo tenga. Y se fueron de aldea en aldea y nadie sabía nada.
Chilo, el campesino amigo de Fulgencio suspiró hondo al ver a aquellos maleantes irse. Con seguridad pasarian por su aldea, pero allí, según Chilo, no encontrarían nada pues en su aldea la gente no salia pa ningún lado; él era el único que con su burro acarreaba leña pa vender en los caseríos de los alrededores.
“amonos burro no vaya ser el diablo questos maishtros nos encuentren y piensen que nojotros encontramos su bulto” Y se fue a paso rápido a su casa allá en la aldea antes que otra cosa sucediera. Llegó medio asustado aun, pero ya más tranquilo.
Le contó su mujer, la Nancha, que unos hombres como guardias, bien armados, habían pasado por la aldea buscando un chunche y que pagaban diez mil pesos a quien supiera de ese volado. “diez mil pesos, te podes imaginar vos Chilo!” dijo la mujer haciendo ademanes y soñando con todo ese pisto en la bolsa de su desgastado delantal.
En la casa de Fulgencio, la María se asustó al ver a aquellos cuatro enpistolados. Tenían cara de malos y le temblaron las patas al escuchar que andaban buscando un bulto y que daban una recompensa en puro cash, diez mil pesos, sin hacer preguntas ni averiguaciones. La Maria sólo les dijo “no señorones, aquí no hemos visto nada”.
Los hombres se fueron rumbo a la siguiente aldea, se veian frustrados y desesperados; María corrió al patio y vió que el paquete estaba allí y sintió un escalofrío sabiendo que era eso lo que aquellos hombres peligrosos buscaban. “es que ese burro del Fulgencio solo en problemas nos mete!” dijo la Maria; “malaya que ni estando lejos nos siga trayendo mala suerte; Dios nos libre” dijo enfadada, pero mas que enfadada, re asustada.
Se fue donde su amiga la Nancha a preguntar si estaba por allí el Chilo. “puesi aquí esta vos Maria, pa que te es gueno ese gueno para nada?” Y le contó el cuento de los enpistalados y le contó que el Fulgencio había hallado el tal bulto pero que ella no había tenido valor de decírselo a los hombres pues le dieron miedo con sus caras de bravos y malas gentes.
“Achis, Maria, ya salimos de pobres!; orita mesmo me voy a buscar a esos maishtros y les entrego el bulto” dijo emocionado el Chilo quién había escuchado la conversación de las mujeres.
“estás siguro vos Chilo?” dijo la Nancha con el seño bien fruncido de pura preocupación. “hay que tener cuidado que la Maria tiene razón, esos hombres se ven como malos. “no seyas bruta mujer, no ves que esos dijeron que el tal paquete valia mas de “cincuenta mil verdes”…y verdes son los meros dolares gringos, así es que diez mil pesos es como que nada para ellos”
Se fue Chilo a buscar a los dueños del dichoso paquete. Como pudo lo amarró de nuevo y lo subió al lomo de su burro y se fueron, burro y hombre, en busca de fortuna. Poco habían recorrido cuando vió venir en sentido contrario la veloz polvareda que ya antes había visto allá río abajo. Y se paró en el medio de la callejuela de polvo, mas apta para carretas y burros que para vehiculos motorizados, y les hizo señas de parar. “que te pasa idiota, apártate o te aplastamos” le grito desde la cama del pickup uno de los pistoleros.
Chilo no se apartó y, más por lástima al burro que a aquel bruto campesino, metieron los frenos y pararon. “guenas tardes señores, aquí les traigo el bulto que buscan, lo encontró mi amigo el Fulgencio y pensó quera ropa usada pero sólo encontró un polvo rancio y dejó el paquete tirado”.
Se miraron los bandidos los unos a los otros, incrédulos, era una gran suerte, se habían salvado de una segura muerte; el gran Jefe de la capital nunca les habría perdonado esa pérdida. Se bajaron y comprobaron que, en efecto, era el tan ansiado paquete.
No sabían si matar de una vez a Chilo y su burro o si dejarlos ir. A ellos les daba lo mismo una cosa o la otra. Se inclinaron por lo mas facil para ellos, matarlo y ya. “Diosito me los puso en el camino, son ustedes el milagro que mi chero Fulgencio y yo hemos estado pidiendo dende años atrás; con el pistillo que ustedes nos darán, salimos de pobres; bendito seya El Niño de Atocha y ustedes” les dijo alegre Chilo.
El jefe hizo señas a sus tres matones que se detuvieran. Las palabras de Chilo le recordaron de su propia historia, cuando el era pobre e ingenuo, cuando el era bueno y sin mancha. Y allí mismo saco de su bolsa los diez mil pesos prometidos, se los dió al Chilo quien jamas en su vida habia visto semejante rimero de billetes juntos, todos de cien pesos cada uno. Era pisto equivalente a diez años de trabajo de él y Fulgencio juntos. Vaya con Dios amigo, jamas cuentes de esto a nadie, dijo el jefe a Chilo.
La Maria construyo su casita con sus cinco mil pesos y hasta le sobro pa montar una medio tiendita. El Fulgencio regresó un año después, venía con quinientos pesos que había logrado ahorrar, no era mucho, pero al menos era algo pa comenzar se había dicho. De todas maneras ya se sentía muy triste y sólo lejos de su Maria y sus cipotes con quienes no se habia podido comunicar desde el día que se fue.
Se sorprendió al pasar por el rancho del Chilo; ya no era un rancho, era una bonita casa de adobe y tejas de la que en el techo salía una antenna de televisión como la de sus patrones allá en San Chico, el pueblo de los maishtros ricos. Pero estaba ansioso por llegar a su rancho y siguió de largo.
Se acerco a su rancho que ya tampoco era un rancho. Era también una bonita casa, igual que la del Chilo, y con un rotulo de la Coca Cola que ademas decia Tienda Maria.
Y salieron Mariay los cipotes, y se abrazaron y lloraron emocionados, al fin de nuevo juntos, y, entre risas, abrazos y alegria, a modo de chiste, dijo la Maria “Todo esto es culpa tuya Fulgencio”, y le explicó después la historia del bulto de polvos rancios…en ese mismo momento pasaba por enfrente un chucho aguacatero, flaco y triste. Y dijo Fulgencio, “venite Firulais, ya se acabaron tus días de chucho pobre y pulgoso; te quedas con nosotros ...y nunca más quiso Fulgencio escuchar ni repetir aquel dicho de que “al perro más flaco se le pegan las pulgas”
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2018.07.24 04:47 UchihaSkywalker Sasuke Shinten. Capítulo I

Sasuke Shinten. Capítulo I
Nuevamente, todos los créditos de la traducción del Japonés al Inglés a Organic Dinosaur. Este es el capítulo I de la novela (PARTES 1-5). El prólogo está en otros post dividido en dos partes.
Traducción original del japones al inglés para: https://twitter.com/OrganicDinosaur
Link del capítulo en inglés: https://www.reddit.com/Naruto/comments/911cnq/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/Naruto/comments/91oxq4/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/comments/93meo3
https://www.reddit.com/comments/9ajf6b
https://www.reddit.com/comments/9coikb

Novela Sasuke: Prólogo (Parte 1)Prólogo (Parte 2) → Capítulo I

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CAPÍTULO I
PARTE 1 (pág 38-48)
-¡¡KONOHAMARUSENSEIIIIIIII!! ¡¡¡Mejórate pronto 'ttebasaaaa!!
Boruto abre enérgicamente la puerta de la habitación del hospital. Su voz alegre y vigorosa se puede escuchar en todo el hospital. Por supuesto, Boruto irrumpe en la puerta primero. Él tiene buenas intenciones, pero se ha quedado completamente con las manos vacías. Sarada entra a continuación:
- ¡Boruto! ¡Estás siendo ruidoso y molesto! ¡Como esta es una habitación de hospital, debes estar tranquilo!
Ella está sosteniendo un ramo de sakura en su pecho. ¡Por último Mitsuki entra tranquilamente a la habitación.
Solo ha pasado un día desde que Konohamaru fue hospitalizado, pero ya se ha aburrido de él. Está feliz de ver a sus amados estudiantes, y la alegría de su visita se extiende inadvertidamente a través de su rostro. Él comienza a preguntarles sobre su misión. Intenta hablar con ellos de una manera compuesta como su shishou, para preservar su dignidad. Boruto responde que no había uno. Así que es por eso que decidieron hacer fila desde temprano por la mañana.
-Qué quieres decir con 'Hacer fila’? ¿Para qué?
-¡Para esto!
Mitsuki está sosteniendo una bolsa de papel en sus manos de donde saca un paquete cuadrado. El nombre de la tienda está escrito en el papel de regalo. Es algo de una confitería japonesa que ha sido muy popular últimamente. Es famoso por hacer estas exclusivas fresas daifuku. ¡Solo hacen 400 de ellos por día! El rumor es que si no te metes en línea incluso antes de que abra la tienda, no podrás comprar ninguno.
Sarada confirma deliciosamente que todos se pusieron en línea temprano para estos daifuku de fresa. Mientras ella habla, coloca las ramas de sakura en un jarrón de flores. Boruto toma la caja de Mitsuki. ¡Parece que no puede esperar más! Él arranca el papel de envolver y abre la tapa. Los daifuku de fresa están envueltos en papel japonés y cuidadosamente alineados en filas.
Konohamaru concluye que podrían haberse metido en la fila por sí mismos. Aunque su corazón está animado por su intención, parece un poco decepcionado.
Mitsuki quiere preparar un poco de té y le pregunta dónde puede obtener un suministro de agua caliente. Konohamaru interviene y dice que quiere hacerlo. Con la ayuda de Mitsuki, Konohamaru saca las muletas de su cama. Como ha estado postrado en cama, se ha sentido un poco inquieto y deprimido. No ha podido hacer mucho, entonces sale entusiasmado de la habitación.
Mientras tanto, Boruto toma algunas sillas que están cerca de la habitación del hospital y las organiza en círculo. Todos se sientan. Sarada está sorprendida y preocupada de que haya ninjas que puedan herir y hospitalizar gravemente a alguien como Konohamaru-sensei. Mitsuki asiente con total acuerdo con ella. Pero al menos ninguno de los otros pasajeros resultó herido, por lo que deberían estar contentos por eso.
Sarada enciende la TV. El intervalo de transmisión se está emitiendo actualmente un programa de noticias. Es solo un poco antes del mediodía. Hay una joven rubia en la pantalla; están apuntando el micrófono hacia ella, parece ser una especie de entrevista.
-¿Quién es ella?
Sarada inclina la cabeza hacia un lado.
-Ese es Himeno Lilly. Sarada, ¿tú no sabes nada de ella?
Dice Boruto con los ojos muy abiertos.
-Bueno, eso es porque no veo mucha televisión. Entonces, ¿quién es esa niña? ¿Una estrella de televisión?
-Ella es una idol. Ella es popular hoy en día, por lo que aparece en la televisión bastante, ya sabes.
Mientras Boruto conversa, toma tranquilamente el daifuku de fresa. Comienza a abrir el papel de envolver y Sarada y Mitsuki lo siguen, extendiendo sus manos para obtener uno. Sarada arranca el papel de envolver, y luego mira distraídamente la pantalla del televisor.
Lilly todavía está en la pantalla. Tiene unos bellos rasgos faciales, está usando un mini vestido con volantes y cintas cosidas en él y también un par de botas blancas, tiene el pelo rubio largo hasta los hombros que está diseñado en ondas sueltas. Su edad parece ser a mediados de la adolescencia, pero manera de hablar y su comportamiento parece ser inocente, como si fuera una niña más joven.
-Ella es una ídolo, eh .... No estoy nada interesada, pero en cuanto a esta chica ... ¿Me pregunto qué tipo de canciones canta?
Mientras pensaba las cosas distraídamente, Sarada comió un bocado del daifuku de fresa. Ella inmediatamente saltó como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
- ¿¡Qué es esto!? ¡¡Es delicioso!!
-Tienes razón.
Mitsuki estaba de acuerdo con Sarada.
-Mmm! Es delicioso, pero me gusta la dulce sopa de frijoles rojos con mochi que mi madre me prepara aún más, ya sabes.
Incluso mientras decía algo tan imprudente, Boruto ya estaba extendiendo su mano para tomar su segundo daifuku de fresa.
-Wow, Este daifuku es tan ... increíblemente ... increíblemente ... increíble
Era tan delicioso que no tenía palabras para su vocabulario. Sarada estaba completamente envuelta en felicidad mientras masticaba y terminaba de comer la primera.
Piensan en esperar hasta que Konohamaru-sensei regrese antes de tener una segunda, pero esa reconsideración duró solo dos segundos. Entonces, cada uno de ellos, alegremente, busca otro. La música comienza a transmitirse desde el televisor. Parece que Lilly anunció su última canción.
La pantalla muestra el título de la canción: "Machuumaro Heart" [1], y Sarada comienza a sentir un leve dolor de cabeza. Luces de colores brillan sobre Lilly ... Ella se mueve de su cintura y gira alrededor.
-¡¡Qué diablos es esto!!
Los gritos de Sarada también resuenan en todo el ala del hospital. Boruto responde con fastidio:
-Sarada, estás siendo molesta’ttebasa. Esta es una habitación de hospital, ¿no deberías estar en silencio?
Nota:
[1] OD dice que ese título de la canción fue lo mejor que lo pudo traducir, en Japones era algo así: まちゅまろハート
PARTE 2
Sarada le pregunta a Boruto si al menos entiende algo de las letras en las canciones de Lilly. Ella sigue cantando cosas como "infierno y angeles" y "Pegajosos, malvaviscos pegajosos". Él tampoco sabe el significado detrás de esto, ¿verdad? Boruto responde que a él no le importan particularmente las letras de las canciones.
Toma otro bocado del daifuku de fresa y llena boca con él. Parece que ha mantenido su apetito incluso después de escuchar la canción. A Sarada tampoco parece importarle demasiado la letra, pero de alguna manera, no puede evitar sentirse perturbada por estas letras enigmáticas. Sarada, en tono de reproche, echa otro vistazo al televisor. La vista de la cámara muestra a Lilly cantando un segmento que dice "Machuumaro mofumofu mofufufufu" [2]. La idol continúa cantando con entusiasmo su canción.
Sarada, no pudiendo soportar escuchar más, cierra el puño y da un golple al contro remoto, apagando el televisor. Mitsuki luego comienza a tararear para sí mismo: "Mofumofu mofufufufu". Los chicos no parecen entender el tema en absoluto. Pero, de todos modos, todavía hay más daifuku de fresa, y son bastante deliciosos. Siguen comiéndoselos mientras conversan ociosamente.
Konohamaru luego regresa con muletas en un brazo y con una bandeja hábilmente equilibrada en el otro. Se ríe un poco y nota que parecían haber comido ya. Él pasa el té a cada uno de ellos. Boruto comienza a preguntarle a Konohamaru sobre el incidente mientras toma su té. ¿Quienes fueron las personas que atacaron a la raisha? ¿Cuál fue el sentido de las explosiones? ¿Y con qué tantos perpetradores? Konohamaru dice que aún no tienen información sobre por qué. Esos tipos vestidos de púrpura no dejaron muchas pistas atrás. Pero parece que tienen un número excesivo de agujeros en sus oídos.
-¿Agujeros? Quieres decir agujeros de pearcings, ¿verdad?
Mitsuki dudosamente preguntó de nuevo.
-Sí. Los cadáveres fueron sometidos a una autopsia por el equipo de tratamiento médico. Dijeron que todos, desde los lóbulos de sus orejas hasta el cartílago, parecían haber tenido unos cinco agujeros perforados abiertos
-¿No es eso un signo para denotar la unidad de su grupo? Similar a nuestro hitai-ate ...
Konohamaru dice que no puede estar seguro de eso. Pero por sus impresiones al luchar contra ellos, fueron que su fuerza de batalla no parece ser una amenaza... Además del líder, parecen ser de nivel Chuunin. Pero seguían siendo problemáticos a su manera. Sarada concluye correctamente que el punto era que los enemigos estaban completamente dispuestos a arriesgar sus vidas. Konohamaru asiente sombríamente con la cabeza en acuerdo. Si los enemigos fueran arrestados, podrían extraer información de ellos. Sin embargo, los enemigos eligieron morir en su lugar. Entonces, es algo increíblemente difícil de hacer si tu objetivo es capturarlos vivos. Es aún más difícil hacer eso, en lugar de simplemente matarlos.
A Boruto le preocupa la explosión destructiva de la raisha: ¿estaban tratando especialmente de usar bombas o ninjutsu? Bueno, si su objetivo era apuntar indiscriminadamente contra los aldeanos podrían tener contramedidas también. Eso potencialmente causaría mucho daño. Podrían estar apuntando a una zona o estación civil atestada. Podrían haber causado la explosión destructiva a plena luz del día. Pero por ahora, Konohamaru no conoce la situación actual con mucho detalle. Los cuatro se quedan callados en el hospital después de enterarse.
-De todos modos, ¿no deberíamos comer un poco de daifuku de fresa?"
-Konomahu habló brillantemente para sacudirse la atmósfera sombría.
Levantó la tapa de la caja de daifuku de fresa, pero su contenido estaba completamente vacío.
- ¿¡Eh!?
Sorprendido, Konohamaru miró el contenido de la caja repetidamente por cuatro veces. No importaba cuántas veces mirara, no había nada dentro.
-S-ustedes ... ¿Qué pasó con el daifuku de fresa?
Mientras su agitación se extendía en su voz, miró hacia las tres personas.
-Solo comí dos.
Mitsuki afirmó esto sin un momento de retraso.
-Yo solo comí tres.
-Solo comí cuatro de ellos’dattebasa
-Ahora todo ha sido explicado, ¿verdad? ¡Porque solo había nueve'kore!
Konohamaru estaba furioso, mirándolos con dagas en los ojos. Sarada trató de calmarlo mientras decía "Está bien, está bien ..." Se sentía culpable, pero en realidad eran tan sabrosas que no se arrepiente.
-Bueno, porque podemos ir y comprarlos de nuevo
-No... Si tienes ese tipo de tiempo libre, úsalo para entrenar ...
Aunque lo dijo con firmeza, los hombros de Konohamaru estaban completamente caídos. Con una sonrisa amarga, Mitsuki intentó mediar cambiando el tema de la conversación.
-Sensei, ¿qué tan pronto será dado de alta?
Konohamaru inadvertidamente y con tristeza, echa un vistazo al yeso que protege su tobillo derecho. Él dice que la lesión en sí misma no es para nada mala. Sin embargo, la bomba parecía haber causado una leve parálisis, parece como si hubiera acutado un veneno contra él. Hasta que terminen de contrarrestar eso, se requiere hospitalización. Tomará aproximadamente tres semanas. Sarada le pregunta en un tono preocupado:
- ¿Tres semanas?
Boruto pregunta qué pasará con la misión de su equipo. Konohamaru mira hacia la puerta con una sonrisa. Él les dice que habrá un sustituto que se responsabilizará de ellos mientras tanto. Mitsuki parece un poco curioso.
-Un sustituto, ¿eh?
No te preocupes Esta persona es excepcionalmente fuerte. Bueno, eso es decirlo de una manera humilde, supongo. Es tremendamente fuerte.
- ¿Hablas en serio? ¡Eso es exactamente lo que quería!
Boruto agarra sus dos manos fuertemente por la emoción. Sarada, molesta por la forma tan pomposa en que Konohamaru está actuando, pregunta:
-Entonces, ¿quién es esta persona? ¿Quién dijiste que es el sustituto?
-Soy yo.
Se escuchó el tono bajo de una voz genial. Solo al escuchar ese tono de voz, los tres instantáneamente adivinaron quién era esa persona. Volvieron la cabeza hacia la entrada. Sasuke estaba parado allí con su rostro habitual e inexpresivo.
- ¡No es cierto! [3]
- ¿¡Papá será nuestro sensei!?
Sarada reaccionó con mucha alegría. Ella se sorprendió mucho, pero luego recuperó la compostura. Ella continuó después de aclarar su garganta, tosiendo:
- Entonces papá será nuestro sensei.
Ella se corrigió a sí misma, hablando con una postura serena.
-Ah. Eso es porque me quedaré en la aldea por un tiempo.
- ¿¡En serio!? ¡Bien!
Con una rebosante sonrisa, Boruto levantó los brazos sobre su cabeza. Sus ojos se iluminaron y estaban brillando. No pudo contener su completa felicidad y una sonrisa estalló en su rostro. Justo al lado de él, Mitsuki también tenía una sonrisa en su rostro por estar lleno de emoción.
Notas:
[2] OD no da traducción de esto, si recuerdan, es algo que no supo bien qué era.
[3] Para los que no sepan, la expresión “No way!” es como de sorpesa. Es como cuando uno dice “No mmes!” o “No inventes” algo así jajajaja.
PARTE 3 (pags 49-58)
-¡Sasuke-occhan nos va a enseñar ninjutsu!
Boruto no puede contener su emoción. El lugar de entrenamiento designado se encuentra en un bosque que se extiende fuera de la aldea. Su forma de andar cambia inconscientemente a una alegre y radiante, mientras avanza hacia el punto de encuentro. El objetivo de Boruto es convertirse en un ninja como Sasuke que apoyará al Hokage. Y para Boruto, Sasuke es la encarnación de su sueño en sí mismo.
Boruto no puede evitar estar de muy buen humor debido a esta oportunidad. Ya había entrenado con Sasuke: aunque fue un corto período de tiempo, había aprendido muchas cosas. Pudo comenzar a reflexionar sobre su relación con su padre y ese tiempo que pasó entrenando con Sasuke fue como un tesoro para Boruto. Desde ese momento, ha asumido muchas más misiones y ha madurado, así que esta vez, ¡definitivamente demostrará sus poderes a Sasuke-occhan! Está ansioso y lleno de entusiasmo por su primer día de entrenamiento.
-Entonces, ¿un kunai puede emitir este tipo de poder?
-Por supuesto que papá es increíble ... Shannaro
Boruto, Mitsuki y Sarada se murmuran el uno al otro. En la superficie del acantilado alejado, ven humo saliendo de él. En un solo ataque, ¿¡un kunai puede hacer eso!? Cómo es eso posible…
Por supuesto, Sasuke no arrojó el kunai de una manera ordinaria. Había enganchado el kunai con la punta de su dedo y amoldado chakra en él. En un instante, pareció que se había emitido electricidad. No entendieron el mecanismo muy bien, pero en el siguiente momento, el kunai salió volando con una fuerza violenta. Finalmente, la superficie del acantilado distante fue destruida.
Sasuke permaneció tranquilo y sereno, y bajó su brazo. Luego se da vuelta para enfrentar a los tres. Él dice que probablemente todavía es demasiado pronto para que lo hagan.
-Eh, ¿por qué molestarse en mostrarnos?
Los tres están de acuerdo en una protesta silenciosa. Sasuke toma una bolsa de cuero de forma despreocupada y saca dos dados pequeños. Extiende su mano al resto de ellos.
-Este es el primer reto. Con ninjutsu, deben hacer que los ojos de estos dados muestren números idénticos. Sin embargo, no pueden tocar los dados con las manos.
Los tres intercambian miradas, pensando que necesitarán algún tipo de milagro para hacerlo*.*
- ¿Sin tocarlos?
Sasuke les dice que tienen permitido probar el método que quieran. Sasuke arroja los dados al aire uno tras otro. Saca un shuriken del bolsillo de su pecho y lo arroja ágilmente. El shuriken gira en el aire. Cuando los dos dados caen, el shuriken los roza en ángulo de a uno a la vez. Los dados volteados caen sobre un arbusto y el shuriken se curva como un boomerang en su mano.
Los tres van y se ponen en cuclillas y confirman que los dos dados muestran el número seis. Con los ojos muy abiertos Boruto murmura que es una hazaña increíble. Mitsuki también examina de cerca los dados. Sarada los mira a los dos, dándoles una mirada de orgullo. Boruto, aún entendiendo cómo lo hizo, piensa que Sasuke-occhan es increíble. Y así, el Equipo 7 se embarca en un entrenamiento simple: que coincida con los lados de los dados. Los colocan sobre troncos de árboles y piedras.
-Para empezar, cada uno debe considerar su propio fuerte y cuál sería el mejor para manipular los dados pequeños.
-Yo usaré shurikens, por supuesto.
Sarada ha decidido y primero intenta tirar los dados en el tocón. Ella lanza un shuriken ligero. La presión del viento por sí sola agita los dados un poco, pero no lo suficiente como para derribarlos o girarlos. Su objetivo es voltear los dados, así que lo intenta otra vez, apuntando más cerca. Y entonces el shuriken golpea los dados, rompiéndolos.
Sarada se percata de que los dados están hechos de cubos de azúcar y almíbar, por lo que son extremadamente ligeros. Tendrán que manipularlos con cuidado y no ser demasiado fuerte o demasiado suave para que los lados coincidan correctamente. Una ligera o suave brisa debería moverlos.
Mitsuki elige usar fuuton y genera una brisa. Parece estar funcionando bien, pero ha lanzado números diferentes y luego los ha volado.
- ¡Mi fuerte es el Rasengan’dattebasa!
Boruto comienza tratando de hacer un pequeño Rasengan en la palma de su mano. En un abrir y cerrar de ojos, la presión del viento comienza a soplar sobre los dados. Los cubitos de azúcar no se desmoronan ni salen volando. Con ese grado de poder, puede manipular ambos dados al mismo tiempo y lanzarlos sin golpearlos directamente, así que puede intentar hacer coincidir las caras de los dados durante un período de tiempo más largo sin romperlos. Parecía relativamente simple, pero requería un control de chakra fino y delicado. Él tampoco tiene éxito.
- ¡Ahh, los rompí de nuevo!
- ¡Maldición, lo tengo que conseguir’dattebasa!
Los tres están gritando mientras intentan poner tanto esfuerzo en su entrenamiento. Sasuke está de pie en un lugar más alejado, vigilándolos atentamente.
[4] Entonces a Sasuke le vino a la mente algo: sus recuerdos de cuando él todavía era un genin. Bajo la guía de Kakashi, él se la había pasado entrenando todo el tiempo de cada día con Naruto y Sakura.
El tiempo que pasó junto al Equipo 7 fue bastante corto y la razón por la que tenía para convertirse en un shinobi era diferente a la de los demás. A pesar de ese corto período de tiempo, esos recuerdos todavía estaban grabados profundamente dentro de Sasuke. No era propio de él reflexionar sobre su pasado con nostalgia como esa; Sasuke sonrió irónicamente cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Al mismo tiempo, se dió cuenta de que la sociedad había cambiado junto con la era en que vivía. La era en la que la demanda normal era solamente ser un shinobi fuerte había terminado. Había llegado el fin de aquellos tiempos turbulentos, donde mucha sangre fue derramada en vano durante muchas batallas.
Algunas cosas fueron necesarias para preservar la paz. El mundo ya no se basaba en la fuerza militar, sino en un equilibrio de naciones extranjeras con sociedades estables. Lo que era necesario en la era actual no era solo la fuerza típica, sino más bien, eran necesarios shinobis que pudieran sobrellevar y adaptarse rápidamente al entorno y a todas las situaciones que los rodeaban.
Gracias al trabajo de Naruto, Konoha había cambiado. La era de conflictos había terminado y el comercio exterior estaba floreciendo. Parecía que cada país compartía sus avances y desarrollos. El País del Fuego se había modernizado notablemente y las vidas de los aldeanos no estaban en peligro; No han tenido nada por qué preocuparse en su vida cotidiana. Konoha fue glorificada en paz. Los aldeanos habían olvidado como era estar en una era de guerra.
Por el bien de la paz de la aldea, hubo un solo hombre que cargó en sus manos el peso de tener que lidiar con su propia familia. Cosas como esas habían sido olvidadas a través del tiempo, sin embargo, Sasuke llegó a pensar que eso estaba bien. Él recordaba a su hermano mayor y eso era suficiente.
Aquellos que nacieron en la era moderna y en la nueva generación no tenían necesidad de pasar por tal tristeza. Además, cuando miraba a Sarada, Mitsuki y a Boruto, sentía que podía entender los sentimientos de su hermano mayor, que se había sacrificado por el bien del pueblo.
Estaba mirando la perspectiva de los niños de la nueva generación mientras usaban las enseñanzas de Konoha para madurar. Estas eran cosas que su hermano mayor había querido proteger. Cada vez que sentía que esos sentimientos eran heredados por la aldea, Sasuke sentía que toda presión se liberaba de su corazón. Parecía que no haber hecho más que largas batallas no había sido en vano. Entrenamiento. El resultado de eso sería por proteger a la aldea y al país. Tal vez eso es lo más importante que había por hacer. [5]
Boruto saca a Sasuke de su ensimismamiento para pedirle que le enseñe el truco para dominar el desafío. Sasuke mira en dirección de la voz de Boruto. Él ve esos familiares ojos azules, mirándolo con admiración, sin ningún cuidado o preocupación en absoluto. Sasuke le pregunta a Boruto qué sucede. Boruto dice que probaron Rasengan, shuriken y varias otras formas, pero nada parece funcionar correctamente. Boruto le pide a Sasuke que les enseñe cómo lo hizo con el shuriken de antes.
Sasuke saca un shuriken para mostrarle, pero de repente no tiene palabras. Mientras inhala, parece que no puede describir la sensación, al menos no conscientemente. Parece difícil para Sasuke tratar de expresárselo a Boruto. Él responde torpemente, diciendo:
-Sostenlo así y lánzalo.
- ¡No entiendo eso'ttebasa!
Boruto patea con frustración. Mitsuki comienza a hacer preguntas más tangibles: ¿Cómo ajusta Sasuke el chakra? ¿Por el chasquido de la muñeca? ¿O con la yema del dedo? Sasuke mira la palma de su mano y piensa por un momento. El truco fue probablemente algo así, pero le es difícil expresarlo con palabras, él sólo lo sabe. ¿Cómo podría explicar cómo ajustarlo? Los tres esperan atentamente su respuesta.
-Establece tu objetivo y tíralo… así.
Incluso si Sasuke lo dice de esa manera, no puede comunicarlo correctamente en absoluto. Los tres juntos suspiran cuando escuchan su consejo. Sasuke hace una sonrisa irónica ante su situación.
-No me parece adecuado como sensei.
Como líder y maestro del equipo 7, Kakashi era bastante hábil con las palabras. Él era diferente a Sasuke, que generalmente se las arreglaba bien sin tener que decir mucho al respecto, pero Kakashi siempre tenía las palabras adecuadas sin no importar de qué se tratara. Era fácil de entender cuando se comunicaba con quien él entrenaba.
“Si me comparo con Kakashi, siento como si todavía tuviera un largo camino por recorrer cuando se trata de ser un shishou”. Sasuke se ridiculizó a sí mismo con sus pensamientos más íntimos.
*Notas:
[4] Aquí comienza una traducción completa y literal de la novela.
[5] Aquí termina la traducción literal de esa parte de la novela.

PARTE 4 (págs. 59-65)
A pesar de entrenar hasta la puesta del sol, Boruto fue incapaz de acomodar la cara de los dados. Aunque había logrado vencer a un formidable enemigo, Momoshiki, con su Rasengan, se sintió humillado por algo como esto: ser incapaz de hacer rodar los terrones de azúcar a su gusto. Incluso desde que regresó a casa, su mente solo pensaba en el entrenamiento de los cubos de azúcar.
Mientras se metía en la bañera, recordó el entrenamiento matinal, e intentó usar ambas manos. Gotas de agua cayeron, la superficie del agua se rompió con la palma de sus manos. Incluso con tan pequeñas gotas de agua, al colisionar con la superficie producirían una onda. Entonces, para no destruir los terrones de azúcar, no podía golpearlos con chakra. ¿Era eso imposible?
-¡No puedo ser tan débil mentalmente 'ttebasa!
Boruto negó con la cabeza; Se regañaba a sí mismo por desanimarse.
-Esta no será una situación en la que siga fallando. Eso es porque ¡soy la alumno de Sasuke-occhan!
Al recuperar el control de sus pensamientos, tendió ambas manos mojadas frente a sus ojos.
-Entonces para evitar destruir los terrones de azúcar, tengo que ser cuidadoso.
Trató de hacen un entrenamiento en su mente, pero impensadamente, amasó su chakra. La superficie del agua en la bañera comenzó a dar vueltas y vueltas en un remolino.
- ¿Boruto? No está bien amasar chakra en un lugar como este. El baño terminará completamente destruido.
Su madre, Hinata, asomó la cabeza para advertirle. Como Hinata era usuaria de Byakugan, pudo ver el flujo de chakra.
- ¡Por favor, no echéis un vistazo a la bañera ttebasa! ¡Mamá, por favor deja de usar el Byakugan en la casa también!
- Hehe. Fue porque noté la presencia de chakra. No fue intencionalmente, ¿está bien?
Una vez terminado su baño, vio que Himawari estaba viendo un programa musical por televisón. Quien cantaba y bailaba era Himeno Lilly. Estaba disfrutando de las coloridas luces.
Comiendo malvaviscos ♪ Tan pegajoso, pegajoso ♪
Los ojos de Himawari estaban completamente atentos a la TV. Junto[YJ1] a la voz de Lilly, tarareaba la melodía para sí misma.
- Himawari, ¿te gusta Himeno Lilly?
A la pregunta de Boruto, Himawari respondió gustosa:
- ¡Sí! Porque Lilly-chan es linda, y es buena cantando y bailando.
¿Es eso así?
Boruto volvió su mirada a la pantalla del televisor. Ahora había un primer plano de la cara de Lilly. Lo que le impactó no fue si ella era linda o no, pero él pensó que ella tenía un bonito color de ojos. Tenía unos ojos morados que eran brillantes y claros: se parecían por completo al color en el borde de un arco iris.
Ir, Ir, Ir, al Infierno y ángeles ♪
Ir, ir, ir a la luna violeta ♪
Fue entonces cuando estuvo de acuerdo con lo que Sarada había dicho al respecto de las canciones de Himeno Lilly: Las letras de sus canciones eran bastante extrañas.
Continuaron entrenando con los dados también al día siguiente.
- ¡Argh!
Sarada grita amargamente debido a su frustración y su grito resuena en todo el bosque. Los shuriken están pegados en el tocón al lado de los dados, cuyas caras muestran un tres y un cuatro.
Ella le dice a Boruto que lo hará bien pronto, pero él responde que él tomará el liderazgo. Él ve que Sarada parece abatida por su progreso y trata de actuar como un sabelotodo. Boruto lo intenta, pero de inmediato grita de forma desanimada. Los golpeó con fuerza con el flujo de aire de su chakra y ha dividido sus dados por la mitad. Mitsuki responde un poco, diciendo con una sonrisa que el que está más cerca de completar el desafío es él y usa el fuuton. Sasuke llama a los tres, que todavía están haciendo prueba y error repetidamente.
- Agregaré algo al menú en el entrenamiento de hoy
- Ehh. ¿Cómo?
- El arma de Lorentz [6]
Los tres se preguntan a qué se refiere. Inclinan sus cabezas y dan un vistazo detrás de Sasuke. Pueden ver el daño que se hizo en el acantilado que golpeó ayer con su kunai. Un lado parece haber sido destruido, debido a la avalancha que él había causado.
- Esta técnica empleará Raiton
Los tres asienten. Sasuke saca un kunai. Es el mismo que usó ayer: un kunai con un color ligeramente rojizo.
- Oye papá, ¿por qué ese kunai es un poco rojo?
- Es un kunai de cobre, conduce bien la electricidad
Sasuke se preparó para usar el kunai.
- Cuando los ataques emplean Raiton normal, causa daño al golpear al enemigo con un fuerte voltaje. Por ejemplo, Boruto, tu Shiden es así. Pero en la técnica que estoy a punto de mostrarles, el principio es diferente. Cuando una corriente eléctrica fuerte fluye, el kunai se disparará utilizando el campo magnético que se ha producido a su alrededor. Recientemente, el Equipo Científico de Arma Ninja descubrió este principio; provisionalmente lo han llamado Inducción Electromagnética.
Al escuchar a Sasuke nombrar al Equipo Científico de Armamento Ninja, Boruto giró descaradamente su rostro.
Sosteniendo el kunai, Sasuke se volvió hacia la superficie de una roca distante. Sin otra opción que depender de su único brazo, extendió su brazo con el kunai colgando del dedo medio de su palma abierta.
- Párate frente al objetivo y dispara en paralelo con las dos cargas eléctricas.
En la palma de Sasuke había dos líneas de cargas eléctricas, que emitían un sonido particular. Al emitir una corriente eléctrica, la técnica usaba Raiton como base.
- Y luego, para atravesar el espacio entre las dos corrientes eléctricas, arroja el kunai de cobre a través de ellas.
Sasuke arrojó ligeramente el kunai emitiendo un sonido. Luego, en el momento en que los lados izquierdo y derecho del kunai tocaban las dos corrientes eléctricas alineadas de forma paralela...
¡BOOM!
El kunai había acelerado con una fuerza tremenda: los árboles en el bosque habían sido cortados y la superficie de la roca estaba completamente destruida.
La aceleración incluso superó la velocidad del sonido. Ese poder estaba en una liga completamente diferente, lo había lanzado solamente con su mano desnuda. El Hokage, ¿podría lanzar un kunai que exceda esta velocidad? [7]
Los tres se quedaron boquiabiertos cuando Sasuke se giró.
- Para empezar, este ataque tiene su base en Raiton: utiliza un método donde lo dividirás en dos cuando intentes emitirlo. Se puede usar las manos derecha e izquierda para liberar cada una de las corrientes eléctricas.
Solo Sarada y Mitsuki responden enfáticamente con un "¡Sí!". Boruto, sin embargo, parece deprimido. Echa un vistazo a las nubes de polvo que se han formado en la superficie de la roca. Sasuke nota la actitud que ha tomado Boruto. Luego saca tres kunai de cobre del bolsillo de su pecho.
- Debido a que es fácil que el kunai de cobre se oxide, deben pulirse regularmente con vinagre. Su poder se degradará si se oxida. [8]
Mitsuki cree que es bastante interesante. Él dice que a un kunai normal hecho de hierro, hay que calentarlo con llama para evitar que se oxide: tendrá una capa con una película de óxido negro alrededor. Un kunai hecho de cobre es lo contrario, ya que tienes que pulirlo con vinagre para evitar la oxidación.
Sasuke se impresiona con el conocimiento de Mitsuki. Él dice que Konohamaru-sensei le enseñó esto. Sarada dice que ella también lo sabía. Boruto no se une a la conversación, se encuentra aburrido y se dedica a observar a las aves volar.
- ¿Qué pasa, Boruto?
Sasuke le pregunta a Boruto, quien está tratando de no recibir el kunai.
- Nada. Estaré allá por un poco más de tiempo practicando con los dados’ttebasa.
Boruto lo dijo de una manera algo distante, mientras se apresuraba a regresar al bosque.
**NOTAS:
[6] Bueno, primero les diré lo que dice OD sobre esto.
“A partir de ahora, me referiré a él como la 'Pistola de Lorentz', porque el kanji es absurdamente largo de escribir si se lee normalmente o si lo guardo como un nombre de jutsu. Significa literalmente 'Lanzamiento de Inducción Electromagnética', que es igualmente molesto escribir... jaja ~ También para los amantes de la física, pueden refrescarse en este tema, [La Fuerza de Lorentz].”
Después de esta florida anotación por parte de OD, les pondré la mía. Jajajajajajajaja la quiero mucho. Bueno, en inglés OD lo tradujo como “Lorentz Gun”, yo adapté pistola a “arma”, pero si creen que debo dejar pistola, háganmelo saber. Ahora, respecto al fundamento científico aquí les va: la inducción electromagnética ha sido estudiada por físicos como Faraday y Lenz; Lorentz fue un físico que postuló la ley de Lorentz. Lo que han leído en este capítulo, implica estas leyes, la inducción electromagnética estudiada por Faraday y la tercera ley de Newton.
El conductor es el cobre, chicos.
[7] Boom Sonico: Lean sobre él, Esto es muy interesante.
[8] El cobre es un metal que tiene una excelente conductividad. Al contacto con el oxígeno, los metales reaccionan formando óxidos. ¿Por qué mencionan al vinagre? Bueno, el vinagre es ácido acético. Los ácidos tienen la capacidad de romper los enlaces formados, disolviendo el óxido en él.

PARTE 5 (págs. 66-71)
Antes de darse cuenta, el cielo se había teñido de rojo. Sin embargo, Boruto todavía no podía igualar las caras de los dados ni una sola vez.
-¡La próxima vez, me aseguraré de que sea un éxito ‘ttebasa!
Boruto intenta disparar con ambas manos extendidas, sosteniendo los dados. Él moldea un poco de chakra. Ambos dados caen unas cuantas veces juntos, y luego se detienen. ¡Ambos tienen las tres caras hacia arriba!
-¡Lo hice!
Pero justo cuando Boruto iba a empezar a celebrar, los dados de repente giran una vez más. Lee uno.
Boruto grita de frustración, y se tira al suelo con ambas piernas estiradas frente a él. Se derrumba, sintiéndose decepcionado de sí mismo. Está muy molesto consigo mismo.
-Argh… ¡maldición!
En ese preciso momento, Mitsuki y Sarada probablemente todavía estaban practicando esa habilidad con el raiton. El electromagnético, como sea que se llame. Boruto se levanta energéticamente y agarra los dados. Los arroja con una mezcla de irritación y contundencia.
-Perdiste la paciencia, ¿eh?
Desde lo alto, oye una voz. Sorprendido, Boruto mira hacia arriba. ¡Es el mismo Sasuke!
Boruto intenta parecer duro con su tono de voz, pero luego, de repente, mira hacia otro lado. Boruto vislumbra el vasto cielo de la tarde sobre él y ve a un cuervo volando, como si estuviera planeando. Sasuke se sienta en un tocón de árbol y en lugar de mirar a Boruto, se queda observando fijamente al cielo.
-Boruto, ¿odias la ciencia?"
-¿Qué te hace pensar que…?
-Por una que otra razón.
El cielo se ha teñido completamente de naranja, como si se estuviera en llamas. Hay una brisa fresca que sopla que hace sentir un poco de frío. Aun así, es una tarde tranquila. La hierba se sacude con el viento. Sus sombras ondean ligeramente.
-Bueno, no es como odio en particular, pero ...
Boruto da la impresión de sentirse un poco culpable, aun así, poco a poco comienza a hablar.
-¿Cómo debo decirlo? Cosas como el óxido negro de larga duración, o cosas como el arma de Lorentz ... Se trata de la confianza en la ciencia. No parece ser una cuestión Ninja en absoluto. Lo que quiero decir, es que es un poco lamentable ".
-Así que así es como te sientes.
-Sí, quiero decir... por supuesto... no me gusta la ciencia 'ttebasa
Es por eso por lo que Boruto se mostró bastante desalentado cuando vio a Sasuke usar una técnica que tenía principios científicos como base.
La luz del atardecer se asoma a través de las nubes y envuelve sus sombras. Una suave brisa pasa mientras las nubes continúan flotando lentamente. Sasuke continúa hablando mientras observa cómo algunas aves regresan a su nido.
-Si entiendes la ciencia, serás aún más efectivo y capaz de usar ninjutsu. La ciencia y el ninjutsu no son contrarios entre sí: crecen y se derivan de las mismas cosas.
-Lo sé 'ttebasa.
Boruto baja la mirada hacie el suelo y frunce el ceño. Algunos pensamientos pasan por su mente, amargos recuerdos de los exámenes de Chuunin, cuando usó en secreto las herramientas científicas prohibidas para los ninjas. Por supuesto, su padre lo descubrió y fue descalificado como castigo. Pero además de esas razones, su corazón y su mente la rechaza por completo. Solo al escuchar acerca de la ciencia, esos recuerdos se refrescan en su mente.
-Boruto, eres un excelente ninja.
Sasuke dice suavemente.
-Has sido bendecido con una excelente educación; Además, tienes suficiente talento y fuerza de voluntad para vivir de la misma manera. Si el ninja que murió protegiendo la aldea te viera, creo que infaliblemente estaría orgullosos de ti.
-Ese no es el punto, ¿sabes?
Boruto, más alterado y miserable, replica a Sasuke:
-Nací en una era que ha estado completa y convenientemente llena de ciencia, así que no me subestimes. ¡Las próximas generaciones de ninjas también lo serán!, ¿Sabes?
-Eso no es lo que quise decir.
Dijo Sasuke con dureza.
-Paz y avances, estas son dos cosas con las que los shinobi que nacieron atrapados en tiempos turbulentos solo podían soñar. Durante mucho tiempo se las arreglaron diligente hasta que terminaron agotados.
Sasuke saca un kunai de su bolsillo del pecho. Es un kunai que ha sido protegido con óxido, tiene un color negro intenso que refleja la luz.
-Al recubrir el kunai con óxido, se le protege de la corrosión. Lancé un kunai desde el centro de dos corrientes eléctricas y un poder especial hizo que los kunai se aceleraran. Para adquirir ese conocimiento en sí, muchos de nuestros antecesores han observado varias cosas y las han analizado repetidamente. Y así, en cuanto a las herramientas científicas de ninja, así es como se acumula el conocimiento. Por supuesto, no fue apropiado utilizarlo para los exámenes de Chuunin, pero si lo usas inteligentemente en un combate real, probablemente se convertirá en un arma importante. No es un poder ordinario, sino uno que puede usarse para proteger a la aldea.
Las nubes siguieron su curso, y Sasuke y Boruto fueron envueltos por el atardecer una vez más. Boruto se quedó mirando fijamente el perfil de Sasuke. Por lo general, el cabello y la pupila de Sasuke eran de color negro, pero ahora, bajo el sol del atardecer, estaban teñidos de un color naranja.
-Gracias a las manos de muchas personas a través de mucho tiempo, hemos podido acumular una colección de conocimientos. En primera fila para esto, Boruto, está tu generación.
De repente, Sasuke miró en dirección de Boruto. Sus ojos se encontraron brevemente y Boruto rápidamente aparta sus ojos. Al ver su reacción, Sasuke suaviza su expresión facial.
-Ya que odias la ciencia, probablemente te cansaste de mi historia.
-Tengo que admitir, Sasuke-Occhan, que estoy sorprendido. ¡Hablas tan bien!
-No tan bien como lo hace tu padre.
Boruto lanzó una mirada a la parte superior de los arbustos, donde había tirado los dados hace un tiempo. Debido a que los cubos de azúcar se habían roto, ya había una fila de hormigas a su alrededor.
Quería estar a la altura de las expectativas de Sasuke. Ese sentimiento era dolorosamente fuerte. Esa fue la razón por la que estaba tan irritado consigo mismo: por no querer acostumbrarse a que le gustara la ciencia, sin importar qué.
-El sol se pondrá pronto. Volvamos al pueblo.
Sasuke se levantó y comenzó a caminar hacia el acantilado donde practicaban Sarada y Mitsuki. Boruto caminó silenciosamente detrás de él. El cielo ya había empezado a oscurecerse.

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2018.07.05 20:09 master_x_2k Enredo VII

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Enredo VII

Saltar de azotea en azotea no era tan impresionante ni tan eficiente como en la televisión y en las películas. Incluso si eran los perros quienes se encargaban del trabajo, no eran las criaturas más gráciles, no estaban hechas para montar, y no teníamos ninguna silla de montar. También estaba la clara cuestión de que había edificios de alturas tremendamente variadas, similar a cómo el vecindario de Brian lucía viejos edificios de estilo victoriano en medio de apartamentos y condominios. Cuando Judas saltó desde el lado de un edificio de seis pisos, clavó sus garras en el costado de un edificio vecino para frenar su descenso, luego saltó el resto del camino hasta el asfalto de un callejón, estaba genuinamente preocupada de que los aterrizajes dislocarían mi cadera.
En resumen, estaba agradecida de estar de vuelta en tierra firme.
“¡Necesito una mano!”, Gritó Perra, un momento después de que Brutus tocara tierra. Tenía a Tattletale tendida sobre su regazo y los hombros de Brutus, y parecía que Tattletale se caía, a pesar de los mejores esfuerzos de Perra por aferrarse a ella.
Con reticencia, dejé ir a Grue mientras él se bajaba de Judas y se apresuraba a ayudar. Silenciosamente lamenté haber incluido los paneles de armadura en mi pecho y mi estómago, que habían sido una sólida barrera entre mi cuerpo y su espalda mientras me aferraba a él en nuestro retiro de la Galería Forsberg.
Cualquiera que fueran penas, no era ajena al asunto en cuestión. Salté de la espalda de Judas y me apresuré a ayudar con Tattletale, solo un paso detrás de Grue. Resultó más fácil deslizarla hacia la acera que devolverla a la espalda de Brutus. Grue hizo el trabajo pesado, mientras yo me enfocaba en evitar que su cabeza y sus brazos golpearan el suelo o quedaran atrapados debajo de ella. Mientras me agachaba para ayudarla a bajar al suelo, ya podía sentir la rigidez de los músculos de mis muslos, espalda y estómago. Me alegré de haber hecho mi ejercicio matutino antes, porque de ninguna manera iba a poder ir a ningún lado mañana.
Eché un vistazo alrededor de nosotros. Los coches pasaban a toda velocidad por las calles, pero no había muchos peatones, y ninguno parecía habernos visto hasta ahora. Mis sospechas eran que la mayoría de las personas en el centro de la ciudad que estaban fuera se encontrarían cerca de Lord Street, celebrando el final del toque de queda. La gente estaría demostrando su alivio por el final de la situación del ABB, recuperando el tiempo que habían pasado encerrados en sus casas durante las seis noches de toque de queda.
“¿Alguien ve capas siguiendo?” Preguntó Grue.
“No vi a nadie, pero realmente no estaba mirando. Ese es usualmente el trabajo de Tattletale”, respondió Regent.
“No puede darnos ninguna información como está”, señaló Grue.
“Espera”, le dije. Cogí de nuevo mi compartimiento de herramientas y saqué el monedero. Quité los pañuelos de papel que había envuelto dentro para evitar que el cambio traqueteara y encontré uno de los tres pequeños paquetes blancos en el fondo de la bolsa. Abrí el paquete de un tirón y lo sostuve debajo de la nariz de Tattletale.
“¿Sales aromáticas?”, Preguntó Grue.
Asenti. “Preguntaste si alguien tenía después de que derribáramos a Über y Leet. Hice una nota mental de tenerlas para la próxima vez.”
“Apuesto a que la mitad de nosotros lo hicimos”, Regent respondió, “Lo extraño es que de hecho las conseguiste, torpe.”
“¿Qué hay de extraño en eso?” Pregunté, un poco a la defensiva.
Se distrajo de responder cuando Tattletale se movió, girando la cabeza para alejar su nariz de las sales aromáticas. Los moví de nuevo debajo de su nariz.
Ella se despertó, murmurando, “Está bien, detente.”
“Bienvenida de regreso”, le dijo Grue.
“¿Cómo te sientes?”, Le pregunté.
“Mi estómago se siente como si alguien lo hubiera pasado por una licuadora, y mi brazo me duele muchísimo, pero soy más fuerte de lo que parezco”, dijo. No un segundo después, ella gimió y exhaló un suspiro, “Pero voy a necesitar ayuda para pararme.”
Grue y yo la ayudamos. Ella estaba sufriendo, y se movía a un ritmo glacial. Se hizo más difícil por el hecho de que aparentemente no quería que ninguno de nosotros tocara su brazo derecho.
“¿Qué me perdí?”, Preguntó, como para distraerse del hecho de que se estaba moviendo como una anciana.
“Para no hacer mucho cuento, te noquearon de un cachetazo, todo quedó en manos de Perra y Skitter, e igual nos escapamos”, Regent se encogió de hombros.
Tattletale se congeló en seco. Como Grue y yo todavía estábamos poniéndola de pie lentamente, me vi obligada a cambiar mi agarre para asegurarme de que no se cayera.
Mierda”, se las arregló para encajar más invectiva en esa sola palabra que algunas de las personas del trabajo de mi padre podrían manejar en diez, y algunos de esos tipos eran marineros. Tattletale volvió la cabeza, “Eso no es-”
“No es cierto”, habló Armsmaster, haciendo eco de sus palabras mientras doblaba el final del callejón.
Se veía peor por el desgaste. La mitad inferior de su rostro tenía verdugones, no muchos, sino algunos. Había ordenado a los avispones que picaran para que no estuvieran enrollando sus abdómenes, lo que significaba que no estaban exprimiendo los sacos de veneno e inyectando veneno con cada aguijón. Solo inyecté suficiente veneno para que doliera un poco, para distraer. Sin embargo, después de haber hecho mi retirada, sabía que algunos se habrían quedado con él, y algunos lo habrían picado después de que estuviera fuera de alcance y ya no pudiera controlar a los avispones. Sin embargo, los verdugones no eran la parte mala. Sino que lo que me llamó la atención fueron los seis delgados chorros de sangre que corrían por la mitad inferior de su rostro. Las mordidas de avispón no eran necesariamente capaces de penetrar la piel, por mucho que pudieran doler, pero había muchos de ellos, y si unos pocos mordían en el mismo lugar, o si alcanzaban el borde de un párpado o una fosa nasal… Tal vez. Noté su Alabarda en su mano derecha.
Cuando miré nuestra ruta de escape restante, Dauntless estaba en el otro extremo del callejón. La estrella en ascenso de Brockton Bay. Hubiera sido fácil pensar que era un artesano, pero aparentemente no lo era. Su poder le permitía, de acuerdo con los detalles que había filtrado cuando apareció en la televisión y en las revistas, imbuir su equipo con un poco de poder todos los días. La cosa era que cada poder que repartía tenía efectos permanentes. Todos los días, era un poco más fuerte que el día anterior. Un poco más versátil. Se esperaba que eventualmente superara incluso a Alexandria, Legend y Eidolon, el "triunvirato" del Protectorado, los machos alfa. Eso convertía a este héroe local de Brockton Bay en alguien muy importante.
No prestaba atención a esas cosas, no me interesaba el culto a los héroes. Siempre me habían parecido interesantes las capas, había seguido las noticias no chismosas sobre ellas, pero con la excepción de una fase alrededor de la época en que tenía nueve años donde tuve una camiseta de Alexandria y mi mamá me ayudó encontrar fotos de ella en línea, nunca me había fanatizado con ningún héroe en particular.
Dauntless cargaba algo de su emblemático equipamiento. Tenía su Arclance, una lanza que sostenía en una mano que parecía hecha de rayo blanco. Su escudo, fijado a su antebrazo izquierdo, era un disco de metal del tamaño de un plato, rodeado de anillos del mismo tipo de energía que componían la lanza. Completando su conjunto actual de artículos potenciados estaban sus botas. Sus pies parecían envueltos en la energía blanca y crepitante. Si los rumores podían creerse, él también estaba trabajando en potenciar su armadura, pero no pude ver ninguna pista de esa energía en el traje. Era blanca y dorada, y su casco dorado era de estilo griego o espartano, con hendiduras para los ojos, una banda de metal cubriendo su nariz y una hendidura que le bajaba por la mitad inferior de la cara. Una banda de metal coronaba la parte superior, como un mohawk.
Pude ver el rostro fruncido de Armsmaster cuando volvió su atención hacia mí.
“Lancé tu Alabarda fuera de la Galería”, hablé antes de que pudiera. “¿Dauntless la recupero para ti?”
Él no dijo una respuesta de inmediato. Como una demostración, arrojó su Alabarda al aire. Desapareció en una tormenta de brillantes líneas azules cuando alcanzó el punto alto de su ascenso, simultáneamente materializándose de nuevo en su mano. ¿No había visto a Kid Win traer su cañón al sitio del robo al banco de la misma manera? ¿Una pieza de tecnología prestada?
“No voy a poner tantos huevos en una canasta sin suficientes resguardos”, me dijo Armsmaster. Su voz repleta con ira reprimida.
Sin bichos. Maldita sea, no tenía bichos de nuevo. Había vaciado mi armadura de bichos cuando ataqué a Armsmaster, y los dejé a ellos y al resto del enjambre en la Galería cuando escapamos.
Ríndanse”, entonó.
“Pensando en ello”, habló Tattletale.
“Decide rápido” gruñó Armsmaster.
“¿Por qué se detuvieron aquí, chicos?" Murmuló Tattletale, “Estamos a media cuadra del estacionamiento donde escondimos nuestro vehículo.”
“Quería asegurarme de que no nos perseguía nadie antes de que volviéramos”, respondió Grue, “Menos mal que lo hice.”
“Claro”, la voz de Regent estaba cargada de sarcasmo, “porque esto es mucho mejor a que ellos nos encontraran mientras encendemos la camioneta.”
“Chicos”, interrumpí, susurrando sin apartar los ojos de Armsmaster, “Respuestas. Soluciones.”
“Vayamos al estacionamiento”, nos dijo Tattletale.
“Nuestra situación allí no será mejor”, respondió Grue.
Vayamos al estacionamiento”, siseó ella entre dientes, mientras Armstroms daba un paso adelante.
El callejón era lo suficientemente ancho para que dos perros se pararan hombro con hombro, y vi a Perra dirigiendo a dos de los animales para que se interpusieran entre nosotros Armsmaster antes de que Grue cubriera todo excepto a Armsmaster y los perros en la oscuridad.
La oscuridad no duró más de tres segundos. Hubo tiempo suficiente para que Grue colocara su brazo contra mi clavícula y me empujara contra la pared, y luego eliminó la oscuridad que nos rodeaba. Había un olor a ozono ardiente. ¿Había usado Dauntless su lanza?
Inmediatamente quedó claro que Dauntless no tenía mucha oscuridad a su alrededor. Levantaba el brazo de su escudo, y se había convertido en un campo de fuerza con forma de burbuja, que se extendía en un radio de tres metros a su alrededor, tocando ambas paredes a cada lado de nosotros. El campo de fuerza estaba sirviendo para bloquear la oscuridad, y aunque no estaba segura, sospeché que el campo en realidad estaba comiendo a través de la oscuridad que lo tocaba. Estaba produciendo un sonido crepitante y chisporroteante que ahogaba el tráfico en las carreteras que nos rodeaban.
Dauntless avanzó un paso, y el campo de fuerza se movió una distancia correspondiente más cerca de nosotros.
Después de un segundo corto avance de Dauntless, Grue tuvo que retroceder un paso para evitar tocar el campo de crepitante energía blanca. Un paso que cerró la distancia entre nosotros y Armsmaster.
“Armsmaster te odia”, dijo Tattletale a Dauntless, alzando la voz para que la oyera por encima del crujido que el campo de fuerza estaba generando, “Odia que tú seas la próxima estrella, el tipo que lo va a superar. Que tienes el camino fácil para ser un gran nombre en el Protectorado, y él es el que tiene que pasar las noches despierto, modificando su equipo, compilando simulaciones, pensando en nuevas ideas, entrenando en el gimnasio durante horas y horas seguidas. Cada segundo de trabajo que realiza, siente más resentimiento por ti. ¿Por qué crees que eras el único miembro del equipo que mandó para patrullar la ciudad y cuidar a los Custodios, en lugar de que vinieras a la fiesta?
Dauntless negó con la cabeza. Luego levantó la mano de su lanza y tocó con un dedo el costado de su casco.
“Audífonos”, suspiró Tattletale, “Armsmaster le dijo que se pusiera audífonos, por lo que Daughtless no puede oír a nadie más que a él. Eso es brillante e increíblemente deprimente.”
Dauntless avanzó dos pasos, rápidamente, y todos nosotros, a excepción de Perra y Angelica, estábamos en una posición en la que teníamos que darnos prisa en dar un paso atrás. Regent fue demasiado lento, y su mano tocó la burbuja. Un breve arco de energía viajó desde el campo hasta la mano de Regent mientras la retiró.
“¡Mierda! ¡Ow!” Regent se quedó sin aliento. “¡Suficiente de esta mierda!”
Levantó su otra mano, y Dauntless tropezó. Regent luego agitó su mano hacia un lado, y Dauntless cayó. Cuando Dauntless usó ambas manos para aliviar su caída, el campo de fuerza cayó.
“¡Muevanse!” Gritó Grue, descartando su oscuridad. Perra silbó dos veces, con fuerza, y los dos perros que luchaban con Armsmaster se apresuraron a seguirnos.
Dauntless levantó su lanza para impedirnos el paso. Grue, dirigiendo nuestra retirada, saltó sobre el crepitante rayo de luz y bajó los dos pies sobre el casco de Dauntless cuando aterrizó. El héroe no se recuperó antes de que lo rebasáramos.
Estábamos libres del callejón. Dos de los perros pasaron junto a nosotros, metiéndose contra el tráfico para que pudiéramos cruzar la calle. Los autos pisaron los frenos cuando nos movimos.
Acabábamos de cruzar el umbral del estacionamiento cuando Dauntless abrió fuego, golpeando a Brutus no menos de tres veces con pinchazos de su Arclance, y luego dirigiendo su atención a Angelica. El arma podía extenderse tanto como lo necesitara, alargándose más rápido de lo que el ojo podía seguir. Chispas blancas volaron cuando se estrelló contra los animales, pero el efecto fue a lo sumo menor. El Arclance era algo entre un sólido y una energía, combinando los rasgos de ambos. Podía golpear bastante fuerte, con una carga eléctrica de remate, pero sospechaba que usarlo con los perros no era muy diferente de usar un Taser de mano contra un elefante adulto. Eran demasiado grandes, demasiado duros.
Al descubrir que no estaba teniendo mucho efecto sobre los animales, Dauntless apuntó hacia nosotros.
Regent interfirió con la puntería de Dauntless, y el Arclance desgarró las ventanas del edificio sobre el estacionamiento, trayendo una lluvia de fragmentos de vidrio sobre nosotros mientras cruzábamos la puerta y entramos al garaje.
Armsmaster salió del callejón y nos vio. Con la intención de cerrar la distancia, él envió su garfio para atrapar la barra de metal de ‘no pases si estás por encima de esta altura’ sobre la puerta del estacionamiento. En el momento en que las garras del gancho se cerraron alrededor de la barra, Armsmaster comenzó recoger la cadena para impulsarse, sus botas de metal patinando sobre la carretera.
Perra silbó, fuerte, y señaló la barra. Judas se abalanzó hacia ella, atrapando la barra y el garfio en sus mandíbulas. La cadena que sostenía la barra se rompió cuando Judas tiró, y el deslizado de Armsmaster fue interrumpido cuando Judas tiró de la cadena que se extendía entre ellos.
Armsmaster cambió de posición y empezó a correr, logrando mantener sus pies estables a medida que su trayectoria cambiaba. Extendió el brazo que sostenía el báculo, y vi un chorro de sangre volar de la boca de Judas, el perro se echó hacia atrás en reacción. Judas soltó la barra y el gancho y retrocedió varios pasos, gruñendo. Cuando el gancho se retiró, vi que no estaba en su forma de gancho, sino en su forma normal de alabarda, con hoja, punta de lanza y una cantidad considerable de sangre.
Armsmaster mantuvo su ímpetu, terminó de recoger la cadena, y luego envió la bola de nuevo, su arma volviendo a cambiar a un mayal. Derribo a Judas, luego llevó el mayal en un amplio barrido para mantener a raya a los otros dos perros. Dauntless continuó acercandose, deteniéndose justo detrás y al lado de Armsmaster.
“Mi programa de mapeo dice que hay tres formas de salir de este garaje”, nos informó Armsmaster, “Las puertas de las otras dos salidas están cerradas, y les garantizo que no tendrán tiempo de abrir la cerradura o romper la puerta antes de que los alcance. No más trucos, no más...”
Se detuvo a mitad de la frase, movió la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro. “Que-”
Y luego desapareció.
Un pilar de concreto pintado de color amarillo, del tipo que se usaba para evitar que los autos se estacionen frente a las puertas de las escaleras, o para proteger la máquina expendedora de boletos de cualquier colisión, apareció en su lugar. Golpeó el suelo con fuerza, luego cayó de costado. Al mismo tiempo, escuchamos una serie de fuertes colisiones detrás de nosotros.
Un gigante de acero con manos enormes y un caño en su espalda que arrojaba volumenes de humo negro y gris tenía una mano cerrada alrededor de Armsmaster. Repetidamente, metódicamente, golpeó a Armsmaster contra el capó de un automóvil.
Ballistic, con su construcción de jugador de fútbol y su armadura corporal angular, salió de las sombras entre los autos hacia la izquierda de Dauntless, justo al lado de la entrada. Una niña que reconocí pero que aún no había visto en persona surgió de la derecha. Llevaba maquillaje de payaso y una gorra de bufón, con un traje azul celeste y ceñido completo con faldones. Las campanas tintinearon por las puntas de su gorra, sus faldones, sus guantes y sus botas. Circus. Su traje, maquillaje y combinación de colores eran diferentes cada vez que salía, pero el tema siempre era más o menos el mismo.
Dauntless se movió para retirarse, pero Sundancer lo interceptó, dando un paso alrededor del frente del edificio y colocando su sol en miniatura en el centro de la entrada para bloquear la salida.
No tenía suficientes bichos para contribuir, y además tenía muy poca idea de lo que estaba sucediendo, así que me quedé quieta y observé mientras el resto de la escena se desarrollaba con sorprendente velocidad.
Armsmaster luchó para salir de la mano de metal gigante, pero se encontró lidiando no solo con la máquina, sino con una criatura de la laguna negra, repleta de armadura de crustáceos y tentáculos de pulpo en lugar de brazos y cara. Logró alejarlos por unos breves instantes, hasta que lanzó su arma hacia la criatura pulpo y terminó con el parachoques de un coche en el lugar de la Alabarda. Él no tenía agarre en el parachoques cuando se materializó, por lo que se le resbaló y lo dejó caer. Antes de que pudiera recuperarse de su sorpresa o su falta de un arma, se encontró atrapado en la mano mecánica. El gigante impulsado por vapor reanudó su metódico golpeteo de Armsmaster contra el ahora maltratado coche, con el hombre cangrejo-pulpo parado cerca pacientemente.
Circus arrojó un puñado de cuchillos a Dauntless, solo para que fueran desviados cuando se encapsuló en su burbuja de campo de fuerza. Sin embargo, en el momento en que se levantó la burbuja, vi que Ballistic se agachaba para tocar el automóvil estacionado a su lado. No se vio que se moviera cuando utilizó su poder en él. Más bien, en un abrir y cerrar de ojos, se había ido de donde estaba, y abruptamente se encontraba prácticamente envuelto alrededor de la mitad superior del campo de fuerza. Comenzó a rodar hacia un lado antes de que el campo de fuerza cediera, y luego cayó al suelo a escasos metros de Dauntless.
Circus no había dejado de moverse. Cuando el auto tocó el suelo, sus pies encontraron posiciones en el chasis, e inmediatamente estaba en el aire, saltando hacia Dauntless. Ella trajo sus manos hacia atrás, y en algún momento en que no pude ver sus manos, tomó con dos manos un mazo grande y pintado de colores, con serpentinas de colores volando detrás cuando lo bajo contra Dauntless.
Circus era una de esas capas que tenía un montón de poderes muy pequeños. Los que yo conocía eran una piroquinesis menor, la capacidad de guardar elementos en el aire, recuperar esos elementos con la misma facilidad, y una coordinación y un equilibrio enormemente mejorados, para redondear. Ella era una de los villanos solitarios más exitosos en Brockton Bay, una ladrona común y de guante blanco, lo suficientemente rápida y versátil como para ganar o escabullirse si se cruzaba con un héroe. Si recordaba bien, le habían ofrecido un puesto en los Undersiders y se había negado rotundamente.
Lo que planteó la pregunta de qué estaba haciendo ella aquí, con los Viajeros.
Dauntless paró el mazo de Circus con su Arclance, y el mazo se había ido en el siguiente segundo, como si nunca hubiera existido. Sin embargo, en algún momento mientras tanto, ella había logrado poner una antorcha encendida en una mano. Se la llevó a la boca y sopló un gran cono de fuego en dirección a Dauntless.
Retrocedió tambaleándose del torrente de llamas, levantó su escudo y lo ensanchó en una burbuja de campo de fuerza otra vez. Menos de un segundo después de que se levantó el escudo, Ballistic envió otro automóvil que lo atropelló con suficiente fuerza que el automóvil rebotó en el techo, otra vez contra el suelo y al otro lado del estacionamiento. El escudo falló, dejando de existir entre parpadeos, y Dauntless se tambaleó.
Circus aprovechó la oportunidad para acercarse, antorcha guardada, maza en mano. Lo que siguió fue un derribo brutal, ya que Circus blandió el mazo dos veces, haciéndolo desaparecer en lugar de empujarlo hacia atrás para el próximo golpe, lo que hizo que el asalto fuera mucho más implacable. Ella se agachó para evitar su Arclance, luego giró en un apretado círculo mientras se desplazaba a su alrededor. Mientras giraba su cuerpo, el mazo apareció una vez más. Continuó con el giro con el arma en la mano, empujándolo con fuerza contra el centro del pecho blindado de Dauntless.
Dauntless cayó, y el conflicto terminó bruscamente, en silencio, salvo por el crujido del sol en miniatura de Sundancer y una única bocina que sonaba afuera.
Los dos gigantes, la máquina y la extraña criatura marina, se acercaron a nosotros, con Trickster quedándose atrás. Pude ver la cara del hombre máquina, un caucásico de mejillas pesadas marcadas por el acné y cabello largo recogido en una cola de caballo grasienta, la mitad superior de su cara cubierta con una máscara de metal y gafas, y ahora podía ubicarlo. Era Trainwreck, un villano bastante matón que no se había hecho mucha fama. No podría decir si era un traje o realmente su cuerpo. Por lo que sabía, era una especie de cyborg impulsado por el carbón, o un individuo desafortunado que había sido transformado por sus poderes de la misma manera que Newter y Gregor.
Y, por supuesto, eso dejaba al que no encajaba, la criatura marina, que solo podía ser Génesis, de los Viajeros.
Trainwreck arrojó al derrotado y ensangrentado Armsmaster al suelo, junto a Dauntless. Se tomó un segundo para examinar la Aalabarda, que sostenía en su otra mano, y luego la rompió en sus manos y apretó los restos en su puño de metal. Arrojó la chatarra resultante sobre los héroes inconscientes.
Miré a través del grupo reunido. Los Viajeros y dos villanos que, hasta donde yo sabía, nunca habían estado en un equipo. Nadie estaba diciendo nada.
Una voz suave y segura de sí misma rompió el silencio. “Asumí, Tattletale, que cuando pediste reunirte conmigo al finalizar tu tarea, no estarías trayendo los héroes contigo.”
Un soldado en kevlar y un pasamontaña negro sostenía la puerta de la escalera abierta para Coil. Vestido con el mismo leotardo negro con la imagen de una serpiente blanca dispuesta a través de él, Coil se unió a nosotros, caminando lentamente, con las manos entrelazadas detrás de su espalda, observando la escena con una mirada evaluadora. Dos soldados lo seguían, con armas en sus manos.
Coil. Sentí que mi pulso se aceleraba.
Tattletale hizo una mueca de dolor. “Lo siento.”
Coil miró alrededor un poco más, luego pareció tomar una decisión, “No. No creo que haya nada por lo que disculparse.”
Hizo una pausa, y todo lo que pude pensar era que eso es todo. Tengo lo que necesito.
Coil habló, más como si estuviera pensando para sí mismo que ninguno de nosotros: “Me estaba sintiendo teatral. El plan era que los Viajeros, Circus y Trainwreck salieran de las sombras mientras yo hacía una entrada impresionante. Es una lástima que no funcionó, pero supongo que tuvo un beneficio táctico.”
“Eso creo”, Tattletale sonrió abiertamente.
“Bueno, parece que tuviste éxito esta noche. Bueno. ¿Ya no hay perseguidores?”
“No.”
“¿Servicios de emergencia? ¿Otros héroes?”
“Todos al menos a dos minutos y medio, creo.”
“Entonces nos vamos a ir. Undersiders, Trickster, tengo un vehículo preparado, y me gustaría que me acompañen. Creo que tenemos mucho que discutir.”

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2018.06.22 00:49 master_x_2k Interludio V

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Interludio V

"¿Esto es lo que querías?", El adolescente con barba en su mentón y la capucha arriba, le entregó la bolsa de papel.
Manos anchas con las uñas arruinadas y podridas de color marrón recorrieron el contenido. “Lo es. Aquí.” La voz era ligeramente acentuada, las palabras y los sonidos eran muy cuidadosos, como si no se sintiera cómodo con el inglés.
El joven extendió la mano y sus ojos se agrandaron cuando un manojo de billetes se presionó en sus manos.
“Esto es... más de lo que pensé que sería.”
“¿Te estás quejando?”
El joven negó con la cabeza.
Gregor el Caracol se metió las manos en los bolsillos, como para esconder las uñas y los bultos que le salpicaban el dorso de las manos como costras. Cada uno de las protuberancias duras, que podrían haber sido conchas o escamas, ninguna más grande que un dólar de plata, tenía una prominente forma de espiral. Por mucho que pudiera meterse las manos en los bolsillos, no podía ocultar su rostro. No tenía cabello en la cabeza, ni siquiera cejas o pestañas, y las protuberancias duras le cubrían la cara como un caso terminal de acné. Lo más extraño y desconcertante de todo era el hecho de que su piel pálida era lo suficientemente translúcida como para poder ver las sombras de su esqueleto, sus dientes y la lengua en su boca.
“Como puedes ver”, dijo Gregor, sin ninguna afectación, “sería difícil para mí entrar a una tienda y hacer simples compras. No me gusta depender de mis amigos para esto. Me hace sentir en deuda con ellos, y eso no es bueno para las amistades. Si estás interesado en repetir este tipo de transacción, estando de guardia para hacer diligencias por mí durante un tiempo, podría arreglarse.”
“¿En serio?” El chico se frotó la barbilla, “¿Por cuánto tiempo?”
“Hasta que llamé y no puedas o no quieras hacer mi mandado. Si esto sucediera más de una vez, o si la razón no fuera buena, encontraría a otra persona, como lo hice con la última persona.”
“¿No lo lastimaste ni nada?”
“No. No lo hice. Decidió que prefería pasar la noche con su novia. No lo he llamado nuevamente.”
“¿Esto no será nada ilegal?”
“No. Sin drogas, sin prostitutas, sin armas.”
“Entonces me llamas, salgo corriendo y te consigo alimentos, o ropa, o comida para llevar, o champú, o lo que sea, y me pagas tres-”
“Eso es cuatro. Y no tengo pelo, así que no necesitarías preocuparte por el champú.”
“Claro. Lo siento. Entonces, ¿cuatrocientos dólares cada vez? ¿Cuál es el truco?”
“Sin trucos. Tengo dinero, me gusta que las cosas sean convenientes. Solo una pequeña posibilidad de problemas. Mi primer asistente, ella renunció porque estaba preocupada de que mis enemigos la usen para llegar a mí. No negaré que esto es posible.”
“¿Tienes enemigos?”
“Sí. Pero todavía no ha habido un caso en que alguno de mis asistentes tuvo problemas con ellos.”
“¿Alguno de ellos se metió en problemas?”
“El último asistente, el chico con la novia. Pensó que podría conseguir más dinero, porque podría ir a la policía y contarles lo que sabía de mí. Tuvo la suerte de intentar esto cuando estaba de buen humor. Yo lo disuadí. Trabajó para mí durante dos meses después de eso sin ninguna queja. No fuimos amistosos, fue puro negocio. Recomendaría, amablemente, que no intentes lo mismo.”
“Oye. Vive y deja vivir, ¿verdad?”
“Ese es un buen dicho.”
“Bueno. Quiero ir a la universidad este otoño, y esto suena muchísimo mejor que trabajar por el salario mínimo de durante cincuenta horas a la semana. Aquí, mi número de teléfono celular”, él entregó su teléfono.
Gregor el Caracol se tomó un segundo para poner el número en su propio teléfono. “Lo tengo. Llamaré.”
Fueron cada uno por su camino.
Gregor caminó por las calles laterales del centro de Brockton Bay con la capucha de su sudadera proyectando su rostro en la sombra. Cualquiera que se cruzara en su camino y mirara debajo de su capucha se apresuró a mirar hacia otro lado. Avergonzado, asustado. Aquellos que lo vieron desde lejos lo consideraban también como monstruoso, pero de una manera diferente. Para ellos, él era simplemente uno de los obesos mórbidos. Un hombre en de entre veinte largos o pocos treinta, casi tres veces el peso que debería tener para su altura de metro setenta y ocho. Su peso, lo sabía, era una de las cosas raras en este mundo moderno que alguien podría usar para burlarse de él abiertamente.
Le había llevado años llegar a aceptar esto. El ser uno de los monstruos.
Cuando llegó a su destino, el palpitante latido de la música llegó a sus oídos. El club estaba a dos cuadras de Lord Street, y había una línea que se extendía por el costado del edificio. Letras amarillas que brillaban intensamente en una letra casi intencionalmente simple deletreaban 'Palanquin'.
Se saltó la línea y se dirigió directamente hacia la puerta de entrada. Un fornido portero hispano con una barba que trazaba los bordes de su mandíbula desabrochó la cerca de la cadena para dejarlo pasar.
“¿Qué demonios?”, Se quejó una de las chicas que estaba al frente de la fila. “Estuvimos esperando cuarenta y cinco minutos, ¿Y dejaste entrar a ese gordo de mierda?”
“Fuera de la fila”, dijo el portero, su voz aburrida.
“¿Qué carajo? ¿Por qué?”
“Acabas de insultar al hermano del dueño, idiota”, le dijo el portero, “Fuera de la fila. Tú y tus amigos están vetados.”
Gregor sonrió y negó con la cabeza. La línea que el portero había usado era basura, por supuesto, él no era el hermano del propietario. Pero fue agradable ver a uno de los imbéciles recibiendo lo que merecían.
Había trabajado como gorila para clubes que buscaban a alguien más exótico y llamativo, cuando se estaba poniendo de pie por primera vez, por lo que sabía que la línea que veías por la puerta rara vez indicaba cuántas personas había en el interior. Un club vacío podría tener una fila de personas esperando para entrar, para dar la imagen correcta. A pesar de que era martes por la noche, Palanquin no tenía necesidad de tales engaños. Estaba lleno de gente. Gregor navegó con cuidado entre la multitud de bailarines y personas que sostenían tragos, hasta que llegó a una escalera custodiada por un portero. Al igual que con la puerta de entrada, su entrada a la escalera era automática, incuestionable.
El balcón del piso de arriba no estaba lleno de gente, y los que estaban presentes, una docena más o menos, estaban casi deshuesados ​​en su letargo. Sobre todo chicas, yacían boca abajo en los sofás y en las cabinas de todo el balcón que daba a la pista de baile. Solo tres personas estaban más o menos alerta cuando Gregor se acercó.
“¡Gregor, mi muchacho!” Newter sonrió de oreja a oreja. Gregor captó el más breve destello de disgusto en la cara de una de las chicas que estaban sentadas con Newter, mientras lo miraba. Ella era una rubia con lápiz labial azul y reflejos rosados ​​en su cabello. Si Gregor hubiera estado trabajando como portero, habría revisado su identificación, la habría comprobado dos veces, y aunque pareciera real, la habría echado de todas maneras por ser demasiado joven. Ella no podría haber tenido más de dieciséis años.
Aún así, eso era más o menos la edad de Newter, y no podía culpar al chico por estar interesado en alguien de su edad.
La otra chica, de cabello oscuro, tenía un aspecto europeo en sus facciones. Ella no mostró tal disgusto. Cuando ella le sonrió, no había señales de que la expresión fuera forzada. Eso fue raro e interesante.
“Traje tu cena”, dijo Gregor.
“¡Buen hombre! ¡Trae una silla!”
“Los otros también querrán su comida.”
“Levanta una silla, vamos. Aquí tengo dos chicas deslumbrantes, y no me creen cuando les estoy hablando de algunos de los trabajos más geniales que hemos realizado. Necesito respaldo aquí, hermano.”
“Yo no creo que sea una buena idea hablar de estas cosas”, dijo Gregor. Él permaneció de pie.Newter tomó la bolsa y agarró un sándwich de adentro. “Todo bien. Faultline se unió a la conversación hace un rato, por lo que obviamente no le parece un problema. No van a hablar, ¿verdad, Laura? ¿Mary?”
Cada chica negó con la cabeza cuando Newter les preguntó por su nombre. Eso le permitió a Gregor etiquetar a la chica de cabello oscuro como Laura y la chica con el lápiz labial azul como Mary.
“Si Faultline dijo que estaba bien”, dijo Gregor. Cogió la bolsa de Newter y encontró su propio sándwich. “Laura y Mary, lo siento, los otros sándwiches que tengo aquí están reservados. Podría ofrecerles algo del mío, si quisieran.”
“Está bien, no tengo hambre”, respondió Laura, “Me gusta tu acento. ¿Es noruego?”
Gregor terminó su primer bocado, tragó saliva y negó con la cabeza, “No estoy seguro. Pero he hablado con un experto y él dice que el otro idioma que hablo es islandés.”
“¿No lo sabes?”
“No”, respondió Gregor.
Su respuesta brusca solo detuvo la conversación por un momento antes de que Newter lo pusiera en marcha de nuevo, “De acuerdo, hermano, diles a estas chicas contra quién nos enfrentamos el mes pasado.”
“¿El trabajo de la caja de juguetes?”, Preguntó Gregor, “¿con el mercado negro de Artesanos? No habia nadie-”
“El otro. El trabajo en Filadelfia.”
“Ah. Chevalier y Myrddin.”
Newter juntó sus manos, meciéndose en su asiento, “¡Te lo dije!”
“Y los vencieron”, dijo la chica de cabello oscuro, incrédula.
“¡No perdimos!” Gritó Newter.
“Estuvo muy cerca”, Gregor agregó sus propios dos centavos. “Chevalier es el líder del Protectorado en Filadelfia. Myrddin lidera el Protectorado de Chicago. Estas son personas que el mundo entero reconoce. Obtuvieron puestos protegiendo ciudades grandes en Estados Unidos porque son fuertes, porque son inteligentes y talentosos. Cumplimos el trabajo, como siempre hacemos, y nos marchamos.”
Newter se echó a reír, “Paguen.”
Ni Laura ni Mary parecían molestas cuando metieron la mano en el bolsillo y el bolso, respectivamente, y sacaron algunos billetes.
“¿Cuál fue la apuesta?” Preguntó Gregor.
“Les dije que no tenían que pagar si mentía.”
“¿Y si no estuvieras mintiendo? ¿Pagan más?”
“Ninguna penalización. Obtuve compañía y conversación por un tiempo”, sonrió Newter. Extendió la mano hacia la parte posterior de la cabina, agarró una bolsa que estaba allí y sacó un par de cucharas de plástico y una botella de agua. Con un gotero de agua que sacó de su bolsillo, extrajo agua de la botella y colocó unas gotas en cada cuchara. El último paso fue sumergir la punta de la lengua en cada gota de agua.
“Lámanlo”, les dijo a las chicas.
“¿Eso es todo?”, Le preguntó Laura.
“Es suficiente. Más, y es posible que vuelen por un tiempo inconvenientemente largo. Eso justo allí”, señaló Newter a la cuchara con la punta de la cola, “Es un poco menos de una hora de viaje psicodélico. Sin resaca, sin efectos secundarios, no es adictivo, y no se puede sufrir una sobredosis. Créeme, he intentado hacer que alguien tenga una sobredosis antes, en una situación de combate, y no pude lograrlo.”
Mary fue la primera en tomar la cuchara y meterla en su boca. Momentos después, sus ojos se abrieron de par en par y ella cayó inerte sobre el respaldo de la cabina.
“Oye”, dijo Laura, volviéndose hacia Gregor. Metió la mano en el bolsillo, encontró un recibo y un bolígrafo, y garabateó en la parte posterior en blanco del papel. Ella se lo entregó. “Mi número. Si quieres hablar, o, ya sabes, algo más.”
Ella le guiñó un ojo y luego se metió la cuchara en la boca.
Gregor parpadeó en una leve confusión mientras su cabeza cayó hacia atrás.
“Parece que has causado una buena impresión, Gregster”, se rió entre dientes.
“Tal vez”, dijo Gregor. Puso la mitad de su sándwich que quedaba en la bolsa de papel, luego hizo una bola con la envoltura. Después de un momento de vacilación, arrugó el recibo con el número de Laura en la bola. Lo lanzó a un cubo de basura a medio camino a través de la habitación.
“¡Oye! ¿Qué diablos?”
“No creo que yo le gustara porque soy yo”, dijo Gregor, “creo que le gustaba porque soy un monstruo."
“Creo que te estás saboteando, hombre. Esta buena. Mírala.”
Gregor lo hizo. Ella era atractiva. Él suspiró.
“Newter, ¿sabes lo que es un devoto?”
Newter negó con la cabeza.
“Es un término del argot para alguien que se siente atraído por personas con discapacidades debido a la discapacidad. Creo que se trata de poder, atracción por alguien porque de alguna manera son débiles. Creo que es probable que esta Laura me considere débil por la forma en que me veo, la forma en que puedo tener problemas día a día, y esto es atractivo para ella de una manera similar a la que un lisiado o un ciego seria para un devoto. Esto no me atrae.”
“De ninguna manera. Tal vez le gustes por la persona que está debajo.”
“No me vio lo suficiente como para saber quién podría ser esa persona”, respondió Gregor.
“Creo que te estás menospreciando. Yo aprovecharía esa oportunidad.”
“Eres una persona más fuerte que yo de muchas maneras, Newter. Debería llevarle la cena a los demás”, Gregor se dio vuelta para irse.
“Oye, haz una señal a Pierce para que envíe a otra chica o dos, ¿quieres?”
Gregor hizo lo que le pidió, llamando la atención del portero al pie de las escaleras. El portero, a su vez, llamó la atención de un grupo de chicas en la pista de baile.
Mientras las chicas se abrían paso, Gregor se volvió hacia Newter, “¿Estás feliz?”
“Oh hombre. No vas a entrar en una fase filosófica de nuevo, ¿verdad?”
“Te ahorraré eso. ¿Lo estás?”
“Tipo. Mírame. Tengo dinero para gastar, tengo a las chicas más calientes de la ciudad pidiendo probarme. ¡Literalmente queriendo probarme! ¿Qué piensas?”
“¿Estás feliz, entonces?”
“La época de mi vida, hermano.” Newter abrió sus brazos para saludar a un trío de chicas cuando llegaron a la cima de las escaleras.
“Me alegra.” Gregor se giró y entró al pasillo en la parte posterior del balcón. Cuando la puerta se cerró tras él, el sonido de la música detrás de él se atenuó.
Su siguiente parada fue la primera puerta a su izquierda. Él golpeó.
“Adelante.”
La habitación tenía una cama a cada lado, en las esquinas opuestas. Un lado de la habitación estaba atestado de carteles, fotos, una estantería repleta de libros, una computadora Apple con dos estantes para CD que se alzaban sobre ella y dos sistemas de altavoces. La música de los altavoces de la computadora apenas logró ahogar la música del club de abajo. La chica que estaba recostada en la cama tenía una densa capa de pecas en la cara y las manos, y cabello castaño rizado. Las revistas estaban amontonadas a su alrededor en la cama, amenazando con derrumbarse al menor movimiento.
El otro lado de la habitación era espartano. Nada adornaba las paredes, no había libros, ni computadora o parafernalia de computadora. Había una cama, una mesita de noche y una cómoda. El único toque de personalidad era una colorida colcha y una funda de almohada. Gregor sabía que había sido un regalo de Faultline. La propietaria no habría salido a buscarla ella misma. La residente de ese lado de la habitación estaba sentada en la esquina, mirando a la pared. Ella era rubia, el tipo de cabello rubio platinado que raramente duraba pasando la pubertad. Su suéter púrpura era un poco demasiado grande para ella, cayendo sobre sus manos, y sus jeans claros estaban claramente destinados a ser más cómodos que a la moda.
“Traje tu cena, Emily.”
“Gracias”, le respondió la chica pecosa. Cogió el sándwich que le lanzó y comenzó a pelar el paquete.
“¿Está bien?”, Le preguntó, haciendo un gesto a la chica de la esquina.
“No es uno de sus mejores días.”
El asintió.
“Elle”, habló, suavemente, “¿Puedo acercarme?”
Habían aprendido por las malas, que cuanto más distante estaba la niña, más fuerte era su poder. Esto la hacía particularmente peligrosa cuando estaba tan perdida que no podía reconocerlo. Una cruel ironía, observó Gregor, que prácticamente no tenía ningún poder cuando era más ella misma. Era un problema al que esperaban encontrar una respuesta, algún día.
La chica en la esquina se volvió para mirarlo a los ojos. Lo tomó por consentimiento, se le acercó y le puso un sándwich en las manos.
“Come”, la instruyó.
Ella lo hizo, casi mecánica en sus movimientos.
Después de que Faultline lo enlistó a él y a Newter, un trabajo los había llevado a un asilo de alta seguridad. Habían estado allí para interrogar a alguien sobre los Dragonslayers, un grupo de villanos que utilizaba tecnología de Artesano robada del Artesano más poderoso y de mayor perfil del mundo para el hurto y el trabajo mercenario. Su invasión del asilo no había ido tan bien como podría haberlo hecho, y había llevado a un cierre de alta tecnología de la instalación. No solo extendió su misión por varias horas, sino que también generó problemas con uno de los residentes, una parahumana que aparentemente tenía que ser movida regularmente, para que su influencia sobre su entorno no se extendiera más allá de los límites de su celda, convirtiéndola en una un problema serio para el personal, otros residentes y espectadores involuntarios.
Al final, después de tratar con el escuadrón enviado del Protectorado de Boston y obtener la información que necesitaban sobre los Dragonslayers, habían reclutado a la chica.
Miró y esperó lo suficiente para asegurarse de que estaba en camino de terminar su sándwich, luego se dio vuelta para irse. Emily le dio un pequeño saludo con la mano en señal de despedida, y él asintió una vez en reconocimiento.
Su última parada fue la oficina al final del pasillo del segundo piso. Miró por la ventana, luego se dejó entrar tan silenciosamente como pudo.
Faultline, propietaria de Palanquin y varias otras empresas de cobertura en Brockton Bay, estaba sentada en un gran escritorio de roble. Frente a ella, en medio de los libros de contabilidad, cuadernos y libros de texto de la universidad, había algo similar a un xilófono, una serie de varillas alineadas una al lado de la otra, atadas firmemente a una tabla.
Faultline estaba en su ropa profesional; una camisa de vestir blanca con las mangas arremangadas y pantalones negros metidos en brillantes botas de montar negras con dedos de acero. Su ondulado cabello negro estaba recogido en una cola de caballo. No llevaba máscara: los empleados de Palanquin que se aventuraban tan lejos como esta oficina estaban demasiado bien pagados para traicionarla. Sus rasgos eran tal vez demasiado agudos como para llamarlos convencionalmente atractivos, pero Gregor sabía que ella era ciertamente más atractiva que Newter o él mismo.
Mientras Gregor observaba, ella cerró los ojos, luego deslizó su mano por los extremos superiores de las varillas. La energía roja y azul crepitaba, y piezas de madera, metal, piedra y plástico en forma de moneda caían al escritorio. Otras varillas, varias de las cuales eran de madera verde, quedaron intactas.
“Carajo”, murmuró. Barrió los trozos de varios materiales en forma de moneda en un cubo de basura que estaba al lado de su escritorio. Echando un vistazo hacia donde estaba Gregor justo al lado de la puerta, levantó una ceja.
“No deseaba interrumpirte.”
“No te preocupes por eso. Tal vez distraerme ayudará.”
“Si estás segura.” Se acercó al escritorio, dejando la bolsa de papel sobre ella, “Eran las siete en punto, nadie había comido todavía. Nos conseguí unos sandwiches.”
“Gracias. ¿Cómo está Elle?”
“Spitfire dijo que estaba teniendo un mal día, pero que ha comido ahora. Quizás mañana será mejor.”
Faultline suspiró, “Esperemos. Es muy fácil volverse unido a esa chica, ¿sabe a qué me refiero?”
“Sí.”
“¡Carajo!”, Maldijo, mientras pasaba la mano por las varillas y, una vez más, la madera verde se negaba a cortarse.
“¿Qué estás haciendo?”
“Hemos hablado sobre el efecto Manton.”
“La regla que impide que algunos poderes afecten a los seres vivos. Has estado tratando de eliminar esas restricciones de ti misma.”
“Sin suerte. Es cuestión de tiempo antes de que tengamos un trabajo, las cosas se pongan feas, y sea demasiado débil, debido a esta limitación arbitraria.”
“Me resulta difícil creer que cualquiera que haya derrumbado un edificio sobre alguien pueda llamarse a sí mismo débil.”
“Eso fue más suerte que cualquier otra cosa", suspiró, mientras ajustaba las posiciones de las varillas.
“Si tú lo dices.”
“No es que no haya precedente para esto. Sabemos a ciencia cierta que algunas capas que alguna vez fueron retenidas por el efecto Manton han descubierto una forma de evitarlo o superarlo. Narwhal es el caso más obvio.”
“Sí.”
“Hay una rama teórica que dice que el efecto Manton es un bloqueo psicológico. Que, debido a nuestra empatía por los seres vivos, detenemos nuestros poderes en un nivel instintivo. O, tal vez, nos retenemos contra otros seres vivos porque hay una limitación impuesta inconscientemente que nos impide herirnos con nuestros propios poderes, y es demasiado general, abarcando a otros seres vivos en lugar de solo a nosotros mismos.”
“Ya veo.”
“Así que estoy tratando de engañar a mi cerebro. Con esta configuración, paso de material inorgánico a material orgánico muerto a tejidos vivos. Madera verde, en este caso. O lo mezclo para que vaya de uno a otro sin ningún patrón. Si puedo engañar a mi cerebro para que cometa un error, anticipando el material equivocado, tal vez pueda atravesar ese bloqueo mental. Hacerlo una vez, y sería más fácil para futuros intentos. Esa es la teoría, de todos modos.”
Ella lo intentó de nuevo. “¡Mierda!”
“No parece estar funcionando.”
“No me digas. Hazme un favor. Reorganiza estos. No me dejes verlos.”
Se acercó al escritorio, desató las varillas, las barajó y luego las ató en su lugar mientras ella estaba sentada allí con los ojos cerrados.
“Adelante”, le dijo.
Lo intentó de nuevo, con los ojos cerrados. Cuando ella los abrió, ella maldijo varias veces seguidas.
Gregor dio un paso alrededor del escritorio, la agarró por el cuello con su mano izquierda, y la sacó de la silla. La empujó al suelo y se subió encima de ella para que él estuviera a montando sobre ella, sus rodillas presionando sus brazos hacia abajo. Su agarre se apretó incrementalmente.
Los ojos de Faultline se agrandaron y su rostro comenzó a cambiar de color mientras luchaba. Le puso las rodillas en la espalda, pero uno podría haber tenido más éxito golpeando un lecho de agua. El efecto fue el mismo. Debajo de su piel, que era más dura de lo que uno podría imaginar, su esqueleto, músculos y órganos flotaban en un mar de fluidos viscosos. Su esqueleto, había aprendido, era más parecido al de un tiburón que un humano. Era un cartílago flexible que se doblaba donde el hueso se rompería y cicatrizaba más rápido que el hueso. Había sido atropellado por un automóvil y se puso de pie poco después. Sus patadas no tendrían mucho efecto.
“Lo siento”, le dijo.
Su lucha gradualmente se debilito. Tardó un tiempo antes de que empezara a flaquear.
Esperó un segundo más, luego la soltó. Ella comenzó a toser mientras vertía aire en sus pulmones.
Esperó pacientemente a que se recuperara. Cuando ella parecía tener más o menos el control de su propia respiración, habló: “Hace meses, estábamos hablando sobre este tema, el efecto Manton. Tu mencionaste cómo podría ser posible que alguien como nosotros tenga un segundo evento detonante. Un cambio radical o mejora en sus poderes como resultado de un momento de vida o muerte. Tal podría explicar cómo romper la regla de Manton.”
Ella asintió, tosiendo de nuevo.
“No habría funcionado si te hubiera advertido de antemano. Lo siento.”
Ella negó con la cabeza, tosió una vez, y luego le respondió con voz ronca: “No funcionó de todos modos.”
“Lo siento.”
“¿Y si hubiera funcionado, gran lunático? ¿Qué esperabas que te hiciera? ¿Corta tu mano? ¿Matarte?”
“Pensé que tal vez mi mano o mi brazo, en el peor caso. No creo que me mates, incluso en un momento como ese. Has hecho mucho por mí. Incluso si resultara imposible volver a conectarlo, no diría que es una mano muy atractiva”, examinó la mano que acababa de utilizar para estrangular a Faultline, “Perderla, por algo en lo que has estado trabajando durante mucho tiempo no es algo lamentable.”
“Idiota”, se puso de pie, tosiendo de nuevo, “¿Cómo diablos se supone que me vaya a enojar contigo cuando dices algo así?”
Él permaneció en silencio.
“Bueno, o eso no va a funcionar, o necesito algo que me acerque aún más a la muerte... en cuyo caso lo estoy tachando de la lista de todos modos.” Ella movió su silla y se sentó en su escritorio, empujando el aparato con las barras en la basura. “Me gusta estar viva demasiado para bailar en ese filo de la navaja.”
“Sí”, su voz era tranquila.
“Gracias, por cierto, por intentar eso”, le dijo, mientras vaciaba la bolsa de un sándwich y medio. Le devolvió el medio sándwich de Gregor a la bolsa y dejó la suya a un lado, sin abrir. “Creo que fuera fácil.”
Él sacudió la cabeza.
“Así que, estoy devolviendo el favor, entonces. Siéntate.”
Él acercó una silla y se sentó al otro lado del escritorio.
“Hace un año, accediste a darme una parte de tus ganancias en nuestro pequeño grupo, si las usaba para responder algunas preguntas que teníamos.”
“Recuerdo.”
“Hablaré con los demás sobre esto, pronto, pero ya que tú fuiste el que más pagó, pensé que era correcto que primero lo compartiera contigo.” Abrió un cajón y sacó un archivo. Ella lo empujó sobre el escritorio. “Esto es lo que he encontrado, hasta ahora.”
Él abrió el archivo. La primera página era una imagen, de alta resolución, de una 'u' estilizada, o una 'c' girada noventa grados en el sentido contrario a las agujas del reloj. Tocó su brazo, donde un tatuaje idéntico a la imagen lo marcaba.
“Sea quien sea”, explicó Faultline, “Ya sea una o varias personas, es muy, muy bueno para cubrir sus huellas.”
Pasó las páginas. El siguiente conjunto de páginas eran imágenes, informes de la escena del crimen, archivos oficiales y artículos de noticias sobre varios parahumanos, cada conjunto de páginas relacionadas con uno específico. El primero era un hombre monstruo con un caparazón parecido al de un escarabajo cubriendo su cuerpo. Gregor mismo era el segundo.
“Tú y Newter, como ya sabes, no están solos. De manera constante, los parahumanos han aparecido en toda América del Norte. Amnesia retrógrada, todos marcado por el mismo tatuaje que se encuentra en varias partes de su cuerpo. Cada uno fue abandonado en un lugar apartado en un área urbana. Callejones, zanjas, tejados, debajo de puentes.”
“Sí”. Gregor pasó más páginas. Cada conjunto de páginas tenía más personas como él.
“Aquí está la cosa, sin embargo. Al principio, la mayoría eran extraños en apariencia. Hasta cuatro de cada cinco parahumanos monstruosos, si puedes disculpar el término, siguen el patrón, y ese número podría aumentar si tuviera la oportunidad de examinar o conseguir una entrevista decente con los demás. El tatuaje, la amnesia, sus primeros recuerdos es despertar en algún lugar de una ciudad extraña.”
“¿Al principio, dijiste?”, Preguntó Gregor, “¿Esto cambió?”
“Pasa a la pestaña roja.”
Encontró la pestaña roja que sobresalía y se volvió hacia esa página. Una imagen de alta calidad de una atractiva chica pelirroja.
“Ella apareció en Las Vegas. Todo el negocio de los casinos ha mordido el polvo, casi, desde que los parahumanos que pueden jugar con las probabilidades o hacer trampa comenzaron a aparecer. Pero aún hay juegos clandestinos. Ella participó en algunos, y le pusieron una recompensa a su cabeza en cuestión de días. Se está llamando a sí misma Shamrock, y yo apostaría buen dinero en el hecho de que tiene poderes que le permiten manipular probabilidades.”
“Ya veo. ¿Por qué estamos hablando de ella?”
“Siguiente página.”
Pasó la página. “Ah”
Era una imagen granulada de una cámara de vigilancia. Shamrock estaba en medio de cambiarse de ropa en lo que parecía un estacionamiento subterráneo, y, aunque parcialmente oscurecido por la correa de su sostén, el tatuaje era visible en su omoplato. Una 'u' estilizada.”
“Esa es la pieza del rompecabezas número uno. Dadas las fechas, y eres libre de mirarlas en tu propio tiempo, pasando por los primeros avistamientos, las personas que aparecen con estos tatuajes son cada vez menos monstruosas con cada año que pasa. No siempre, pero es una tendencia. Entonces, boom, encontramos a Shamrock. No hay características extrañas de que hablar.”
Dio vuelta unas páginas.
“Pieza número dos. Me temo que es uno de esos casos en que las cosas se han cubierto demasiado bien para que podamos verificarlas, pero te diré lo que escuché. Tallahassee, Florida, hace solo tres meses, circuló un rumor sobre alguien que se hacía llamar Dealer.”
“¿Qué estaba traficando?”
“Poderes.”
“Poderes”, se hizo eco de Gregor.
“Pagale una cantidad en el vecindario de treinta y cinco mil dólares, el vendedor te da algo para beber, y te unes a las filas de los héroes y villanos en la comunidad de capas. Poderes en una botella.”
“Ya veo. ¿Cómo se relaciona esto?”
“Porque una persona que afirma ser cliente hizo una publicación en un blog sobre su transacción. Está cerca del final de ese archivo. En su publicación, describió que Dealer tenía un maletín de metal lleno de frascos. Grabado en el interior de la tapa...”
“El mismo símbolo que el tatuaje”, adivinó Gregor.
Faultline asintió, “Y eso es lo que sabemos.”
“Ya veo. ¿Podemos rastrear a este individuo con el blog?”
“Él está muerto. Asesinado por dos capas sin nombre menos de un día después de que hizo la publicación.”
“Ah.”
“Lo que creo es que alguien ha descubierto cómo las personas obtienen poderes, y han hecho un negocio de ello. Pero los primeros intentos no fueron tan bien. Podría ser que, si la química es mala, las personas que beben esas cosas se vuelven como tú, como Newter, como Sybill y Scarab.”
“Entonces esta persona o personas. Crees que están experimentando. Han estado perfeccionando su trabajo y los cambios físicos se han reducido.”
“Y este Dealer era su vendedor, o más probablemente, alguien que se robó parte de su trabajo e intentó sacar provecho de él. Las personas con las que hizo negocios no se hicieron los tatuajes.”
La silla de Gregor gimió dolorosamente mientras se inclinaba hacia atrás.
“¿Qué sigue?”
“Nadie ha visto u oído hablar de este Dealer desde que el blogger fue asesinado. El Dealer está muerto o está manteniendo un bajo perfil. Entonces seguimos nuestra otra pista. Tengo investigadores privados buscando a Shamrock. Estoy pensando en concluir nuestro contrato con Coil aquí, entonces, si tenemos la suerte de que nuestros detectives la encuentren antes que los cazarrecompensas, le hacemos una visita. O puede decirnos algo, o podemos ofrecerle un puesto en el equipo.”
“O ambos”, dijo.
“En un mundo ideal”, Faultline sonrió.

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2018.06.16 00:40 master_x_2k Colmena I

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Colmena I

El lugar era olvidable. Un lugar de mal muerte en una larga calle de negocios de mala. Todo estaba deteriorado. Era difícil de adivinar si las tiendas y restaurantes con las que uno se cruzaría estaban abiertos o no.
El pub tenía un cartel que decía 'Somer's Rock'. Había barras de hierro en las ventanas y las cortinas estaban cerradas, pero hubiera sido más inusual si ese no fuera el caso. Era ese tipo de área. La pintura del exterior se estaba pelando, y el óxido de los barrotes había sangrado sobre la pintura gris blanquecina debajo de las ventanas.
Cuando entramos, quedó claro que Somer's Rock era un libro que debería ser juzgado por su portada. Era oscuro, lúgubre y deprimente. El suelo de madera estaba manchado del mismo gris oscuro que el mostrador de la barra, las cortinas y los manteles eran de color verde oscuro, y el único color o brillo real, por así decirlo, era la luz amarilla emitida por las antiguas bombillas quemadas.
Había tres personas en Somer's Rock cuando llegamos. Una de ellas era una chica de unos veintitrés años con aspecto huraño, cabello castaño y un uniforme de mesera ligeramente arrugado, que nos miró cuando entramos, pero no hizo ningún intento por darnos la bienvenida. Había dos gemelos idénticos detrás de la barra en el rincón más alejado, probablemente sus hermanos mayores, que se ocupaban de lavar los vasos y nos ignoraban intencionalmente. Uno de ellos vestía una camisa de vestir y un delantal, parecía el barman, mientras que el otro tenía una camiseta negra debajo de una camisa hawaiana. Además del contraste en la moda, eran idénticos en altura, corte de pelo, rasgos y expresión.
Habían reunido un grupo de mesas con sillas dispuestas a su alrededor, pero pasamos junto a ellas hasta un cubículo en la esquina. Tattletale, Perra, Grue, Regent y yo nos acomodamos en los desgastados bancos acolchados. En realidad, los estaba llamando así en mi cabeza, porque no eran Lisa, Brian, Rachel y Alec. Todos estábamos de traje.
Cuando nos acomodamos, la chica con la expresión arisca se acercó a nosotros, dejó su bloc de notas sobre la mesa y me miró, la mirada en sus ojos casi desafiante. Ella no dijo una palabra.
“¿Coca-Cola?”, Me aventuré, sintiéndome incómoda bajo la mirada.
“No, Skitter”, Tattletale me dio un codazo, “Ella es sorda. Si quieres algo, escríbelo en el bloc.”
Para demostrarlo, extendió la mano sobre la mesa, tomó el bloc y escribió ‘té, negro’. Seguí su ejemplo y anoté mi orden, luego pasé la nota sobre la mesa a los chicos y a Perra. La chica me dio una mirada fea mientras se alejaba con nuestras órdenes.
Había pasado una semana desde el incidente con Bakuda. Lisa y Brian se habían detenido varias veces mientras yo pasaba mis días en la cama, dándome actualizaciones sobre la situación a medida que se desarrollaba. En un momento dado, incluso trajeron a Alec y Perra, y me sentí muy aliviada de que mi padre no hubiera estado en casa en ese momento. Alec y Perrano eran los amables invitados que Lisa y Brian eran, y yo sospechaba que su presencia y personalidades habrían planteado más preguntas con mi padre de las que habrían respondido.
Al parecer, alguien en el CGP había llamado a mi yo de traje 'Skitter'. Lung había oído algo al respecto, y ahora se había extendido por la ciudad después de su escape, lo que implicaba que probablemente me estaba buscando. Como un artículo de periódico planteó nuestra posible participación en los bombardeos que tuvieron lugar, como adversarios de Bakuda, mi nuevo nombre había aparecido una vez más, por lo que parecía que se estaba volviendo permanente. No me gustaba, pero no amaba ninguno de los nombres que se me ocurrían, así que podía soportarlo.
Parecía que habíamos llegado unos minutos antes, porque el resto de los invitados llegaron en cuestión de segundos el uno del otro, mientras la camarera nos trajo nuestras bebidas.
Kaiser entró por la puerta con una chica en cada brazo, rubias con medidas como modelos de Playboy. Kaiser llevaba una armadura de la cabeza a los pies, elaboradamente trabajada y coronada con una corona de cuchillas. El líder de Imperio Ochenta y Ocho. Las gemelas usaban los nombres de Fenja y Menja[1], y estaban vestidas con una armadura al estilo valkiria con innumerables alas de acero, junto con yelmos de cara cerrada. Tenía que admitir que a Kaiser le gustaban sus pesos pesados. Estas dos podían crecer hasta tener tres pisos de altura, y eran cien veces más resistentes cuando lo hacían.
Purity entró unos pocos pasos detrás de él con varios otros siguiéndola. Estaba vestida con un traje blanco sin marcas ni símbolos, pero la tela brillaba suavemente. Su pelo blanco y sus ojos brillaban también, pero era más como si estuvieran hechos de magnesio caliente que cualquier otra cosa. No podía mirar en su dirección sin tener manchas en mis ojos, y mi máscara tenía lentes tintados diseñados para reducir el brillo.
Las personas que habían venido con Purity eran otros miembros de Imperio Ochenta y Ocho. Krieg, Night, Fog y Hookwolf.[2] Era interesante de ver, porque hasta donde yo sabía, aunque cada uno de ellos había sido miembro de Imperio Ochenta y Ocho en algún momento, Purity había echo su propio camino, mientras que Night y Fog se habían separado para formar su propio duo en Boston no mucho después. Todos reunidos, aparentemente.
Ni siquiera era el equipo completo de Kaiser. Aparte de la rara excepción como Lung reclutando a Bakuda cuando estaba en Cornell, parecía que la mayoría de los grupos reclutaban nuevos miembros desde dentro de su propia ciudad. Kaiser era diferente. Era uno de los villanos estadounidenses más conocidos con una agenda de supremacía blanca, y las personas que compartían sus ideales o bien eran reclutados de otros estados o acudían a él. La mayoría no se quedó con él demasiado tiempo, por la razón que sea, pero aún así lo convirtió en el residente de Brockton Bay con el más músculo parahumano a su entera disposición.
Kaiser se sentó en un extremo de la mesa en el centro de la sala, su gente encontró asientos y sillas en las mesas detrás de él. Sin embargo, Purity no se relajó ni pidió bebidas. Se sentó en una silla unos metros detrás de Kaiser, se cruzó de brazos y cruzó un tobillo sobre el otro, sentándose para ver el proceso. A partir de mi investigación en línea y de buscar artículos de periódicos antiguos, sabía que Purity podía crear luz y cargarla con energía cinética. Ella era como una linterna humana, si la luz de la linterna pudiera atravesar las paredes de ladrillo y destrozar los autobuses de la ciudad a la mitad. En cuanto a potencia de fuego bruta, estaba cerca de la parte superior de la lista, una torre de artillería voladora.
Coil[3] entró después del Imperio Ochenta y Ocho, más llamativo porque estaba solo. Sin respaldo, sin mostrar fuerza. Era más alto que Grue, pero estaba delgado hasta el punto de ser esquelético. Su traje ceñido lo cubría de la cabeza a los pies, carecía incluso de agujeros para los ojos y aberturas para la nariz y la boca, y la forma en que se adhirió a su piel te permitia ver sus costillas y articulaciones individuales. El traje era negro, y el único diseño era una serpiente blanca, con su cabeza comenzando en la frente de Coil, la cola extendiéndose por la parte posterior de su cabeza, dando vueltas y vueltas por todo su cuerpo antes de finalmente terminar en uno de sus tobillos. Se sentó al final de la mesa frente a Kaiser.
“¿Qué puedes decirme sobre él?”, Le susurré a Tattletale.
“¿Coil? No puedo decir cuales serán sus poderes, pero él es uno de los jugadores más poderosos de la ciudad. Se considera un maestro de ajedrez. Ya sabes, como un maestro estratega, táctico. Controla más de la mitad del centro de la ciudad con escuadrones de personal de primera clase con equipo de última tecnología. Ex militares de todo el mundo. Si siquiera tiene poderes, es el único en su organización que los tiene.”
Asenti. Casi lo contrario de Kaiser en ese departamento. Pude haber preguntado más, pero otros entraban a la habitación.
Faultline. La conocí de mi investigación. Tenía veintitantos años y su pelo negro y liso estaba recogido en una coleta larga y erizada. Su disfraz era extraño, se aproximaba a algo así como una mezcla de antidisturbios, un uniforme de artes marciales y un vestido. Cuatro personas entraron a la habitación con ella, y los dos tipos del grupo fueron instantáneamente las personas más raras de la sala. Los conocía por su nombre también. Newter no llevaba puesta una camisa, zapatos o guantes, lo que hacía que fuera más evidente que su piel era de color naranja neón de pies a cabeza. Tenía ojos azul claro, cabello rojo oscuro que parecía mojado y una cola prensil de metro y medio de largo. Gregor el Caracol tenía obesidad mórbida, estatura promedio, sin pelo en todo el cuerpo. Su piel era de un blanco lechoso y ligeramente translúcida, por lo que podía ver sombras debajo de ella donde estaban sus órganos. Al igual que alguien más podría tener acné malo, tenía trozos de concha o escamas que le costraban la piel. Parecían casi percebes, pero tenían forma de espiral.
No hubieras pensado que eran cercanos por su lenguaje corporal, el silencio y la gran diferencia en apariencia, pero ambos tenían tatuajes a juego. El de Newter estaba justo encima de su corazón, mientras que el de Gregor estaba en su brazo. Parecía el símbolo griego 'Omega', pero al revés. Tal vez una 'u' estilizada.
Las otras dos chicas en el grupo de Faultline eran muy normales en contraste; Labyrinth vestía una túnica verde oscura y una máscara con líneas por todas partes. Spitfire vestía un traje rojo y negro con una máscara de gas.
Me sorprendió cuando Faultline caminó deliberadamente por nuestra mesa camino a su asiento, tomando el camino más largo. Cuando pasó junto a nosotros, nos miró a Tattletale y a mí, y nos miró con desprecio un poco antes de tomar la silla a la derecha de Kaiser.
“Voy a ir antes de que se lleven todos los asientos, ¿está bien?” Grue habló, y el resto de nosotros asintió. Grue se sentó entre Faultline y Coil.
“¿Qué fue eso con Faultline y tú?”, Murmuré a Tattletale, “¿Historia?”
“Nada importante”, respondió ella.
Regent se inclinó hacia adelante. “Ella y Tattletale han estado peleándose un poco. Faultline subió la apuesta cuando nos sacó a Spitfire cuando estábamos en el medio de intentar reclutarla. No puedo decir por qué a Faultline no le gusta Tattle, pero sé que Tattletale odia cuando las personas actúan como si fueran más inteligentes que ella, y Faultline es más inteligente que ella. Ay. Carajo, eso dolió.”
Tattletale lo había pateado debajo de la mesa.
“Son mercenarios, ¿verdad?”, Le pregunté.
Tattletale asintió, “La Cuadrilla de Faultline hace todo menos asesinato. Puedes decir que su personalidad apesta, puedes decir que sus poderes apestan, pero admito que es muy buena para encontrar fortalezas ocultas en las personas que trabajan para ella. ¿Ves esos dos tipos? Cuando se trata de poderes, fueron poco privilegiados. Se convirtieron en monstruos que no podían vivir en la sociedad normal, terminaron sin hogar o viviendo en las alcantarillas. Hay una historia detrás de ello, pero se convirtieron en un equipo, ella los hizo efectivos, y hasta ahora solo han echado a perder uno o dos trabajos.”
“Entendido”, dije, “Impresionante.”
“Sin embargo, ten en cuenta que no hemos echado a perder ninguno. Llevamos un 100%.”
“Han hecho algo así como tres veces más trabajos que nosotros”, señaló Regent.
“Pero no hemos fallado en ningún trabajo, es lo importante”, enfatizó Tattletale.
Llegó otro grupo, y era como si vieras una ola de disgusto en las caras de la habitación. Había visto referencias en la web y artículos de noticias sobre estos tipos, pero no eran del tipo de los que tomas fotos. Skidmark, Moist, Squealer.[4] Dos hombres y una chica, todos demostrando que las capas no eran necesariamente atractivas, exitosas o inmunes a las influencias del abuso de sustancias. Adictos serios y traficantes que pasaron a tener superpoderes.
Skidmark llevaba una máscara que cubría la mitad superior de su rostro. La mitad inferior era de piel oscura, con los labios y los dientes muy agrietados que se parecían más a los pistachos que a cualquier otra cosa. Se acercó a la mesa y tomó una silla. Antes de que pudiera moverla, sin embargo, Kaiser pateó la silla fuera de su alcance, haciéndola caer de costado, deslizándose por el suelo.
“¿Qué mierda?” Gruñó Skidmark.
“Puedes sentarte en un cubículo”, dijo Kaiser. A pesar de que su voz era completamente tranquila, como si estuviera hablando con un extraño sobre el clima, se sintió amenazante.
“Esto es porque soy negro, ¿verdad? De eso se trata, ¿verdad?”
Aún en calma, Kaiser respondió: “Puedes sentarte en un cubículo porque tú y tu equipo son perdedores patéticos y trastornados a los que no vale la pena hablar. ¿Las personas en esta mesa? No me gustan, pero los escucharé. Ese no es el caso contigo.”
“Andate a la mierda. ¿Qué hay con este tipo?” Skidmark señaló a Grue, “Ni siquiera sé su nombre, y él está sentado.”
Faultline le respondió: “Su equipo atracó al Banco Central de Brockton Bay hace una semana. Han enfrentado a Lung varias veces en el pasado y todavía están aquí, lo cual es mejor que la mayoría. Ni siquiera contando los eventos de hace una semana, él sabe sobre el ABB y puede compartir esa información con el resto de nosotros.” Ella le dio a Grue una mirada que dejaba en claro que no tenía otra opción si quería sentarse en la mesa. Él agachó la cabeza con la menor señal de asentimiento en respuesta. Discutimos las cosas de antemano y acordamos qué detalles compartiríamos.
“¿Qué has hecho que valga un asiento en esta mesa?”, Le preguntó a Skidmark.
“Tenemos territorio-“
“No tienes nada”, respondió Grue, alzando la voz y con sus poderes distorsionados. “Son cobardes que toman las áreas que a nadie más le importan, fabrican drogas y se las venden a los niños.”
“Vendemos a todos, no solo-”
“Encuentra un cubículo”, la voz que gruñía de Grue lo interrumpió. Skidmark lo miró y luego miró a los demás sentados alrededor de la mesa. Todos quietos, cada conjunto de ojos que podía ver detrás de las máscaras lo estaba mirando fijamente.
“Putos. Todos ustedes, les arde el culo roto”,[5] gruñó Skidmark, caminando hacia la cabina donde ya estaban sentados sus compañeros de equipo.
La mesera recogió la silla caída y la devolvió a su posición en la mesa, sin mirar a nadie a los ojos mientras se acercaba a la mesa donde estaba sentada la gente de Kaiser, dejaba su libreta y esperaba a que todos escribieran sus órdenes. Me di cuenta por qué el pub tenía una camarera sorda.
“Tomaré una silla, creo”, alguien habló desde la puerta. La mayoría de las cabezas se volvieron para ver a una figura masculina vestida de negro con una máscara roja y sombrero de copa. Me dio una especie de vibra Baron Samedi.[6] Sus compañeros de equipo lo siguieron a la habitación, todos con trajes a juego de rojo y negro, que diferían solo en el diseño. Una chica con un motivo solar, un hombre con armadura voluminosa y una máscara cuadrada, y una criatura tan grande que tenía que arrastrarse sobre sus manos y rodillas para atravesar la puerta. Era difícil de describir, se aproximaba a algo así como un gorila sin pelo de cuatro brazos, con un chaleco, máscara y polainas en el estilo rojo y negro que llevaba su equipo, garras de seis pulgadas que se volcaban en cada uno de los dedos de las manos y los pies.
“Los viajeros, ¿no?” Coil habló, su voz suave, “No son locales.”
“Podrías llamarnos nómades. Lo que estaba sucediendo aquí era demasiado interesante como para dejarlo pasar, así que decidí detenernos para una visita.” El tipo con sombrero de copa realizó la primera reverencia realmente formal que había visto en mi vida. “Me hago llamar Trickster.”[7]
“¿Conoces las reglas aquí?” Grue le preguntó a Trickster.
“Hemos estado en lugares similares. Puedo adivinar. Sin peleas, sin poderes, sin tratar de provocar a otros para que causen problemas, o todos los demás en la sala dejan de lado todas sus diferencias para derribarte.”
“Suficientemente cerca. Es importante tener un terreno neutral para reunirse, tener una discusión civilizada.”
“No voy a discutir eso. Por favor, continúa como si yo no estuviera aquí.”
Cuando Trickster se sentó en una silla y apoyó los pies en la mesa, nadie se quejó, aunque parecía que Skidmark quería matar a alguien. El resto de los Viajeros se instaló en un stand no lejos de nosotros. El gorila estaba sentado en el suelo y todavía era lo suficientemente grande como para estar a la altura de sus compañeros de equipo.
Coil bajó la cabeza asintiendo con la cabeza y agitó los dedos. Cuando habló, su voz era suave, “Esos deberían ser todos. Parece que Lung no vendrá, aunque dudo que ninguno de nosotros se sorprenda, dado el tema de la discusión de esta noche.”
“El ABB”, respondió Kaiser.
“Treinta y cinco personas confirmadas muertas y más de un centenar hospitalizado en la última semana. Presencia armada en las calles. Continuos intercambios de disparos entre miembros de ABB y las fuerzas combinadas de la policía y el ejército. Han atacado nuestros negocios y han bombardeado lugares donde creen que podríamos operar. Se han apoderado de nuestros territorios, y no hay indicios de que pretendan detenerse en el corto plazo”, aclaró Coil la situación para todos los presentes.
Es un inconveniente”, dijo Kaiser.
“Están siendo imprudentes”, dijo Faultline. Ella lo hizo sonar como si eso fuera un crimen a la par con gatitos asesinos.
Coil asintió, “Lo cuál es la verdadera preocupación. El ABB no puede sostener esto. Algo cederá, se autodestruirán tarde o temprano, y es probable que dejen de ser un problema. Si las cosas hubieran sido diferentes, podríamos ver esto como algo bueno. Nuestro problema es que las acciones del ABB llaman la atención sobre nuestra bella ciudad. Seguridad nacional y las fuerzas militares están estableciendo una presencia temporal para ayudar a mantener el orden. Los héroes están acudiendo en masa a la ciudad para apoyar al Protectorado a recuperar el control de la situación. Está dificultando los negocios.”
“Bakuda está en el centro de esto”, Grue se unió al diálogo, “Lung puede ser el líder, pero todo depende de la chica. Ella ‘reclutaba’ orquestando allanamientos en las casas de las personas mientras dormían, sometiéndolos e implantándoles bombas en la cabeza. Luego usó esas bombas para obligar a sus víctimas a secuestrar más. No menos de trescientos en total ahora. Todos y cada uno de sus soldados saben que si no obedecen, Bakuda puede detonar las bombas. Todos ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas, porque las alternativas son la muerte segura o ver a sus seres queridos morir por su fracaso. Derribarla es nuestro objetivo final, pero ella arregló sus bombas para que se disparen cuando se detiene su corazón, por lo que es un poco más complicado que un simple asesinato.”
Extendió la mano hacia la oscuridad que envolvía su pecho y retiró un paquete. “Grabó en video la emboscada que hizo contra mi grupo hace una semana y la dejó atrás cuando corrió. He hecho copias. Tal vez lo encuentren útil para entenderla mejor.”
Grue entregó un CD a todos en la mesa.
Esta fue nuestra demostración de fortaleza. El video mostraba todo, desde el punto en que Bakuda había licuado a Park Jihoo hasta la segunda bomba que había detonado entre sus filas. Cuando la segunda bomba se disparó en medio del grupo de Bakuda, la cámara se detuvo brevemente, grabó el sonido de las armas y todo se oscureció por el poder de Grue, pero no nos mostró corriendo. No reveló nuestras debilidades, la suerte que habíamos tenido al escapar, o lo malas que realmente habían sido nuestras circunstancias. Dejó que todos supieran contra qué nos habíamos enfrentado, les hizo saber que salimos bien y que habíamos podido asistir a esta reunión. Eso haría tanto por nuestra reputación como cualquier otra cosa.
No estaba 100% recuperada de mi conmoción cerebral, y Alec se quejaba de pinchazos en el brazo todavía, pero Brian había enfatizado lo importante que era que asistiéramos, dar la ilusión de que nuestro equipo estaba intacto. Al ver a los otros grupos con sus sutiles exhibiciones, supe que tenía razón.
“Así que,” Coil dejó que las palabras quedaran suspendidas en el aire mientras él hacía crujir cada uno de los nudillos en su mano derecha individualmente, “¿Estamos de acuerdo? No se puede permitir que el ABB continúe operando.”
Hubo asentimientos y murmullos de acuerdo alrededor de la mesa, algunos de los varios villanos se reunieron alrededor de la habitación.
“Entonces sugiero que establezcamos una tregua. No solo todos aquí, sino también entre nosotros y la ley. Me pondría en contacto con las autoridades y les haría saber que hasta que se aclare este asunto, nuestros grupos restringirán nuestra actividad ilegal a solo lo que es absolutamente esencial para nuestro negocio, y haremos cumplir lo mismo para aquellos que hacen negocios en nuestros territorios. Eso permitiría a las fuerzas policiales y militares concentrarse por completo en el ABB. No habría violencia, luchas internas entre nuestros grupos, apropiaciones de territorio, robos o insultos. Nos unimos a los que podemos tolerar para garantizar la victoria e ignoramos a aquellos con quienes no podemos cooperar.”
“Solo voy a decir que mi grupo no se involucrará directamente en esto sin una razón”, dijo Faultline, “No iremos en contra del ABB a menos que se interpongan en mi camino o alguien pague mis tarifas. Es la única política viable cuando eres una capa de alquiler. Y para que quede claro, si el ABB paga, mi equipo estará al otro lado de las cosas.”
“Desafortunado, pero tú y yo podemos hablar después de que termine esta reunión. Prefiero mantener las cosas simples” dijo Coil, “¿Estás de acuerdo con los otros términos?”
“¿Mantenerse por lo bajo, sin armar un escándalo con otros grupos? Eso es status quo con mi grupo de todos modos.”
“Bueno. ¿Kaiser?”
“Creo que eso es aceptable”, estuvo de acuerdo Kaiser.
“Estaba hablando con mi grupo sobre hacer algo no muy diferente de lo que Coil acaba de proponer”, Grue dijo: “Sí, estamos bien con eso.”
“Claro”, dijo Trickster, “No es un problema. Cuenten con nosotros.”
Se estrecharon manos alrededor de la mesa.
“Divertido”, murmuró Tattletale.
Me alejé de la escena para mirarla, “¿Qué?”
“Aparte de Grue y tal vez Faultline, todo el mundo ya está tramando cómo pueden usar esta situación para su beneficio, o joder a los demás.”
Regresé a la escena, los villanos sentados alrededor de la mesa. Me di cuenta de cuánto potencial destructivo se había acumulado en la sala.
Esto podría ponerse complicado.
[1] Fenja y Menja (la “j” se pronuncial como una “i”) eran gigantes de la Cancion de Grotti, un mito nordico, que daban servicio a un rey que desperdiciaba sus dones y por ello calló del poder.
[2] Krieg: lit. batalla en aleman. Nigh y Fog: Noche y Niebla. Hookwolf viene del wolfsangel o gancho de lobo, un símbolo alemán a veces asociado con los nazis.La imagen del lobo también hace alusión a Fenris, el lobo gigante de la mitología nordica.
[3] Coil: lit. espiral o resorte
[4] Skidmark: las manchas que uno hace en los calzones. Moist: lit. húmedo. Squealer: lit. Chilladora
[5] Lo crean o no esto es una traducción bastante literal de lo que dice.
[6] Una figura del vudú que se ve como un hombre negro con pintura de calavera en la cara, traje y sombrero de gala.
[7] El pícaro divino, embaucador o trickster es una figura presente en diversas mitologías el mas conocido trickster hoy es el dios nordico Loki. El termino se usa de forma genérica para la gente que hace tretas.

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2018.06.08 20:59 master_x_2k Caparazón VII

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______________________Caparazón VII______________________

Grue levantó las manos y cubrió toda el área en la oscuridad. No ayudaría mucho. Incluso si dudaban o se confundían en la oscuridad, la multitud de cuerpos eventualmente tropezaría con nosotros, y nos golpearían y reducirían bajo la fuerza de los números. La única ventaja real era que, si alguno de ellos tenía armas, probablemente no dispararían, por miedo a golpear a sus propios hombres.
Sentí manos agarrar mi cintura, y arremetí con mi bastón. Las manos me soltaron, y el bastón golpeo solo el aire. Después de un momento, sentí que las manos me agarraban de nuevo, el agarre suave. No un enemigo, Grue, me di cuenta.
“Lo siento”, murmuré. Podía oír dentro de su oscuridad, ¿no?
Me alzó en el aire e inmediatamente entendí su intención. Levante la mano y sentí ladrillos, luego encontré el metal corrugado del techo. Me levanté y me volteé para alcanzar a la siguiente persona, con una mano sujetando el borde del techo para mantenerme en su lugar.
Encontré las manos de Regent y Tattletale en la oscuridad y les ayudé a subir. Sabía que ninguno era Grue, porque eran demasiado livianos. Cinco o seis largos y tensos segundos pasaron antes de que Grue tomara mi mano y se levantara.
Bajamos por el otro lado, y Grue desvaneció la oscuridad que nos rodeaba.
Había tres pandilleros de ABB parados en un extremo del callejón en el que acabábamos de entrar, y un cuarto miembro solitario en el otro. Ambos grupos miraban hacia el lado equivocado y permanecían inmóviles, lo cual era una buena indicación de que no nos habían notado.
La gran cantidad de soldados que habíamos visto no encajaba, y dije eso, “¿Qué mierda? ¿Cuántas personas eran eso?”
Grue aparentemente estaba pensando en la misma línea. “ABB no debería tener tantos miembros.”
“Lo tienen ahora”, Tattletale miró por encima del hombro a los miembros de ABB que estaban detrás de nosotros, y luego al solitario que aún no había reaccionado a nuestro acercamiento, “¡Trampa! ¡Abajo!”
Prácticamente me empujó al suelo, luego se cubrió ella.
La solitaria figura frente a nosotros brilló, luego desapareció. En su lugar, por una fracción de segundo, había un objeto cilíndrico del tamaño de un buzón. Sabiendo en qué tipo de dispositivos se especializaba Bakuda, acerqué mis piernas a mi cuerpo, cerré los ojos y cubrí mis oídos.
La fuerza de la explosión me golpeó lo suficiente como para sentirla en mis huesos. Me levantó del suelo. Por un momento, me sentí como si estuviera flotando, llevada por un poderoso viento caliente. Primero golpeé el suelo con mis codos y rodillas, y temblaron de agonía ante el impacto.
Caos. Los cuatro o cinco depósitos de almacenamiento que habían estado más cerca del recipiente se habían reducido a trozos de ladrillo llameante, ninguno más grande que una pelota de playa. Otros depósitos cerca de esos tenían puertas, paredes y techos volados. Mas de un deposito había estado en uso porque la explosión los había vaciado de su contenido. Muebles, cajas de libros, ropa, paquetes de periódicos y cajas de papeles llenaban el callejón.
“¿Todos están bien?” Preguntó Grue, mientras se tambaleaba para ponerse de pie.
“Ay. Estoy quemada. ¡Mierda! Ella nos estaba esperando,” gruñó Tattletale. Por muy malas que fueran sus quemaduras, no eran tan severas como para ser vistas a través del humo y el polvo. “Poner trampas, tener a su gente esperando. Mierda, solo estuvimos media hora más tarde de lo planeado. ¿Cómo?”
“Tenemos que movernos”, nos instó Grue, “Esto se vuelve diez veces más difícil si nos encuentra. Tattletale, cuidado con…”
“Ya te encontré”, gritó Bakuda en lo que podría haber sido una voz de cantar, si su máscara no se filtrara a un monótono sonido siseante. Salió del humo que se elevaba desde el lugar de la explosión; su capucha estaba echada hacia atrás y su pelo negro lacio soplaba en el viento. Las lentes de sus gafas de color rojo oscuro eran casi exactamente del mismo color que el cielo sobre ella. Había cinco o seis matones a solo un paso o dos detrás de ella, un tipo de mediana edad que no parecía un miembro de la pandilla, y un chico flaco que probablemente era más joven que yo. Me alegré de ver que ninguno de ellos tenía pistolas, pero todos estaban armados con armas de algún tipo.
“No es que seas difícil de encontrar”, continuó Bakuda, extendiendo los brazos para señalar la devastación que la rodeaba. “Y si crees que esto solo se pone diez veces más duro-”
Grue la atacó, callándola, y su oscuridad se convirtió en una gran nube cuando la golpeó, envolviendo a su grupo. Aprovechamos su ceguera momentánea para escapar por el otro lado del callejón.
Estábamos a mitad de camino del callejón cuando escuché un sonido detrás de nosotros, como el sonido de un látigo. Me pareció profundamente erróneo, ya que no deberíamos haber podido escuchar nada a través de la oscuridad de Grue. De repente, fue como si estuviéramos corriendo contra un poderoso viento en contra.
Excepto que no era viento. Mientras buscaba la fuente del ruido, vi la nube de oscuridad de Grue encogiéndose. Escombros comenzaron a deslizarse hacia el epicentro de la oscuridad, y el viento - el tirón - comenzó a aumentar en intensidad.
“¡Agárrense de algo!” Gritó Grue.
Romper la postura y abalanzarse hacia un lado era como forzarme a saltar sobre un abismo de treinta metros. No sé si lo calculé mal, o si el efecto que estaba ejerciendo sobre mí aumentó en fuerza cuando salté, pero mi mano no llegó al pomo de la puerta. Le erré al que está en el depósito vecino también.
Supe en un instante que, incluso si lograba poner mi mano sobre algo, la fuerza del tirón me arrancaría de él antes de que lo agarrara bien. Tomé mi cuchillo de su funda en la parte baja de mi espalda y lo balanceé con toda la fuerza que podía usar en la siguiente puerta que vi. Se hundió en la madera, impidiéndome ser arrastrada hacia atrás, o caer hacia los lados. Sin embargo, el cuerpo de cincuenta y cinto kilos que colgaba de él era demasiado, y casi de inmediato, el cuchillo comenzó a deslizarse del agujero.
Sin embargo, me había detenido lo suficiente. A medida que la fuerza del arrastre aumento hasta el punto en que mi cuerpo estaba paralelo al suelo, esperé con el corazón en mi garganta, observando el área donde el cuchillo se encontraba con la puerta, al ver que se deslizaba milímetros por milímetro. En el momento en que se liberó de la madera, agarré el pomo de la puerta que había estado solo unos centímetros al lado de mis dedos. Mi brazo se sacudió dolorosamente, pero logré sostenerme y meter el cuchillo en el espacio entre la puerta y el marco. Incluso con dos cosas de las que sujetarse, no parecía suficiente.
De repente, el efecto se detuvo. Mi cuerpo se derrumbó en el suelo en entrada del depósito, y levanté los dedos rígidos del mango del cuchillo y la perilla. A lo largo de toda la calle, enormes nubes de polvo rodaban hacia el punto donde su dispositivo se había activado. Las partes de los depósitos que habían sido incendiados se habían apagado, pero aún ardían lo suficiente como para enviar columnas de humo oscuro al aire.
Regent había encontrado un agarre en el borde del techo de un depósito; o se había doblado antes de agarrarlo, o la fuerza del tirón había doblado el metal mientras se aferraba a él. Tattletale y Grue aparentemente habían abierto la puerta de un depósito, porque salieron de él juntos, Grue cojeaba levemente.
“¿Qué mierda fue eso?” Jadeé, “¿Un agujero negro en miniatura"?”
Tattletale se rió entre dientes, “Supongo que sí. Eso estaba ro-”
Desde el otro lado de los depósitos de almacenamiento, un bote se arqueó en el aire, chocó contra el techo de metal de una taquilla de almacenamiento y aterrizó en el medio de nuestro grupo.
Grue estaba sobre él en un abrir y cerrar de ojos, usando su pie para deslizarlo por el suelo y dentro del depósito que él y Tattletale acababan de dejar. Sin detenerse, abrió los brazos y nos condujo a todos mientras huía.
Incluso con ladrillos y concreto en el camino, la explosión nos derribó. Esa no fue la parte aterradora. Cuando la explosión inicial pasó, el resto de la explosión pareció suceder en cámara lenta. Trozos rotos de la choza de ladrillo se movieron a través del aire tan lentamente que apenas se podía decir que se estaban moviendo. Mientras miraba, pude ver que en realidad disminuían la velocidad.
Luego miré hacia adelante y vi columnas de humo en movimiento rápido y escombros que rebotaban en el suelo al doble de la velocidad normal, a solo tres metros de nosotros. Me tomó un precioso segundo para darme cuenta de por qué.
Todavía estábamos en el área de explosión.
“¡Rápido!” Grité, en el mismo momento en que Tattletale gritaba “¡Ve!”
Nos lanzamos hacia adelante, pero pude ver que las cosas continuaban acelerando justo en frente de nosotros. Lo que significaba, realmente, que estábamos disminuyendo la velocidad. Disminuyendo a una parada absoluta.
De alguna manera, no pensé que este efecto terminaría en cuestión de minutos como lo hacía el de Clockblocker.
Rompimos el perímetro del efecto con lo que parecía un cambio abrupto en la presión del aire. No tuve la oportunidad de comprobar qué tan cerca estábamos de quedar atrapados en el tiempo para siempre, porque Bakuda estaba detrás de la hilera de depósitos, lanzando otra salva: tres proyectiles que se arquearon en el aire, hilos de humo púrpura detrás de ellos.
Grue disparó ráfagas de oscuridad, probablemente con la esperanza de amortiguar los efectos, y dijo sin aliento, “¡Por encima de los depósitos!”
Regent y yo estábamos arriba de la fila de depósitos primero, de la misma manera que lo habíamos hecho cuando la multitud nos había perseguido. Una vez que Regent bajó para hacer espacio, Tattletale y yo ayudamos a Grue a subir, y bajamos por el otro lado.
Una vez más, en cada extremo del callejón, había miembros de los ABB. No se movían, lo que significaba que o no nos habían notado, o simplemente eran imágenes holográficas que ocultaban trampas. Apostaría en esto último.
“Otra vez”, jadeé, “arriba.” No podíamos arriesgarnos a otra trampa, otra explosión de bomba demasiado cerca de nosotros. Así que cruzamos el callejón de nuevo y subimos a la siguiente fila de depósitos.
Nos encontramos mirando a media docena de miembros armados de los ABB. Excepto que no eran tus típicos miembros de pandillas. Uno de ellos era un anciano chino que sostenía un rifle de caza. Había una niña que no podía tener más de doce años, sosteniendo un cuchillo, que podría haber sido su nieta. De los once o doce de ellos, solo tres tenían el aspecto de matón que realmente los identificaba como miembros de la pandilla. El resto simplemente parecía aterrorizado.
El viejo nos apuntó con su arma, vaciló.
Un matón con un tatuaje en el cuello escupió algo en un idioma oriental que no pude ubicar, y la frase terminó con un inglés muy particular, “¡Dispara!”
Estábamos en el otro lado de los casilleros antes de que pudiera decidirse. Grue creó una nube de oscuridad sobre la parte superior de los casilleros, para desalentarlos.
“¿Qué diablos?” Regent se quedó sin aliento. No habíamos dejado de correr o luchar desde que Bakuda nos había lanzado a la multitud sobre nosotros.
“Están asustados, no son leales”, habló Tattletale, no tan sin aliento como Regent, pero definitivamente sintiendo el efecto de los últimos minutos corriendo y escalando, “Ella los está forzando a servir como sus soldados. Amenazando a ellos o a sus familias, probablemente.”
“Entonces ella ha estado trabajando en eso por un tiempo”, dijo Grue.
“Desde que Lung fue arrestado”, confirmó Tattletale, “¿A dónde mierda vamos?”
“De vuelta sobre la misma pared”, decidió Grue. “Los cegaré, cruzaremos en un punto diferente en caso de que abran fuego donde nos vieron por última vez.”
Antes de que pudiéramos poner en marcha el plan, hubo otra explosión. Nos tambaleamos hacia la pared frontal de la taquilla que acabábamos de bajar, colapsándonos en un montón. Todo mi cuerpo estaba caliente, y mis oídos estaban sonando, y ni siquiera habíamos estado tan cerca.
Cuando levanté la cabeza, vi que uno de los armarios de almacenamiento frente a nosotros había sido nivelado. A través del espacio, vi a Bakuda de pie a montada sobre la parte trasera de un jeep, con una mano agarrando la jaula antivuelco que se arqueaba sobre la parte superior del vehículo. Ella estaba diciendo algo a los matones en los asientos delanteros y de pasajeros, pero no pude entender sobre el zumbido en mis oídos. Se despegaron hacia la derecha, y por solo una fracción de segundo, ella me miró.
Tomé mis bichos y los dirigí hacia ella, pero ella se movía demasiado rápido. Eso me dejó la opción de repartirlos para que se interpusieran en su camino, con la esperanza de que se los chocara, y tal vez los suficientes sobrevivirían al impacto para darme una idea de dónde estaba.
“Está dando la vuelta”, le dije, agarrando la muñeca de Tattletale, “No podemos cruzar la pared.”
“Tenemos que seguir corriendo”, jadeó Regent. Estaba teniendo problemas para escucharlo.
“No”, Grue lo detuvo, “Eso es lo que quiere. Nos está llevando a la siguiente trampa.”
“¿A dónde vamos, entonces?” Regent preguntó, impaciente, “¿Luchar contra ella de frente? ¿La atrapamos por sorpresa? Si puedo verla, puedo meterme con su puntería.”
“No. Tiene suficiente potencia de fuego para matarnos, incluso si falla,” Grue negó con la cabeza, “No tenemos muchas opciones. Si saltamos este muro de nuevo, no solo tendremos que lidiar con los matones y el viejo. Corremos al final de este callejón, estamos caminando de frente hacia una bomba. Así que tenemos que dar marcha atrás. Sin elección.”
Ojalá hubiera otra opción. Retroceder significaba volver hacia el centro de la instalación, significaba prolongar nuestro escape, y posiblemente correr de cabeza contra las tropas de ABB.
Nos dirigimos hacia la brecha que la última explosión de Bakuda había creado en los casilleros, y Grue llenó el callejón que estábamos dejando con la oscuridad, para ayudar a cubrir nuestra fuga. El pequeño camino estaba vacío, a excepción de las figuras inmóviles en cada extremo.
Cuando comenzamos a subir la siguiente hilera de depósitos, sentimos más que escuchamos una serie de explosiones desgarrar el área detrás de nosotros. Bakuda estaba bombardeando la nube de la oscuridad con una serie de explosivos. Supongo que no necesitas ver si puedes golpear tan fuerte.
Bajamos de los casilleros y nos encontramos en el mismo lugar en el que estábamos cuando escapamos de la turba. Había tres figuras inmóviles en un extremo del callejón, sin duda una bomba oculta, y la destrucción causada por las explosiones y el agujero negro en miniatura enlatado en el otro. Si escalábamos el casillero, nos arriesgábamos a tirarnos directamente a la muchedumbre de la que habíamos huido. Tendríamos el elemento de sorpresa, pero nos superarían en número, y nuestro poder de fuego era prácticamente nulo.
Por acuerdo tácito, nos dirigimos hacia el final del callejón donde se había activado la bomba holográfica, donde las columnas de polvo aún se estaban asentando.
Fuimos recibidos por el sonido de pistolas siendo martilladas.
Mi corazón se hundió. Veinte o más miembros de los ABB tenían pistolas de varios tipos apuntadas contra nosotros. De rodillas, sentados y agachados frente a los dos grupos, para que estuvieran fuera del camino de las armas y fuera de la vista, había treinta o más personas que Bakuda había "reclutado". Había un hombre de negocios y una mujer que podrían haber sido su esposa, una niña que vestía el uniforme de la escuela Immaculata, de la escuela privada cristiana en el extremo sur de la ciudad, más o menos de mi edad. Había dos hombres mayores, tres mujeres mayores con el cabello canoso, y un grupo de chicos y chicas que podrían haber sido estudiantes universitarios. La gente común.
No eran miembros de pandillas, pero podía pensar en ellos como sus soldados; Cada uno de ellos sostenía un arma de algún tipo. Había cuchillos de cocina, bates de béisbol, pipas, palas, tablas, cadenas, palancas y un tipo incluso tenía una espada que, curiosamente, no era japonesa. Había una expresión de sombría resignación en sus rostros, círculos bajo sus ojos que hablaban de agotamiento, mientras nos miraban.
Detrás de su grupo reunido, de pie sobre el jeep, con un pie apoyado sobre su mortero modificado montado en un jeep, un lanzador de granadas alterado colgando de una correa alrededor de sus hombros, estaba Bakuda. A su alrededor había cajas de granadas especializadas y proyectiles de mortero, atornilladas a la parte trasera del Jeep, parpadeando con varios LED de colores.
Ella puso sus manos en su lanzagranadas mientras inclinaba su cabeza hacia un lado. Su voz robótica crujió a través del aire quieto.
“Jaque mate.”

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2018.04.07 18:18 marvarlife Al perro más flaco se le pegan las pulgas!

Al chucho más flaco se le pegan las pulgas!
Ya el Fulgencio estaba cansado de tanta fregadera. Cuanti cosa que saliya mal era siempre él el culpable, naiden más!. Y esto le pasaba siempre, no importaba dónde, ni cuándo ni cómo, era él, siempre él.
Estaba casi convencido que, como decia el dicho del Tío Licho, que él era el chucho flaco y que por tanto siempre a él se le pegaban las pulgas, es decir, no importaba qué había pasado, cómo había pasado, dónde había pasado, lo que fuera; éra claro que era él el responsable...”al chucho más flaco se le pegan las pulgas” resonaba en su cabeza.
“A la chucha Maria, yo mejor me voy del cantón que ya no aguanto todo esto” dijo el Fulgencio ya sin ánimos de nada, derrotado y cansado de tanto batallar, de tanto aguantar con todo lo que le achacaban. Y agarró su matata onde puso dos mudadas viejas y zas!, se fue rumbo a donde le apuntaba la nariz.
“achis” dijo, como reflexionando, “si el mundo es grande y mis caites estan nuevitos, a volar caite pues y a echar pulgas a otro lado!” Y no escuchó los lamentos ni razones de la Maria ni de los cipotes quienes le rogaban dejara esa locura, que ellos lo necesitaban allí con ellos.
“nombe hijos, nombe Maria, yo me voy a ver quiago porque la verda quiero algo mejor pa ustedes. Este pueblo esta maldito y agora me voy y en cuanto pueda me los vengo a trer, se los prometo y pongo a Diosito como mi testigo” les dijo jurando haciendo cruz con sus dedos y con un sonoro beso en el dedo gordo y levantando la cruz al cielo; “adiós!” dijo y se fue con una determinación nunca vista en él.
Y caminó por los cerros y Colinas pasando por algunas viejas aldeas y caseríos y vió con tristeza que el mundo estaba como que muy pobre por todos esos lados; pero, el seguiría caminando, buscando, que según le habían contado, allá en la gran ciudad había trabajo, mucho trabajo y mucho pisto.
Ya las tortillas con queso seco se le habían acabado y sólo le quedaban dos pesos que no podía gastarlos sino en caso de ultra urgencia. El hambre no era de urgencia, el estaba acostumbrado a pasar hambre y además, había en el monte jocotes de pitarrillo y mangos indios que igual servían pa aplacar los ruidos de sus tripas protestonas.
Medio cansado se recostó a la orilla de un cristalino río que había encontrado. Puso su matata de almohada y se quedó viendo pal cielo azul. Pasó más de dos horas, viendo las nubes hacer remolinos y formas diversas allá en el cielo; estaba ido, pensando, soñando con la gran ciudad. De vez en cuando miraba pasar los grandes aviones allá a lo lejos y los miraba desaparecer en la inmensidad de aquel retechulo cielo.
Y se quedó dormido, soñando que un día sería él uno de los pasajeros de aquellos animals voladores; o talvez hasta el “motorista” de esos increíbles chunches!”. Estaba profundo, los ronquidos se esparcían por todos los alrededores y ni las moscas que se le paseaban por los lacios bigotes lograban despertarlo de su profundo soñar.
“Rrrrrrrrrrrrr, Nioooooo, Rrrrrrrrr….” Se escucho el sonido de un avión pequeño acercándose al río. El ruido de las hélices y los motores despertaron al Fulgencio; asustado sintió como si estaba en los algodonales de la hacienda de los Miranda donde cuando andaba en la corta de algodón, sin previo aviso, la avioneta que regaba veneno pasaba por encima de ellos, los cortadores, lanzando el DDT y otros polvos mata bichos. “Sólo mata los bichos, no es malo pa la gente” les decía siempre el caporal. “Sigan muchachos que falta semanas para terminar los cortes!”.
Pero esta avioneta era más grande y parecía que se iba a estrellar contra el río, volando bajo, requete bajo. “A la chucaha, solo falta que esa avioneta se caiga y me echen la culpa a mi” dijo el Fulgencio; “yo mejor me voy!” Y se paró y agarrando su matata se sacudió el remendado pantalón, tratando de sacudirse la arena de la playita del cantarín rio.
Y allí es cuando vió aquellos bultos caer desde la fulgurante avioneta; cayeron más de 30 bultos al río, y flotando se fueron yendo con la corriente río abajo. Uno de los bultos cayó casi a la orilla del río, del lado donde Fulgencio estaba y se atascó en una rama de un palo de papaturro que topaba con el río. “Achis, quizas al fin me llego mi diya de suerte; Seguro que esos son bultos de ropita usada pa la gente pobre de estos montes” dijo contento, y se acercó al papaturro y logró “pescar” el bulto.
Pesaba bastante, no menos de 50 libras y estaba muy bien empacado, inclusive protegido contra el agua – resistente al agua, como decían de los relojes Timex que a veces pasaban vendiendo por el cantón y que nadie podía comprar – y, “que gueno, la ropita no se mojó, que guena suerte!” dijo el Fulgengio muy animado y contento con su suerte.
Y se echó el bulto al hombro y caminó de regreso a su aldea. Llegó re cansado, las canillas temblando, 50 libras y sin comer no era tan chiche pero lo animaba el pensar que llevaba ropitas pa su mujer y sus hijos y la que sobrara la llevaría al tiangue del pueblo pa vender y sacar algunos pesos pa los frijoles.
“Bien dice el dicho, más vale tarde que nunca, verda Maria?” dijo Fulgencio con cara de satisfacción, orgulloso de poder traer algo Bueno a su familia. Y la Maria aun incrédula, presintiendo que alguna cosa mala podia traerles aquel chunche, se fue un tanto renuente a traer el cuchillo romo que usaba en la cocina pa cortar la yuca.
Le dió el cuchillo a Fulgencio quien, con ansias de descubrir lo que venía; comenzó a cortar con gran cuidado -para no romper ninguna pieza- aquel perfectamente amarrado bulto. Le tomó casi diez minutos desmaniar el dichoso bulto, se imaginaba cuanta ropa bonita venía, ropa de marca de la mandan los gringos pa los pobres del país pero que casi siempre se la cogian los encargados de recibir y distribuir y nunca llegaba a la gente que verdaderamente necesitaban.
“Achis, mira Maria, no es ropa este volado, crio que es harina de maiz seco!” dijo el Fulgencio desanimado y triste. Y la probó con un dedo. Estaba amarga y de un gusto feo.
“que mala suerte Maria, ya está pasada la triste harina, está amarga y tiene un sabor refeyo” exclamó ya enojado. “ya deciya yo, que esto era muy gueno pa ser cierto, malaya mi suerte!” dijo mirando al cielo como reclamando a alguien por aplastarle su efímera alegría que le había durado un solo día, el día entero que le llevó en regresar al rancho con el bulto al hombro.
Se sento desalentado y cabizbajo, ahora sí, se decía a si mismo, que todas esas babosadas y malas suertes eran su culpa, y que a lo mejor, en verdad, el estaba “salado” y que todo lo malo que ocurría a su alrededor era su mera y única culpa.
Agarró el bulto y lo tiró en el patio de atrás del rancho a la par de un majoncho sin majonchos. “Lo siento Maria, me voy agora mesmo que tengo que seguir mi pensada”. Y no hubo ruego ni llorada de cipotes que lo disuadiera de retomar su, momentaneamente parado Proyecto.
“me voy a buscar la vida y no pararé hasta que estos mis caites estén gastados hasta las lonas o hasta que venga con diez mil pesos pa construir una casita Buena” dijo con gran aplomo, Seguro que ahora si no regresaba sinno era con suficiente pisto pa la casita y pa comer bien. Y penso que su viaje hacia oriente no le habia traido suerte y decidio salir rumbo opuesto, hacia occidente, talvez, si tenia suerte podia llegar a la mera capital donde si abundaban los trabajos. Paso tres dias camina y camina, por ratos conseguia Jalon montado en alguna carreta de bueyes o en tractors jala cana. Llego a un pequeno pueblo de calles empedradas y casas de calicanto, techos de teja roja. Le parecio re bonito, un carretero le habia dicho que en ese pueblo habia gente de pisto que talvez con un poco de suerte podria conseguir trabajo. Camino hacia el centro, como le habia indicado el carretero y paso enfrente del parque del centro donde alrededor se veian casas mas grandes y mas bonitas, con sus grandes corredores y amuebladas con muebles de madera fina y hamacas tejidas. Era la zona de casas de los ricos del pueblo y tambien donde en el lado opuesto a las grandes casas, se erigia una Hermosa iglesia de estilo barroco con su gran campanario y sus grandes y elaboradas puertas de maderas finas. A la derecho de la iglesia estaba el edificio de la alcaldia municipal, una construccion de paredes blancas y adornadas con ladrillos rojizos que contrastaban y resaltaban con buen gusto la moderna construccion.
Fulgencio estaba anodadado y miraba pa todos lados, este pueblo era “arrecho”, una chulada, nada que ver con su caserio pobre. La gente se paseaba, bien vestida y alegre por el gran parque, algunos iban rumbo a la iglesia, otros sentados en las comodas y preciosas bancas de madera y hierro forjado bajo las sombras de los frondosos arboles de abetos y pinos verdes.Estaba Seguro que era aqui, en este pueblo, donde su suerte cambiaria; y, con fervor y mirando hacia la Hermosa iglesia le pidio a Dios que esta vez si le echara una mano de deveras; que confiaba en el, que cuando regresara le pondria un altar al nino Jesus y a San Crisantemo, se lo prometio con gran fe y devocionacompanando se peticion con una serie de siete persignaciones y supiros.
Mientras esto pasaba, alla en el rio donde habian caido los bultos del cielo, habia pasado a darle agua a su burro un campesino del mismo caserio donde Fulgencio vivia. Mientras tomaba agua el y su burro, vio a lo lejos una polvareda. Por puro instinto y, por si acaso, escondio al burro en los matorrales y el se escondio detras del palo de papaturro y se quedo alli en silencio, observando la polvareda acercarse a gran velocidad. Era un gran pickup truck, un Toyota nuevecito del que se bajaron cuatro hombres armados con fusiles y pistolas. Se miraban como personas de “malas pulgas”, y recorrieron la orilla del rio buscando algo y maldiciendo su mala suerte.
Uno de ellos, el que parecia ser el mero jefe dijo en voz alta y de pocos amigos: “Busquen bien pendejos que si no encuentramos ese paquete nos jodemos todos!”. Y buscaron por casi una hora y no encintraban el tal paquete. El Jefe hablo de nuevo y dijo: Si el paquete no esta por aqui, alguno de estos campesinos estupidos lo ha de haber encontrado. Vamos a pasar por los caserios y ofrecemos una recompensa a quein sepa de el paquete o a quien lo tenga. Y se fueron de aldea en aldea y nadie sabia nada. Chilo, el campesino amigo de Fulgencio suspiro hondo al ver a aquellos maleantes irse. Con seguridad pasarian por su aldea pero alli, segun Chilo, no encontrarian nada pues en su aldea la gente no salia pa ningun lado; el era el unico que con su burro acarreaba lena pa vender en los caserios de los alrededores. “amonos burro no vaya ser el diablo questos maishtros nos encuentren y piensen que nojotros encontramos su bulto” Y se fue a paso rapido a su casa alla en la aldea antes que otra cosa sucediera. Llego medio asustado aun, pero ya mas tranquilo. Le conto su mujer, la Nancha, que unos hombres como guardias, bien armados, habian pasado por la aldea buscando un chunche y que pagaban diez mil pesos a quien supiera de ese volado. “diez mil pesos, t epodes imaginar vos Chilo!” dijo la mujer hacienda ademanes y sonando con todo ese pisto en la bolsa de su desgastado delantal.
En la casa de Fulgencio, la Maria se asuto al ver aquellos cuatro enpistolados. Tenian cara de malos y le temblaron las patas al escuchar que andaban buscando un bulto y que daban una recompense en puro cash, diez mil pesos, sin ahcer preguntas ni averiguaciones. La Maria solo les dijo “no senorones, aqui no hemos visto nada”. Los hombres se fueron rumbo a la siguiente aldea, se veian frustrados y desesperados; Maria corrio al patio y vio que el paquete estaba alli y sintio un escalofrio sabiendo que era eso lo que aquellos hombres peligrosos buscaban. “es que ese burro del Fulgencio solo en problemas nos mete!” dijo la Maria; “malaya que ni estando lejos nos siga trayendo mala suerte; Dios nos libre” dijo enfadada, pero mas que enfadada, re afligida. Se fue donde su amiga la Nancha a preguntar s estaba por alli el Chilo. “puesi aqui esta vos Maria, pa que tee s gueno ese gueno para nada?” Y le conto el cuento de los enpistalados y le conto que el Fulgencio habia hayado el tal bulto pero que ella no habia tenido valor de decirselo a los hombres pues le dieron miedo con sus caras de bravos y malas gentes. “Achis, Maria, ya salimos de pobres; orita mesmo me voy a buscar a esos maishtros y les entrego el bulto” dijo emocionado el chilo quien habia escuchado la conversacion de las mujeres. “estas siguro vos Chilo?” dijo la Nancha con el seno bien fruncido de pura preocupacion. “hay que tener cuidado que la Maria tiene razon, esos hombres se ven como malos. “no seyas bruta mujer, no ves que esos dijeron que el tal paquete valia mas de “cincuenta mil verdes”…y verdes son los meros dolares grngos, asi es que diez mil pesos es como que nada para ellos” Se fue Chilo a buscar a los duenos del Famoso paquete. Como pudo lo amarro de nuevo y lo subio al lomo de su burro y se fueron. Poco habian recorrido cuando vio venire n sentido contrario la veloz polvareda que ya antes habia visto alla rio abajo. Y se paro en el medio de la callejuela de polvo, mas apta para carretas y burros que para vehiculos motorizados, y les hizo senas de parar. “que te pasa idiota, apartate o te aplastamos” le grito desde la cama del pickup uno de los pistoleros. Chilo no se aparto y, por lastima al burro mas que al bruto campesino, metieron los frenos y pararon. “guenas tardes senores, aqui les traigo el bulto que buscan, lo encontro mi amigo el Fulgencio y penso que era ropa usada pero solo encontro un polvo rancio y dejo el paquete tirado”. Se miraron los bandidos los unos a los otros, incredulous, era una gran suerte, se habian salvado de una segura muerte; el gran Jefe de la capital nunca les habria perdonado esa perdida. Se bajaron y comprobaron que, en efecto, era el tan ansiado paquete.
No sabian si matar de una vez a Chilo y su burro o si dejarlo ir. A ellos les daba lo mismo una cosa o la otra. Se inclinaron por lo mas facil para ellos, matarlo y ya. “Diosito me los puso en el camino, son ustedes el milagro que mi chero Fulgencio y yo hemos estado pidiendo dende anos atras; con el pistillo que ustedes nos daran, salimos de pobres; bandito sea el nino de Atoche y ustedes” les dijo alegre Chilo. El jefe hizo senas a sus tres matones que se detuvieran. Las palabras de Chilo le recordaron de su propia historia, cuando el era pobre e ingenuo, cuando el era bueno y sin mancha. Y alli mismo saco de su bolsa los diez mil pesos prometidos, se los dio al Chilo quien jamas en su vida habia visto semejante rimero de billetes, todos de cien pesos cada uno. Era pisto equivalente a diez anos de trabajo de el y Fulgencio juntos. Vaya con Dios amigo, jamas cuentes de esto a nadie, dijo el jefe a Chilo.
La Maria construyo su casita con sus cinco mil pesos y hasta le sobro pa montar una medio tiendita. El Fulgencio regreso un ano despues, venia con quinientos pesos que habia logrado ahorrar, no era mucho, pero al menos era algo pa comenzar se habia dicho. De todas maneras ya se sentia muy triste y solo lejos de su Maria y sus cipotes con quienes no se habia podido comunicar desde el dia que se fue. Se sorprendio al pasar por el ranchi del Chilo; ya no era un rancho, era una bonita casa de adobe y tejas de la que en el techo salia una antenna de television como la de sus patrones alla en San Chico, el pueblo de los maishtros ricos. Pero estaba ansioso por llegar a su rancho y siguio de largo.
Se acerco a su rancho que ya tampoco era un rancho. Era tambien una bonita casa, igual que la del Chilo, y con un rotulo de la Coca Cola que ademas decia Tienda Maria. Y salio Mariay los cipotes, y se abrazaron y lloraron emocionados, al fin de nuevo juntos y dijo la Maria con risas y Alegría “Todo esto es culpa tuya Fulgencio”…y nunca más quiso Fulgencio escuchar ni repetir aquel dicho de que “al chucho mas flaco se le pegan las pulgas”
Y la María, Fulgencio, los cipotes y hasta Firulais vivieron felices hasta que...queeeee?!
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2018.01.30 03:42 John6507 Comparte tus cuentos cortos.

Esto hilo es un lugar donde puedes compartir tus cuentos cortos. Ellos pueden ser graciosos, aterradores, raros, etc. No me importa. Aquí es mi ejemplo. Por favor, perdona a mi pobre español.
Practicando gratitud
Hace cinco años mi vida se hallaba en una fase muy productiva y de autosuperación. Estaba leyendo el libro “El Secreto” y autores como Anthony Robbins, Brian Tracy, o Dale Carnegie. Decidí mejorar mi vida haciendo cosas en favor de otros sin esperar retribución. Creía que obrando así acumularía un montón de karma positivo que me sería de utilidad en el futuro. El modo de lograrlo sería emprender un gesto o acto altruísta por seman a. Una semana, por ejemplo, me comportaría muy amable y sencillamente con las mujeres de edad. Estoy hablando de mujeres de cincuenta o más. Haría cosas como abrirles las puertas, ofrecerme a llevarles los paquetes y elogiarles sus sombreros y vestidos, o su aspecto general. Nada extremo en este sentido, pero es sabido que para mujeres de esta edad las palabras significan mucho. Como sabemos, la mayoría de las mujeres dan mucha importancia a su apariencia y esto continúa aun a edad avanzada. No importa que la atención de los hombres disminuya, dado que tienen tendencia a concentrar su atención en las mujeres de entre veinte y cuarenta años. Pero no deja de ser interesante ver cuán reconfortadas se mostraban algunas mujeres cuando yo hacía estas cosas por ellas. Yo me sentía contento de poder hacerlo porque era una cosa de nada y me emocionaba pensar que esto de la gratitud funcionaba.
Así que la semana siguiente decidí ir a recoger basura en una reserva natural. Me gusta correr en las reservas naturales, así que la cosa no representaba un gran esfuerzo, y yo disfrutaba de estar en medio de la naturaleza con el sol de la mañana asomando por el horizonte. De nuevo me sentí bien haciendo esto: sentía que estaba colaborando con el medio ambiente y siendo una influencia positiva para mi comunidad.
Entonces, la siguiente semana viene, y decido que haré un almuerzo de saco para los vagabundos. Por ejemplo, en mi vecindario, hay un gran problema de personas sin hogar donde encontrarás vagabundos en todas partes como intersecciones, estacionamientos de tienda de conveniencia y cerca las ventas de “drive thru” en restaurantes de comida rápida. Así que pensé que haría un agradable almuerzo de saco como un manera fácil de recibir mi karma para la semana, como tenía una convención, tenia que ir y mi tiempo sería limitado. Entonces haría este agradable almuerzo de saco incluso un sándwich de jamón, patatas fritas, manzana, pretzels, y refresco en lata.
Y estoy en mi camino a mi convención y estoy buscando un persona sin hogar para darle el almuerzo. Sin embargo, no puedo encontrarla. Como si todos hubieran hecho huelga o tomando vacaciones. Así que no puede creer mi mala suerte, como usualmente puedo tirar una roca en alguna dirección y golpear a alguien, pero no hoy. Entonces comienzo a ponerme realmente frustrado y decidí ir a la convención directamente. Ahora, esto es Texas y hace mucho calor durante el verano, pero metí el almuerzo en mi carro y fui a la convención. Al tiempo de almuerzo, salgo afuera y trato de buscar un persona sin hogar e intentar hacer algo por mi karma. De nuevo, comienzo a buscar en todos lugares usuales donde estas personas usualmente están, pero no tengo buena suerte. Me frustra y acabo por abandonar la idea cuando intento en un popular lugar de mi juventud y he aquí, hay un persona sin hogar. Estoy lleno de alegría cuando me doy cuenta esta es la ocasión en la que he estado más feliz de ver a una persona sin hogar en mi vida. Giro mi carro y comienzo a moverme junto a él.
Primero, me acuerdo de algunas memorias de mi madre me advirtió sobre recoger autoestopistas y alimentar a los vagabundos porque muchos de ellos son mentalmente inestables y no sabes lo que ellos podrían hacer. Ella me recomendó dar dinero a la caridad como un opción más razonable. El segundo pensamiento que viene a mi mente, y se que no vas a creer esto, pero la persona se ve como un joven Charles Manson. Cabello largo, mirada loca y la única diferencia es que no tiene una esvástica en la frente. En este momento, comienzo a pensar que esto es un idea terrible pero además siento que he logrado el punto de no retorno y todavía necesito cumplir este acto para recibir mi karma. Ahora, hay cosas peores y es la bolsa de almuerzo que está comenzando a deteriorarse por la condensación de refresco en el sol y el fondo de bolsa comienza a desmoronarse. Por lo tanto, tengo que usar ambas manos para sostener el fondo de la bolsa. No me gusta esto porque me siento más vulnerable al no tener libre la otra mano para protegerme. Ahora, antes de decir que pasa, quiero estipular que la persona sin hogar no podría haber sido más amable y no hizo nada mal. Sin embargo, cuando di el almuerzo del saco, el hizo un gesto de “Para mi” y me eso asustó. Inmediatamente, tuve visiones de que me atacaría y bebería la sangre de mi cráneo y llevaría mi piel como algún tipo de traje. Entonces me di la vuelta y me fui rápidamente, estaba encantando de saber que estoy vivo y he cumplido mi misión de gratitud de la semana.
Y esto debería haber sido el final. Pero el siguiente día o días después, estaba mirando las noticias y vi un informe de noticias sobre un persona sin hogar que murió por comida envenenada. Como escuché a la historia más cerca, estaba en la misma parte de la ciudad y ellos dicen que la persona murió por comer carne contaminada. Y comencé a pensar que el sándwich de jamón que hice para la persona sin hogar estuvo afuera en el sol caliente de Texas por horas y esto parece estar en el mismo lugar. Y entonces, pensé, no, no voy a pensar sobre esto más y cambié de canal al de deportes. El fin.
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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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